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Irene Esser, de Miss Venezuela a productora y actriz de ‘El Inmortal’: “Hay cosas que se nos escapan de las manos a los venezolanos”
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Irene Esser, de Miss Venezuela a productora y actriz de ‘El Inmortal’: “Hay cosas que se nos escapan de las manos a los venezolanos”

La protagonista de la serie de Movistar Plus+ tiene un largo recorrido como modelo, actriz, empresaria y productora. Hablamos con ella de sus referentes, su vida en Madrid y sus deseos de hacer teatro

Foto: La actriz, en un posado fotográfico. (FOTO: Armando Nori)
La actriz, en un posado fotográfico. (FOTO: Armando Nori)

A sus 34 años, Irene Esser es un alma inquieta. Esta venezolana que fue Miss Venezuela 2011, creció en la selva y tiene una empresa familiar de chocolates, siempre ha querido ir un paso más allá y por eso, además de actriz, se metió de lleno en el mundo de la producción.

Admiradora de Margot Robbie, Cate Blanchett o Charlize Theron, su ejemplo como actriz es el de aquellas estrellas que han conseguido ir un paso más allá y convertirse (como ella misma gracias a la película 'Visceral') en productoras y superar los estereotipos que se puedan tener sobre ellas. 

Humilde, de belleza absoluta, también protagonista del 'Bolívar' de Netflix y a punto de estrenar la tercera temporada de ‘El Inmortal’ en Movistar Plus+ charlamos con ella sobre proyectos futuros, su deseo de hacer teatro y la situación que vive su país.

PREGUNTA. ¿Por qué el surf? Además, desde que eras una niña, que me parece sorprendente.

RESPUESTA. Porque yo crecí en el mar, justo en la playa. Allí podías surfear, hacer música y no mucho más. Mi madre tenía un amigo y él nos enseñaba a surfear con su longboard.

De repente, como yo soy muy competitiva, empecé a hacerlo. Era la única niña que surfeaba en ese momento. Me encantaba competir. En cambio, mi hermano odiaba competir. Creo que eso dice mucho de la personalidad, ¿no? El tema de la competencia.

placeholder FOTO: Anderson Díaz. (Cortesía)
FOTO: Anderson Díaz. (Cortesía)

P. Tendrás mil anécdotas relacionadas con el surf…

R. Hace poco, el 21 de octubre de 2024, en Tenerife, casi me ahogo. Era la primera vez en mi vida que me pasaba algo así. Me he metido en huracanes, en olas grandes, fuertes… Y fíjate que ese día no parecía tan fuerte, pero me metí y casi me ahogo. Me rescataron dos chicos.

Vi el túnel de la muerte, básicamente. Un año después fue cuando reconecté otra vez con el surf, porque es algo que me gusta mucho. Entiendo que es un peligro, entiendo que es difícil y que no hay que meterse en lugares donde no tienes que meterte. Unos de mis sueños es, literalmente, hacer una película de surf.

P. Luego fuiste Miss Venezuela. ¿Qué tal fue aquella experiencia?

R. Es un mundo en el que también hay mucha competitividad. Entré justo en el momento en el que se estaba acabando la moda de eso. A mí lo que más me pesaba era la dieta, porque me encanta comer. Es horrible hacer dieta para adelgazar y verte perfecta. Yo no estoy perfecta haciendo dieta porque estoy de mal humor, porque me encanta comer.

En realidad, me lo tomé como algo divertido. Me veía en el espejo y decía: “¿Esto qué es? Esto es un personaje. Esto no tiene nada que ver conmigo”. Y creo que, como lo disfruté, por eso gané. Mi idea era “voy a pasármelo bien, voy a hacer amigas, contactos, voy a disfrutar de esto que no sé muy bien qué es ni por qué me están evaluando”.

placeholder FOTO: Diego Hernández. (Cortesía)
FOTO: Diego Hernández. (Cortesía)

P. ¿Digamos que también fue cosa de tu edad?

R. Hubo momentos, como te digo, con la dieta y la alimentación, en los que decía: “No, esto no está bien, no es saludable”. Pero también era muy pequeña: tenía 19 años cuando entré. Estaba muy chiquita y tampoco entendía mucho lo que estaba pasando. Para mí era como un campamento.

P. ¿Tuviste muy claro que querías decantarte hacia el mundo audiovisual, la interpretación y la ficción? Son cosas muy diferentes…

R. Claro. Antes de Miss Venezuela me fui a la Universidad de los Andes a estudiar Artes Escénicas. En ese momento lo paré, pero yo sabía cien por cien que quería eso.

