Jordi Cruz, chef: "Esta es la forma más sencilla de conseguir patatas fritas crujientes con muchísimo menos aceite"
Algunos cocineros llevan tiempo apostando por técnicas más ligeras que permiten mantener la textura dorada y el interior tierno utilizando muchos menos ingredientes y aprovechando herramientas como el microondas o la airfryer
Las patatas fritas son uno de esos acompañamientos que casi siempre apetecen, pero que no siempre encajan con la idea de una cocina más saludable. Por eso, cada vez triunfan más los trucos que permiten conseguir una textura crujiente sin recurrir a grandes cantidades de aceite.
El chef Jordi Cruz ha compartido una forma sencilla de prepararlas combinando tres pasos. La idea no consiste en freírlas como siempre, sino en trabajar primero la patata para que quede tierna por dentro y, después, darle el acabado dorado y crujiente.
El primer paso es elegir una patata adecuada para freír, pelarla y cortarla en bastones. Después, conviene dejarla un rato en agua fría para retirar parte del almidón. Este gesto ayuda a que el resultado final quede más ligero y con mejor textura. Una vez escurridas, se añade solo un hilo de aceite, lo justo para que las patatas queden ligeramente impregnadas.
La segunda parte del truco está en el microondas. Cruz recomienda colocar las patatas en un bol, cubrirlo bien con film de cocina y cocinarlas durante 6 minutos a 800 W. De esta manera quedan blandas, casi como si estuvieran confitadas, pero sin necesidad de sumergirlas en aceite.
Después llega el momento de la airfryer. Hay que pasarlas con cuidado, porque el vapor del bol puede salir muy caliente, y cocinarlas durante unos 15 minutos a 185-190 grados. A mitad de cocción, el chef aconseja moverlas para que el dorado quede más uniforme.
Para rematar, basta con subir la temperatura a 200 grados durante 5 minutos más. Ese último golpe de calor es el que ayuda a conseguir una superficie más crujiente sin perder el interior tierno.
El resultado son unas patatas doradas, sabrosas y mucho más ligeras que las tradicionales. Como resume Jordi Cruz, se preparan con “un hilito de aceite de nada”, pero mantienen esa textura que se busca en unas buenas patatas fritas: crujientes por fuera y tiernas por dentro.
Las patatas fritas son uno de esos acompañamientos que casi siempre apetecen, pero que no siempre encajan con la idea de una cocina más saludable. Por eso, cada vez triunfan más los trucos que permiten conseguir una textura crujiente sin recurrir a grandes cantidades de aceite.