Máxima de Holanda da otra oportunidad a un mono rojo Valentino que llevaba 11 años olvidado en su armario
Once años han tenido que pasar para que volvamos a ver a la reina de Países Bajos luciendo este diseño de Valentino. Aunque lo ha hecho modificando el original ligeramente añadiéndole su broche de diamantes favorito
La reina Máxima de Holanda, con mono rojo de Valentino, en los premios rey Guillermo I. (Cordon Press)
Sabemos que la moda circular se ha impuesto en los armarios de las royals, hasta el punto de que se rescatan prendas que parecían completamente desterradas. El último ejemplo lo hemos tenido este miércoles de la mano de Máxima de Holanda, que ha dado otra oportunidad a un mono rojo Valentino que llevaba nada menos que 11 años olvidado en su armario.
Se trata de un diseño en ese color tan característico del italiano, con una sola manga y dos largos trozos de tela que salen del hombro derecho. Y es precisamente este elemento el que ha utilizado Máxima para darle también una nueva imagen a la prenda, modificando ligeramente la idea original y prescindiendo del lazo para el que están creados estos largas telas.
Lo que ha hecho la argentina es, simplemente, cruzarlas y dejarlas caer. Y el truco para mantenerlas cruzadas no tiene mucho misterio: las sujeta con un broche de diamantes, uno de sus favoritos. Así, no solo las dos telas se quedan fijas, sino que además la pieza aporta el toque distintivo, pasando de un look más casual a formal, casi de gala para entregar los premios Guillermo I.
La reina Máxima de Holanda, a su llegada a los premios. (Gtres)
Por supuesto, Máxima tiró de uno de las tendencias de moda que más le gustan: apostar todo a un solo color. Y con el rojo Valentino como protagonista, la argentina no dudó en añadir aún más rojo a su look, luciendo una cartera tipo sobre de un brillante raso y unos curiosos zapatos 'peep-toes', con algo de plataforma y un vistoso lazo en la parte delantera.
Por si fuera poco rojo, también lo llevó en sus joyas, igual de vistosas. No faltó una gran pulsera con una piedra roja en el centro, a juego con los pendientes, con tres flores cayendo en cascada, y el anillo que llevaba en su mano derecha. Pero la joya protagonista fue ese broche de diamantes que hizo a la vez de accesorio y sujeción para el lazo de su mono diseñado por Valentino.
Y lo de que es uno de sus broches favoritos no lo decimos nosotros, sino las cifras. Es, sin duda, el que más se ha puesto desde que lo lució por primera vez, en 2006. No se conoce cómo llegó a sus manos, si lo compró ella misma o fue un regalo, pero sí es seguro que pertenece a la colección privada y no a ese grupo de joyas que, no importa quién ocupe el trono, siempre permanecen en la familia.
La reina Máxima de Holanda, en la entrega de los premios rey Guillermo I. (Gtres)
Es frecuente que lo luzca con otro lazo algo diferente, aunque no se sabe si ambos pertenecen a un mismo conjunto o es coincidencia. Y también, como muchas otras piezas que se encuentran en los joyeros reales, es convertible, puesto que presenta un enganche en la parte inferior para colocar un colgante. Así, de esa pequeña muesca hemos visto aguamarinas, enormes diamantes o topacios.
Es una muestra de lo versátil que es este broche, ya que lo hemos visto presente en los looks de gala de Máxima a grandes cenas de Estado, pero también en ocasiones mucho más informales, como esta entrega de los premios rey Guillermo I. Lo que no parece tan versátil es el mono en sí, ya que su propietaria no ha encontrado en 11 años ninguna ocasión para volver a lucirlo.
Lo estrenó en 2015, cuando acudió junto a su marido a otro acto, apostando por el mismo diseñador en el que confió para su boda.
Sabemos que la moda circular se ha impuesto en los armarios de las royals, hasta el punto de que se rescatan prendas que parecían completamente desterradas. El último ejemplo lo hemos tenido este miércoles de la mano de Máxima de Holanda, que ha dado otra oportunidad a un mono rojo Valentino que llevaba nada menos que 11 años olvidado en su armario.