Recuerdo que en la universidad hacía performances sobre Miss Venezuela, un poco de burla de todo eso. Hacíamos performances políticos, de todo tipo. Y fue como lo que te digo: “Venga, voy a hacerlo. Y ya que estoy dentro, lo voy a hacer bien. ¿Qué hay que hacer para meterse en este personaje?”.

Pero sí, lo audiovisual lo tenía clarísimo desde que empecé a hacer teatro, desde muy chiquita, en mi pueblo. Mi casa está como en mitad de la selva y luego está el pueblo, a unos 40 minutos. Mi mamá nos llevaba a clases de música y de teatro.

placeholder FOTO: Ana Verónica Schultz. (Cortesía)
FOTO: Ana Verónica Schultz. (Cortesía)

P. ¿Crees que la gente que posee belleza y hace interpretación tiene que demostrar más que el resto?

R. La belleza es algo muy efímero, porque hablo con mis compañeras actrices y todas hemos tenido rechazos en muchos lugares. Llega un punto en el que no sabes si eso realmente te abre o te cierra una puerta.

Yo nunca me he creído nada en mi vida. Mucha gente me dice que es el síndrome del impostor, pero yo digo: “Es que yo soy normal”. No me creo Charlize Theron, que además es guapísima, ni Margot Robbie. Para mí ellas dos son una gran inspiración, porque son tan guapas, tan buenas actrices y se lo han currado tanto, que yo pienso: “Si yo no tengo ni cero guapura al lado de estas mujeres, ¿cómo no voy a luchar muchísimo por esto?”.

P. ¿Y qué te ha aportado venirte a España? ¿Notaste mucho el cambio al venir aquí, en el tipo de sociedad y en cómo se rueda? Imagino que se rueda diferente a Venezuela.

R. Antes de venir aquí tuve la oportunidad de estar en Colombia y también rodé en México. Es muy diferente. Hubo un momento en México en el que dije: “A ver, ¿dónde quiero estar?, ¿qué quiero hacer?”. Obviamente siempre pensamos: “Quiero hacer Hollywood”, pero hay pasos que dar antes. 

P. ¿Conocías la ficción española?

R. Yo veía las series españolas y decía: “Me encanta lo que hacen”. Hay algo de calidad en sus escenas, en la puesta en escena, en la fotografía. Hay algo que me encanta, no solo en las series, también en las películas: la realidad, la verdad.

Cuando tuve la oportunidad de estar en ‘El inmortal’, entendí que la clave era el tiempo para grabar y ensayar. Recuerdo llegar directamente de México, del vuelo, del aeropuerto. Me fueron a buscar directamente para ensayar. Yo flipaba porque decía: “No puedo creer que tengamos dos semanas de ensayo. Esto es increíble”. 

Ahí entendí que esa era la gran diferencia. No quiero decir que lo otro sea malo, simplemente es diferente.

P. En Venezuela hiciste telenovelas, si no me equivoco…

R. Exacto. Y no es lo mismo grabar 45 escenas en un día que tres. Es completamente diferente, hay otro proceso creativo. Yo estoy enamorada de aquí y quiero seguir trabajando aquí.

También hago castings para proyectos internacionales de todas partes del mundo, pero me encanta estar aquí. Sobre todo por lo que dices de estar tranquila. En mi país ahora mismo se está haciendo muy poco. Caminar por las calles de Madrid, salir con mis amigas, ir a un taller o a cuatro talleres de actuación, conocer gente a la que le gusta y le apasiona lo que hace… Es otro tiempo, el rollo europeo de hacer las cosas. Creo que es un tema de tiempo.

placeholder FOTO: Marcos Isaías. (Cortesía)
FOTO: Marcos Isaías. (Cortesía)

P. Hubo una época, a principios de los 90, con todo el fenómeno de ‘Cristal’, ‘Topacio’ y las telenovelas, en la que parecía que los actores venezolanos solo fueran eso. 

R. Claro. Muchos amigos me dicen: “Qué increíble. Te dijeron que nunca ibas a ser Miss porque eras una loca de la selva, una niña de la selva, y jamás ibas a ser Miss Venezuela”. Luego me dijeron que nunca iba a hacer una telenovela. Y yo dije: “Claro que sí voy a hacer una telenovela”. Después era: “Jamás vas a hacer cine en tu vida”. Y yo: “Claro que sí lo voy a hacer”.

