Familia, mujer y sueños: los premiados por Vanitatis toman la palabra
Desde Adriana Lima hasta Sonsoles Ónega o Kike Sarasola, los galardonados protagonizaron discursos cargados de emoción, reivindicación y agradecimiento en la cuarta edición de los premios
Si algo queda claro siempre tras los Premios Vanitatis es que la familia es el centro y el origen; la raíz y la motivación; el motor que muchas veces lleva a las personas a superarse y buscar la excelencia. En la cuarta edición de nuestros galardones, los hombres y mujeres del año honraron de nuevo a los suyos en unos discursos cargados de agradecimiento.
El anochecer caía ya sobre un Madrid a 30 grados cuando empezaron a llegar los invitados al Florida Park. Tras un cóctel previo repleto de celebrities, actores, influencers y representantes de grandes empresas, comenzó la entrega de premios, conducida por nuestro director, Nacho Gay. Empezaba una noche de alto voltaje emocional.
En cada edición, Vanitatis ha querido reconocer a personas que, con su trabajo, son capaces de inspirar a los demás y convertir su día a día en un ejemplo para otros. Aquellos que, a fuerza de pasión, están construyendo un legado que perdurará más allá de sí mismos. No hay duda de que los once premiados de este año cumplían con esos requisitos (el duodécimo, Marc Márquez, fue baja en el último momento debido a su caída en Montmeló).
Comenzó Gay dando las gracias al equipo que había hecho posible que los más de 200 invitados estuvieran sentados allí y al que cada día consigue que Vanitatis salga a la calle en el imaginario kiosco digital: un grupo heterodoxo, “de Zidanes y Pavones”, que es “la clave del éxito”. Luego contó la anécdota “del becario y el presidente” para recordar cómo, hace 20 años, José Antonio Sánchez, fundador de El Confidencial y Vanitatis, le llamó y le mostró un sueño dibujado en un papel: “El que sería el primer medio de estilo de vida digital de España. Se llamará Vanitatis”. Ambos creyeron en el proyecto y creyeron el uno en el otro, como un padre confía en un hijo.
Nacho Gay recorrió con los invitados la historia de ese sueño a lo largo de siete estaciones. Mientras, iba dando paso a los premiados de la noche. La primera fue la violinista irlandesa Sharon Corr, de The Corrs, que dio las gracias en castellano, feliz de recibir un galardón en su país “de adopción”.
Mario Sandoval. (Jon Imanol Reino)
Mario Sandoval fue el siguiente en subir al estrado para recoger su premio y también el primero en apelar a sus raíces en el momento de agradecer el reconocimiento. “Guardo la primera chaquetilla que me bordó [mi madre] y lo único que quiero hacer es honrarla cada día. Con constancia, trabajo, creatividad y talento hemos conseguido hacer de un pequeño restaurante en un pueblecito de Madrid un referente internacional. Muchas gracias por todo”.
Bastó con que sonaran las Nancys Rubias para que los invitados empezaran a dejarse llevar por la electricidad del momento. Era el instante de premiar a Alaska y Mario Vaquerizo, una de las parejas más queridas del ‘show business’ patrio. Les entregó el galardón Cayetana Guillén-Cuervo, tras unas palabras emocionantes y emocionadas en las que quiso recordar la amistad entre Vaquerizo y su madre, Gemma Cuervo, recientemente fallecida.
"Creo que al darnos un premio conjunto estáis premiando que se puede ser distinto y llevarse bien. Se puede ser diferente y, a veces, incluso no tener la misma opinión y llevarse bien”, reivindicó Alaska. “A eso se le llama ser una pareja de verdad". Mario fue más preciso: “Hablabas antes de sueños. Los sueños se consiguen. Las cosas, cuando se desean de forma sana, se acaban consiguiendo. Y, a día de hoy, es un sueño para mí seguir estando con mi mujer después de 26 años”.
Tomás Laso-Argos y Rafa Medina. (Jon Imanol Reino)
Blanca Bleis fue la encargada de entregar el Premio Vanitatis a Tomás Laso-Argos y Rafa Medina, fundadores de Mr. AB. “Tomás y yo empezamos hace cinco años. Como habéis comentado previamente, arrancamos con un proyecto y un sueño; un papel en blanco que fuimos rellenando poco a poco. Con una comunidad que comenzó aquí, en Madrid, pudimos escalarlo a España y, de ahí, a todos los continentes. Estamos muy orgullosos del trabajo, pero esto acaba de empezar”.
Su socio, Laso-Argos, recordó sus inicios, en plena pandemia, “tirando la ropa al suelo”. “Me encanta la mezcla tan divertida y tan natural que hemos conseguido. Sin duda, lo mejor está por llegar”.
Lola Lolita en primer plano y Alexandra Pereira. (Jon Imanol Reino)
Lola Lolita recogió su premio como una de las influencers más potentes del ecosistema digital, muy emocionada. “En estos sitios siempre me siento muy pequeña. Gracias por incluirme en vuestro mundo. Admiro a muchísimas de las personas que están aquí sentadas”, dijo. Fue justo antes de que llegara uno de los grandes momentos de la noche.
Loreto Sesma abraza a Willy Bárcenas. (Jon Imanol Reino)
Bárcenas, durante su actuación. (Jon Imanol Reino)
Loreto Sesma, poeta y escritora, además de esposa de Willy Bárcenas, logró emocionar a todos con el discurso de entrega del Premio Vanitatis a su marido como Hombre del Año. “Te conocí cuando las puertas estaban cerradas y cuando parecía que había un techo que otros decidían colocar sobre ti por la simpleza de un prejuicio. A ti, precisamente a ti, que cualquiera que te conozca sabe el error que supone encerrar a alguien con semejantes alas en una jaula. Podrías haberte resignado, pero hiciste todo lo contrario. Y menos mal, porque ese no conformarse, ese no querer rendirse, ese no saber apagarse, es lo que trajo consigo muchas canciones, una nominación a los Grammy, discos de platino, varios WiZink Center llenos y miles de personas coreando tus canciones en más de siete países”, le dijo.
