José R. García, arquitecto: "En comedores de paso, colocar una silla en cada extremo suele parecer lo normal, pero muchas veces termina bloqueando la circulación"
El arquitecto insiste en la importancia de pensar cómo se mueve la gente dentro de una vivienda y qué pequeños detalles pueden hacer que el día a día resulte mucho más práctico
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Una mesa de comedor puede encajar perfectamente con el estilo de una casa y, aun así, no funcionar del todo bien en el día a día. La clave no está solo en elegir un diseño bonito, sino en pensar cómo se usa ese espacio, por dónde se pasa y si las sillas permiten moverse con comodidad.
El arquitecto José R. García ha explicado uno de esos errores habituales que parecen pequeños, pero cambian mucho la funcionalidad de una vivienda: colocar sillas en las cabeceras de una mesa cuando el comedor está situado en una zona de paso. Aunque pueda parecer la distribución más lógica, en muchos casos termina estrechando el recorrido y dificultando la circulación.
@dimensi_on Una mesa de comedor puede quedar preciosa y aun así estar mal resuelta. En comedores de paso, colocar una silla en cada extremo suele parecer lo normal, pero muchas veces termina bloqueando la circulación. La solución no siempre es cambiar la mesa. A veces basta con colocar las 6 plazas en línea y respetar el espacio real que necesita cada persona para comer cómoda. Porque una casa bien diseñada no solo se mira, se mueve, se usa y se vive bien. - #ReformasMadrid #ReformasIntegrales #InteriorismoMadrid #DiseñoFuncional #ArquitecturaInterior ♬ VISITING - finetune
Según señala, en este tipo de comedores no siempre conviene repartir las plazas alrededor de toda la mesa. A veces, la solución más práctica pasa por colocar las sillas en línea, dejando libres los extremos para que el paso no quede bloqueado. Es una decisión sencilla, pero puede hacer que el espacio resulte mucho más cómodo.
El arquitecto recuerda que una persona necesita alrededor de 60 centímetros para comer con comodidad. Por eso, en una mesa de más de 180 centímetros, es posible colocar seis comensales en los laterales sin necesidad de ocupar las cabeceras. De esta forma, se mantiene la capacidad del comedor, pero se evita cortar las zonas de tránsito.
La idea es especialmente útil en viviendas con salones abiertos, cocinas integradas o comedores estrechos donde cada centímetro cuenta. Muchas veces no hace falta cambiar la mesa ni hacer una reforma, sino revisar la disposición de las sillas para que el espacio respire mejor.
García insiste en que estos detalles funcionales son los que marcan la diferencia entre una casa que solo se ve bien y una casa que también se vive bien. Porque el interiorismo no termina en la estética: también tiene que resolver recorridos, hábitos y necesidades reales.
Al final, una distribución acertada puede hacer que un comedor pequeño o de paso resulte mucho más fluido. Basta con dejar de pensar en la mesa como una pieza aislada y empezar a verla como parte del movimiento diario de la casa.
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Una mesa de comedor puede encajar perfectamente con el estilo de una casa y, aun así, no funcionar del todo bien en el día a día. La clave no está solo en elegir un diseño bonito, sino en pensar cómo se usa ese espacio, por dónde se pasa y si las sillas permiten moverse con comodidad.