No tienes que ser solo un actor de teatro, ni solo una actriz de telenovela, ni solo una actriz de cine. Si realmente te metes, investigas y te rodeas de la gente adecuada, puedes hacerlo.

placeholder FOTO: Armando Nori. (Cortesía)
FOTO: Armando Nori. (Cortesía)

P. ¿Y qué te apetece hacer ahora?

R. Ahora mismo estoy en un punto de mi vida en el que necesito hacer teatro. He pasado tanto tiempo buscando frente a la cámara que siento que mi espíritu me está pidiendo hacer teatro. No me importa si vienen 20 personas a verme. Es una necesidad de actriz: necesito tener al público aquí, cerca. 

P. ¿Qué novedades nos traerá la tercera temporada de 'El inmortal'? 

R. Lo que puedo decir es que mi personaje tiene una transformación bastante drástica de la segunda a la tercera temporada. En esta tiene una energía con la que yo llegaba agotada después del rodaje, hasta el punto de no querer más. Ella siempre está ahí fastidiándole la vida a los demás. Como actriz, me gusta muchísimo explorar cosas que no siento en el día a día.

Además, es madre, algo que tampoco había experimentado antes. Lo había hecho, pero de una forma más superficial. Esto fue mucho más complejo. Creo que esta tercera temporada es mi favorita. Ya la he visto y me parece increíble. 

placeholder La actriz, toda una experta en la alfombra roja. (Gtres)
La actriz, toda una experta en la alfombra roja. (Gtres)

P. También has hecho de productora. ¿De dónde te viene ese interés con lo que pasa detrás de las cámaras?

R. Justo viene también de Margot Robbie. Ella fue productora de ‘Barbie’. Recuerdo haber seguido su proceso con esa película y pensé: “Ya está. Obviamente no tengo el presupuesto de Margot Robbie, pero me encantaría experimentar esto”.

Llegaron a mí y me dijeron: “Tenemos este guion”. Cuando lo leí y vi que era en plano secuencia, pensé: “¿Qué es esta delicia?”. Son propuestas que te vienen justo cuando también puedes ver el trabajo detrás de cámara.

P. ¿Cuál fue la repercusión de ‘Visceral’, la película que produjiste?

R. Ganamos un premio de la Academia de Cine venezolana, premios venezolanos, película experimental en Montreal… Ha tenido una trayectoria increíble con muy poco presupuesto. Dices: “Wow, lo que es hacer una película contando una historia”. Al final está muy bien la fotografía, están muy bien los actores, pero lo que realmente mueve es la historia que cuentas.

placeholder FOTO: Ana Verónica Schultz. (Cortesía)
FOTO: Ana Verónica Schultz. (Cortesía)

P. Venezuela ha sido uno de los grandes temas de conversación de este año. ¿Te cansa o te aburre que te pregunten por lo que está pasando en tu país?

R. No es que me canse. Yo tengo la mayor esperanza de que en mi país puedan pasar cosas positivas. Justo estaba en Venezuela cuando sucedió lo de Maduro. Estaba en la selva, no tenía señal de teléfono y no sabía absolutamente nada.

Estaba allí, en mi casa, en la selva, sin señal. Al día siguiente fue como: “¿Qué está pasando aquí?”. Te puedo decir mi opinión de lo que veo y de lo que pasa. Tengo una empresa de chocolates con mi familia, entiendo que pasan muchas cosas todos los días, entiendo la inflación. Pero hay cosas que se nos escapan de las manos a los ciudadanos, porque no sabemos realmente qué está pasando en el país.

Sabemos que no está Maduro, sabemos que ahora tenemos una presidenta que se llama Delcy Rodríguez, pero no sabemos qué va a pasar.

P. ¿Qué consejo le daría tu yo de hoy a tu yo de hace años?

R.  Le diría eso: que disfrute, que confíe, que disfrute el presente, el aquí y el ahora. Porque al final se nos va el tiempo, se nos va la vida. Nos estresamos y nos preocupamos por cosas que no son importantes. Ponemos nuestra atención en cosas que no son importantes. Le diría eso.

A sus 34 años, Irene Esser es un alma inquieta. Esta venezolana que fue Miss Venezuela 2011, creció en la selva y tiene una empresa familiar de chocolates, siempre ha querido ir un paso más allá y por eso, además de actriz, se metió de lleno en el mundo de la producción.

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