Por si alguien todavía dudaba de Bárcenas como artista, el líder de Taburete interpretó dos canciones en directo que estremecieron a los invitados. “Es verdad que he tenido que luchar contra muchas cosas que están ahí. Este reconocimiento me hace mucha ilusión porque creo que cierra un círculo que empezó hace 12 años, cuando no salía en Vanitatis precisamente como artista”, había dicho minutos antes.
Mar Flores, espectacular vestida de Roberto Diz —quien le entregó el premio—, llevaba preparado un discurso reivindicativo: “Con los años he aprendido que el ego hace mucho ruido, pero no te sostiene. Lo que de verdad te mantiene en pie es la fuerza interior, incluso cuando otras voces intentan callarte. Al final, las personas que más sienten no son las que necesitan demostrar constantemente lo que son, sino las que se conocen a sí mismas y saben qué es lo más importante. Y gracias también al tiempo, porque el tiempo siempre pone las cosas en su sitio. Gracias a todos”.
Kike Sarasola. (Jon Imanol Reino)
Kike Sarasola no pudo contener las lágrimas mientras escuchaba a su amiga Macarena Rey, CEO de Shine Iberia, hablar de sus logros en el deporte, el mundo profesional y la vida. Quizá ya meditaba sobre lo que iba a decir sobre el escenario: un discurso que conmovió a todos.
“Me habéis acompañado en todas las etapas de mi vida: cuando decidí casarme con mi marido, cuando decidí ser padre con Carlos y también fuisteis los primeros en contar que me había separado de él. Fueron los dos años más horribles de mi vida, porque yo tenía un sueño: que algún día alguien escribiera que habíamos vuelto. Paloma Barrientos fue la primera persona que dijo que yo había vuelto con Carlos. Este premio se lo dedico a él, que es el hombre de mi vida. Gracias”.
Sonsoles Ónega. (Jon Imanol Reino)
La emoción quedó suspendida en el aire y supo capturarla Sonsoles Ónega al recoger su premio con un discurso soberbio, escrito con esmero y declamado con pasión. Unas palabras que apelaron a las mujeres y a su fuerza, mientras su hermana Cristina Ónega la observaba enternecida desde las mesas: “Voy a usar este púlpito para reivindicar todo lo que somos. Sobre todo mujeres, camaradas todas, creo yo. Estoy hecha de los pedacitos de las mujeres con las que me cruzo cada mañana en los pasillos de la tele, con las que intercambio mensajes en los que arreglamos el mundo o nos arreglamos nosotras. Todas, creo yo, estamos hechas de mujeres del año que gobiernan su metro cuadrado de dominio, que agitan la bandera del ‘yo puedo’, aunque les duelan las rodillas de correr. Todas, creo yo. Al menos, estamos hechas de peldaños; de escaleras que otras subieron por nosotras; de manos a las que nos hemos agarrado; de hombros que nos prestaron para que nadie nos viera llorar o para apoyarnos en los apuros cotidianos, ordinarios, los de la vida. Así que ojalá sigamos encontrándonos en muchos apuros como estos. Gracias de corazón por este premio que no olvidaré. Gracias”.
Adolfo Domínguez. (Jon Imanol Reino)
Adriana Domínguez. (Jon Imanol Reino)
Con el auditorio puesto en pie, el diseñador Adolfo Domínguez y su hija Adriana, actual CEO de la firma de moda, recibieron su premio de manos de José Antonio Sánchez. En su discurso, el gallego reivindicó su patria, que es la misma "que compartimos 600 millones de personas: las lenguas". "Las lenguas pueden ser instrumentos de división, pero también de unión. Los goznes de la historia se están moviendo. Y ahora, por esa ventana de oportunidad que se nos abre, entra luz. Por primera vez en 200 años los vientos vuelven a ser favorables", vaticinó.
Su hija Adriana tomó la palabra después para aterrizar esa reflexión de su padre: "Estoy muy orgullosa de la empresa que tengo el honor de dirigir. Estamos en 51 países, tenemos casi 400 tiendas en este momento. Y a veces yo me he preguntado cómo ha sido esto posible desde una esquina de España como es Galicia".
Solo la belleza y la naturalidad de la supermodelo Adriana Lima, una de las modelos mejor pagadas de su época, podían estar a la altura de terminar una noche única.
La brasileña recibió su galardón de manos de Alice Campello y se lanzó a pronunciar un discurso en un ‘portuñol’ rudimentario con el que, sin embargo, se la entendió perfectamente: “Muchas gracias por este premio y por honrarme con el reconocimiento de Mujer del Año. Yo no llegué acá sola, ¿eh? Desde que empecé a ser modelo entendí que tenía una responsabilidad muy grande. Entendí también que esta profesión era muy corta. Pero yo quería cambiar eso, cambiarlo en nombre de todas las mujeres, porque nosotras tenemos que ser celebradas en todas las etapas de la vida. En nombre de mis hijas, de mi abuela, de mi mamá. Estoy aquí por todas”.
Si algo queda claro siempre tras los Premios Vanitatis es que la familia es el centro y el origen; la raíz y la motivación; el motor que muchas veces lleva a las personas a superarse y buscar la excelencia. En la cuarta edición de nuestros galardones, los hombres y mujeres del año honraron de nuevo a los suyos en unos discursos cargados de agradecimiento.