Ana Locking: “Las marcas se llenan la boca con la inclusión y entienden la diversidad únicamente en lo que refiere a las cuestiones raciales”
Hablamos con la diseñadora española sobre la histórica relación del mundo drag y la industria de la moda con motivo del inminente estreno de la quinta temporada de ‘Drag Race España’
Ana Locking, en una de las imágenes promocionales de 'Drag Race España'. (Atresmedia)
Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2021 y Premio Nacional de Diseño de Moda en 2020, desde hace décadas Ana Locking es una de las diseñadoras más consolidadas de nuestro país. Con una identidad propia, vinculada a las prácticas artísticas contemporáneas y el discurso social, la creativa irrumpió en el sector en la década de los años 90 con ganas de revolucionar las tendencias -objetivo conseguido- y el paso del tiempo la ha llevado a vestir incluso a la mismísima reina Letizia para una cena de gala.
Hace un lustro, el programa, en el que es jueza junto a los Javis y la presentadora Supreme Deluxe, la catapultó, al igual que al resto de las concursantes, al mundo del mainstream. Este 28 de septiembre llega a Atresplayer Premium su quinta temporada. Sin embargo, la conexión de Ana y el drag, al igual que del drag y la política -o la moda-, viene de lejos. Este es el punto de partida de su conversación con Vanitatis.
Ana Locking durante la grabación del primer episodio de la temporada 5 de 'Drag Race España'.
PREGUNTA: Ana todos sabemos que el drag es política, pero ¿la moda es política?
RESPUESTA: Claro que lo es, tienen una relación muy directa. En el caso del drag, se entiende que simplemente el hecho de que exista es un acto político, pero en la moda no es así. Su propia existencia no tiene una implicación política, aunque sí es un reflejo social de los tiempos. Sin embargo, como creativo, tienes la decisión de ignorar por completo la política y basarte meramente en la estética o, como por ejemplo yo, tomar la realidad como un storytelling fundamental dentro de tu firma.
Yo he hecho colecciones que están dedicadas exclusivamente a lo que es una crítica política en un momento determinado. En el momento en el que Trump presentó su candidatura a las elecciones de EEUU, yo encargué una cabeza a los creadores de los ninots de las Fallas de Valencia de seis metros por cuatro, completamente rota, como metáfora de esa grieta social tan bestial que iba a generar en la sociedad americana y, por consiguiente, en el resto del mundo también. Y nosotros esa colección la dedicamos exclusivamente a criticar el auge de la extrema derecha.
Ana Locking, junto a Supremme Deluxe, Le Cocó y Samantha Ballentines, en el FesTVal de Vitoria. (Gtres)
P: Pero, al mismo tiempo, entiendo que posicionarte puede hacerte perder capacidad de negocio…
R: Lo estamos viendo con Palestina. Hay mucha gente que prefiere no meterse en jardines, pero yo creo que el hecho de no opinar o de silenciarlo es hacerte, en cierta parte, cómplice de ello; especialmente cuando está ocurriendo un genocidio como el que está ocurriendo actualmente. Entonces creo que hay momentos en la vida en los que hay que alzar la voz.
P: ¿Es por eso por lo que quizás nos cuesta tanto ver a una drag en la pasarela española más convencional, porque tendemos al no posicionamiento?
R: Considero que las marcas más establecidas muchas veces se llenan la boca con la inclusión y después entienden la diversidad únicamente en lo que refiere a las cuestiones raciales, pero no en el amplio sentido de la palabra; como un altavoz. Aun así, las firmas de la gente más joven sí están trabajando con ellas, las incluyen en sus shows, les hacen ropa…yo empecé hace muchos años y creo que hay gente que lo sigue trabajando.
Ana Locking, en las grabaciones de 'Drag Race España'. (Instagram @analocking)
P: Fuiste una de las primeras diseñadoras, sino la primera del país, en introducir drags en tus shows, ¿te hubiese dolido no estar en Drag Race? ¿Cómo te llegó la propuesta?
R: Pues me hubiera causado un disgusto, no un dolor, porque, bueno, hubiera respetado la decisión. Yo soy una apasionada del formato desde que se emitió la 4º temporada de ‘Ru Paul’s Drag Race’ Estados Unidos y cuando me enteré que la franquicia iba a llegar a España, empecé a pensar a quién podía conocer para que me llevasen como jurado invitada, pero a un episodio de costura o un ball. El resumen es que no conocía a nadie y entonces se lo empecé a decir a todo el mundo. Debió surtir efecto, porque al poco tiempo me llamó por sorpresa el director de casting y tuvimos una charla por Zoom de más de una hora.
