Conseguir que las toallas huelan bien durante más tiempo en verano no depende de añadir más suavizante ni de perfumar la colada en exceso. De hecho, muchas veces ocurre justo lo contrario: cuanto más producto se acumula en las fibras, peor secan y más fácil es que aparezca ese olor a humedad tan desagradable.
El truco más sencillo y eficaz consiste en lavar las toallas con menos detergente, sustituir el suavizante por un chorrito de vinagre blanco en el aclarado y, sobre todo, secarlas por completo antes de guardarlas. Parece básico, pero en verano, con más duchas, calor y humedad, este gesto marca una diferencia enorme.
El vinagre blanco ayuda a arrastrar residuos y a suavizar las fibrassin dejar esa capa que provoca el suavizante tradicional. Basta con añadir una pequeña cantidad en el compartimento del suavizante, sin mezclarlo con lejía ni otros productos agresivos. Al secarse, el olor a vinagre desaparece.
Otro paso fundamental es sacar las toallas de la lavadora en cuanto termina el ciclo. Dejarlas húmedas dentro del tambor, aunque sea unas horas, favorece el olor a cerrado. En verano, este descuido se nota todavía más porque el calor acelera la aparición de malos olores.
Deben estar completamente secas antes de guardarlas. (iStock)
Una vez limpias y secas, guarda las toallas en un armario ventilado y evita apilarlas demasiado apretadas. Puedes colocar una bolsita de tela con lavanda seca o jabón envuelto en papel para aportar un aroma suave, pero sin saturar el tejido. Con este truco las toallas conservan mejor su olor limpio, absorben más y duran en buen estado durante más tiempo.
Conseguir que las toallas huelan bien durante más tiempo en verano no depende de añadir más suavizante ni de perfumar la colada en exceso. De hecho, muchas veces ocurre justo lo contrario: cuanto más producto se acumula en las fibras, peor secan y más fácil es que aparezca ese olor a humedad tan desagradable.