Hay una diferencia clara entre un baño normal y un baño que transmite sensación de spa. En los hoteles de lujo lo saben bien, y por eso cuidan hasta el último detalle, incluida la forma en la que colocan las toallas.
La buena noticia es que no necesitas reformar el baño ni comprar accesorios caros. Basta con aplicar un truco de doblado muy sencillo, típico de lahostelería, que consigue que las toallas se vean más esponjosas, alineadas y uniformes. El resultado es sorprendente, sobre todo en baños pequeños.
El mejor truco para colocar tus toallas. (Pexels)
El método más usado en hoteles es el doblado tipo “paquete”, que deja un borde limpio y simétrico a la vista. Este acabado aporta una imagen más cuidada y, lo más importante, mantiene la forma cuando apilas varias toallas en una balda o las colocas dentro de una cesta. Además, al doblarlas de manera uniforme, el baño parece automáticamente más ordenado.
Cómo doblar las toallas como en un hotel, paso a paso
Hazlo así para conseguir ese acabado impecable, digno de hotel de lujo, sin complicarte:
1. Extiende la toalla sobre una superficie lisa, asegurándote de que no queden arrugas.
2. Dobla la toalla a lo largo en tres partes, llevando un extremo hacia el centro y el otro encima, como si formaras una banda alargada.
3. Ahora dobla esa banda en tres otra vez, esta vez a lo ancho: primero un tercio hacia el centro y luego el otro tercio encima.
Otro consejo que funciona muy bien es dejar dos toallas dobladas en paralelo y una tercera encima en perpendicular. Ese juego de líneas crea un orden visual muy agradable y aporta un aire más sofisticado.
Si el baño es reducido, lo ideal es usar una cesta o una bandeja y reservar un rincón para las toallas dobladas. Esta “zona spa” funciona como un punto focal y da sensación de limpieza y cuidado, aunque el resto del baño sea sencillo. También ayuda elegir toallas del mismo color o de una paleta similar.
La mejor manera de marcar la diferencia en tu baño. (Pexels)
Doblar las toallas como en los hoteles de lujo no es una manía: es una forma rápida de ordenar, ganar espacio y mejorar la experiencia diaria. Ese momento de entrar al baño y ver todo alineado, esponjoso y bien colocado tiene un efecto inmediato en el bienestar.
Hay una diferencia clara entre un baño normal y un baño que transmite sensación de spa. En los hoteles de lujo lo saben bien, y por eso cuidan hasta el último detalle, incluida la forma en la que colocan las toallas.