Ahí yo no solo les conté mi pasión por el drag, sino también que en muchos momentos durante la pandemia y también cuando yo superé una enfermedad muy grave, me maquillaba para liberar un poco la mente y no pensar en la realidad tan terrible que tenía alrededor. A los días me pidieron una prueba de cámara y estuvimos casi una tarde entera y mandaron la prueba a Estados Unidos. Pasé el filtro y en dos semanas estaba grabando como jurado, una locura. Yo siempre pensé que todas esas pruebas eran simplemente para ir un episodio.
Ana Locking con Alyssa Edwards. (Instagram
P: Precisamente, en 2020 recibiste el Premio de Diseño de Moda Nacional “por combinar diseño de moda y pulso social. Amplía los cánones de belleza y refleja la cuestión de género y la diversidad del ser humano”, ¿cómo llegaste tú al mundo del drag?
R: Pues, desde los 15,16 años he estado siempre muy ligada al colectivo. Siempre me ha interesado mucho lo que ocurre en los márgenes, porque considero que la verdadera creatividad nace en esos lugares, nace de la exclusión, nace de la desesperación, pero nace también de la celebración y de la búsqueda de la propia identidad o de las múltiples identidades. Yo provengo de Usera, de una familia obrera y siempre he tenido muy presente la conciencia de clase. Entendía que es muy difícil salir de ese lugar para alcanzar el éxito profesional y personal. Por eso, la cultura que a mí me interesaba no estaba en las zonas o en las personas adineradas, sino todo lo contrario.
Mi reflejo han sido artistas, cantantes, escritores, directores de cine que se alimentaban de la marginalidad para elevarlo a otro lugar. Así llegué a la cultura drag, pero mis primeros shows los vi en torno a los 20 años cuando empecé a salir por la noche de Madrid, a viajar a Londres…Empecé a descubrir el ‘club kid’, lo subversivo del drag…
Carmen Farala desfilando para Ana Locking en 2018. (EFE/Emilio Naranjo)
P: Una pasión que compartías con tu adorado David Delfín
R: Yo a David lo conocí en Marbella a los 16 años y después él se vino a Madrid y empezó a trabajar en locales donde era habitual que hubiese espectáculos artísticos y drag. Fue un momento de una enorme efervescencia cultural, te estoy hablando del año 95, 96, 97… Salíamos todas las noches. Obviamente, salíamos siempre con Bimba Bosé. Éramos un grupo y Bimba era una persona increíble, una mujer muy andrógina, cuando entonces no se conocía casi nada el ‘no gender’... Yo llevaba el pelo casi rapado, teñido de rubio, que me lo teñía David. No sé, era una época que vivíamos la noche con mucha pasión creativa. Pensábamos en qué ponernos para romper los moldes, para ser un poco subversivos. Con la estética también todo valía. No nos avergonzaba nada.
Ana Locking, en una de las sesiones fotográficas de 'Drag Race España'. (Instagram
P: ¿Cómo te ha cambiado la vida el programa?
R: ‘Drag Race’ es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida, pero no me ha cambiado tanto porque jamás he utilizado la plataforma para venderme yo personalmente o vender mi trabajo como diseñadora; es algo muy evidente si ves mis redes sociales. Cuando voy a shows es para apoyarlas y disfrutarlas. Después, quedamos, tomamos algo, cenamos, comemos, nos vemos fuera del programa. Y yo apoyo todo lo que tenga que ver con el programa y con ellas durante el programa. En cuanto a mí, no quiero utilizarlo para darme más notoriedad. Soy muy respetuosa con eso.
Entonces, puedo decirte que me ha cambiado mucho y no me ha cambiado nada a la vez. Es verdad que he ido ganando seguridad ante las cámaras, pero desde el principio he mantenido el mismo objetivo: ser yo y vivirlo con ingenuidad. Esa ingenuidad es maravillosa porque te permite descubrir cosas nuevas, emocionarte y sorprenderte con el maravilloso trabajo de las drags. Sin embargo, intento profesionalizar al máximo mis críticas y comentarios siempre desde la empatía.
