Tras celebrar su 55 cumpleaños el pasado 17 de mayo, Máxima de Holanda ha volcado su agenda institucional en su faceta más comprometida y cercana. La Reina visitó la provincia de Limburgo junto a Guillermo de Holanda para participar en un intenso programa centrado en los principales desafíos de la región, entre ellos la delincuencia y el narcotráfico. Apenas un día después, ya en solitario, retomó una de las causas con las que más se identifica públicamente: el apoyo al movimiento Scout, muy ligado a su perfil más social y mediático.
En calidad de patrona, Máxima de Holanda compartió confidencias con voluntarios y participó en varias actividades organizadas en la finca scout cercana. A su llegada fue recibida por la presidenta de la organización en Países Bajos, Céline Blom, y el director Klaar Snieders, en una jornada marcada por el inesperado buen tiempo. “Lo habíamos pedido”, bromeó Blom, según recoge RTL, después de que los jóvenes celebraran la soleada bienvenida de la Reina.
Máxima escogió una blusa con lazada superpuesta al chaleco. (Gtres)
Pero más allá de su implicación en el acto, Máxima volvió a convertir su estilismo en uno de los grandes protagonistas de la visita. La monarca sorprendió con una imagen relajada y funcional en tonos neutros, muy en sintonía con el espíritu scout de la jornada. Apostó por una blusa con lazada al cuello que evocaba el tradicional pañuelo del movimiento y que combinó con un nuevo chaleco de punto firmado por la española Massimo Dutti.
Además, Máxima también se puso el pañuelo típico de los Scouts. (Gtres)
El look de Máxima se completaba con unos cómodos pantalones verde militar y unas botas a juego con detalle de tacón dorado. Como guiño final a su estilo más reconocible, lució sus ya emblemáticos pendientes de gardenias elaborados en plata de ley bañada en oro.
Un acto en el que volvió a desplegar su imagen más cercana durante su visita a los Scouts, una de las organizaciones con las que mantiene un vínculo más especial. La Reina participó activamente en varias de las actividades organizadas por los jóvenes, ayudando incluso a montar una tienda de campaña mientras conversaba con ellos sobre el significado del escultismo en sus vidas. Como gesto simbólico, uno de los participantes le entregó el clásico pañuelo scout, que Máxima lució sonriente alrededor del cuello. La monarca también se interesó por la construcción de balsas artesanales y destacó la importancia de aprender a realizar correctamente los nudos.
Tras celebrar su 55 cumpleaños el pasado 17 de mayo, Máxima de Holanda ha volcado su agenda institucional en su faceta más comprometida y cercana. La Reina visitó la provincia de Limburgo junto a Guillermo de Holanda para participar en un intenso programa centrado en los principales desafíos de la región, entre ellos la delincuencia y el narcotráfico. Apenas un día después, ya en solitario, retomó una de las causas con las que más se identifica públicamente: el apoyo al movimiento Scout, muy ligado a su perfil más social y mediático.