Ana Pérez, interiorista: "Unir salón y cocina no es tirar tabiques sin criterio"
Abrir la cocina al salón puede mejorar la amplitud del hogar, pero solo una distribución bien pensada garantiza comodidad y funcionalidad en el día a día
Ana Pérez en uno de sus vídeos de redes sociales. (Instagram / @ana_interiorista)
Unir cocina y salón se ha convertido en una de las reformas más habituales cuando se busca ganar amplitud visual y luminosidad en la vivienda. Sin embargo, abrir espacios sin una planificación adecuada puede generar problemas de distribución y dificultar el uso cotidiano del hogar. La sensación de amplitud no siempre se traduce en funcionalidad si el espacio no está bien organizado.
En un vídeo compartido en su perfil de Instagram, la interiorista Ana Pérez explica que unir ambas estancias no consiste simplemente en derribar tabiques. Según señala, la base de un buen diseño siempre debe ser una distribución adecuada que permita organizar correctamente los elementos principales del espacio.
También explica que, en muchos casos, mantener un tabique puede ayudar a optimizar mejor el espacio disponible. Esta solución permite organizar la distribución y conservar superficies de apoyo necesarias. Además, la conexión entre estancias puede resolverse visualmente, por ejemplo mediante una apertura parcial o una barra con taburetes, logrando continuidad sin perder funcionalidad.
Una distribución bien planificada permite integrar cocina y salón sin perder funcionalidad. (Pexels / Christopher Moon)
Desde el punto de vista del interiorismo, una cocina abierta requiere prever aspectos como la circulación entre zonas, el almacenamiento disponible o la integración estética de electrodomésticos y mobiliario. Una planificación adecuada permite que el espacio resulte ordenado y cómodo en el día a día.
Asimismo, conservar ciertos límites físicos puede contribuir a contener ruidos, olores o zonas de trabajo sin renunciar a la sensación de amplitud. Por ello, cada vivienda requiere una solución adaptada tanto a su estructura como a las necesidades de quienes la habitan.
Una barra puede unir cocina y salón sin perder zonas de apoyo. (Pexels / Pixabay)
El objetivo, como señala la experta, no es unir por unir, sino planificar bien la distribución para que el resultado sea práctico y esté optimizado. Una intervención bien pensada permite crear un espacio equilibrado que funcione a largo plazo.
Unir cocina y salón se ha convertido en una de las reformas más habituales cuando se busca ganar amplitud visual y luminosidad en la vivienda. Sin embargo, abrir espacios sin una planificación adecuada puede generar problemas de distribución y dificultar el uso cotidiano del hogar. La sensación de amplitud no siempre se traduce en funcionalidad si el espacio no está bien organizado.