Insisto mucho en que debemos entender todo el recorrido que han hecho las chicas para llegar hasta el programa, tanto a nivel personal como a nivel profesional y creativo. Hay que saber de dónde vienen y hay que saber que son vulnerables, también que cada una es completamente diferente. Esto me viene de mi trabajo como profesora en la Universidad Politécnica, donde llevo 15 años dando clases.
Ana Locking, pregonera del Orgullo de las fiestas de Águilas. (Instagram @analocking)
P: Drag Race te ha convertido a su vez en un icono de estilo. Así lo vimos en la pasarela: ‘La noche de las 1.000 Anas’. ¿Qué 1.000 noches te gustaría ver en el programa?
R: La noche de las 1.000 Bimbas Bosé o la noche de los 1.000 David Delfín, sería una pasarela muy reivindicativa y también estéticamente muy comprometida con las artes. Para mí sería un sueño verlos en el programa, porque empezamos juntas y en aquel momento éramos los únicos diseñadores que teníamos una relación directa con el arte contemporáneo, con la política o la crítica social. Los dos metimos el dedo en la llaga y había otros diseñadores que eran muy interesantes, pero los que más buscamos generar esa ruptura éramos él y yo.
P: Desconocemos el poder de la pasarela de Drag Race España. Por ella han desfilado Muglers, Palomo Spain, Guillermos Décimo…¿Eres capaz de reconocer una pieza de alta costura según entran en pasarela?
R: Casi siempre sí. Las referencias que hacen son muy directas: la sastrería de Mugler, los cuernos de Alexander McQueen…Las reconozco muy rápido, porque las hemos visto muchas veces y además casi siempre cogen las mismas referencias. En su imaginario está Galliano, Balenciaga, Schiaparelli, Vivienne Westwood, que me encantan, pero a mí me gustaría que explorasen algo más allá. Un Viktor and Rolf que están haciendo últimamente cosas increíbles, un Margiela, una Iris Van Harpen…que también hay alguna referencia, pero no son tantas.
P: ¿Cuáles son los looks que a ti más te han emocionado?
R: El ángel caído de Onyx, me pareció de otro nivel. Además de un delirio técnico increíble con el maquillaje y la forma tan performática de presentarlo, supo muy bien homenajear al diseñador, pero llevándoselo a su propio terreno. Fue muy emocionante esa luz, la verdad. Hay muchas otras también. Como el de Juriji der Klee de los candelabros haciendo homenaje a los años 20 o Venedita von Dash disfrazada de palmera haciendo representación de su tierra alicantina con un cuerpo lleno de suelas de zapato.
P: ¿Ves a alguna de las concursantes convirtiéndose en diseñadoras fuera del programa?
P: Pues, a ver son muchas las que cosen sus propios diseños, pero bueno la más clara es Pitita, la ganadora de la tercera temporada, que tiene un talentazo increíble y una maestría y ejecución maravillosas. Muchas veces tendemos a pensar que el vestuario de espectáculo, no solo drag sino en general, no tiene que ser especialmente pulido, más bien debe ser efectista en la distancia. No debería ser así. Otra de las grandes candidatas sería Pakita, también es fantástica y hace looks para sus hermanas incluso. Ella, para mí, debería haber ganado el ‘ball’ de su temporada junto con Pitita.
R: Por último, ¿qué podemos esperar de la quinta temporada?
P: A mí me encantaría decirle a los espectadores que se enfrentasen completamente desnudos a la temporada, sin la mochila de lo que ha sucedido las temporadas anteriores y sin llenar la mochila de expectativas. Me enfrento a disfrutar de verdad de todo lo que estas chicas se han currado como si no hubiera un mañana para presentarnos y para hacernos disfrutar. O sea, esa es la idea. No os imagináis lo chula que va a ser la edición.
Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2021 y Premio Nacional de Diseño de Moda en 2020, desde hace décadas Ana Locking es una de las diseñadoras más consolidadas de nuestro país. Con una identidad propia, vinculada a las prácticas artísticas contemporáneas y el discurso social, la creativa irrumpió en el sector en la década de los años 90 con ganas de revolucionar las tendencias -objetivo conseguido- y el paso del tiempo la ha llevado a vestir incluso a la mismísima reina Letizia para una cena de gala.