Del príncipe Alberto a bordo de un Bugatti al look primaveral de Beatrice Borromeo: los Grimaldi en el Gran Premio Histórico de Mónaco
El fin de semana en el Principado vuelve a dejar imágenes con varios miembros de la familia participando en una de las citas más señaladas del calendario
Día grande en el Gran Premio Histórico de Mónaco, que estos días vuelve a situar al Principado en el centro del calendario automovilístico. Y como es habitual, varias figuras de la realeza y del entorno institucional monegasco se han dejado ver en el circuito. En esta ocasión, uno de los nombres propios ha sido el príncipe Alberto, que ha aparecido a bordo de un Bugatti Type 41 Royale, coincidiendo con el centenario de este modelo dentro de la historia del automóvil. Un recorrido que ha realizado en solitario, sin la compañía de la Charlène de Mónaco.
En concreto, el príncipe Alberto se ha sumado a una vuelta al trazado acompañado por Christophe Piochon, presidente de Bugatti Automobiles, y Michel Ferry, vicepresidente del Club del Automóvil de Mónaco. La conducción ha corrido a cargo de un especialista del Museo Nacional del Automóvil de Mulhouse, responsable de la conservación de este tipo de vehículos. Además, esta acción se enmarca en la relación iniciada tras la visita del príncipe a este museo en 2024 y forma parte del programa vinculado al centenario del modelo.
Por su parte, Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo también han hecho acto de presencia en el circuito, donde se han dejado ver juntos en el paddock. El matrimonio, como se puede ver en las imágenes, se ha mostrado cercano y relajado, intercambiando gestos de complicidad y moviéndose con naturalidad. Una actitud en línea con el tono que suelen mantener en este tipo de apariciones y que, desde el principio, ha definido su forma de estar en público, siempre más inclinada a la sencillez que al protagonismo.
En lo que concierne al look, Beatrice Borromeo ha apostado por una fórmula primaveral, sencilla y bien medida: camisa vaquera de corte relajado, ligeramente abierta en el cuello, combinada con pantalón blanco. El conjunto lo ha rematado con cinturón y bolso en tonos cuero, que aportan coherencia y calidez, y con unas bailarinas en la misma gama que refuerzan ese aire cómodo. Además, el pañuelo anudado al cabello introduce un punto más personal y reconocible, elevando el estilismo sin romper su equilibrio general.
La presencia de la familia Grimaldi en este tipo de citas entra dentro de lo habitual. El vínculo de Mónaco con el automovilismo viene de lejos y el respaldo institucional al Gran Premio Histórico de Mónaco ha sido constante a lo largo de los años. Desde Rainiero III de Mónaco hasta el actual soberano, la implicación ha sido continua, algo que se refleja también en las nuevas generaciones, que siguen dejando ver esa conexión en este tipo de eventos y mantienen esa presencia de forma natural, sin necesidad de grandes gestos, dentro de una tradición ya muy asentada en el Principado.
Día grande en el Gran Premio Histórico de Mónaco, que estos días vuelve a situar al Principado en el centro del calendario automovilístico. Y como es habitual, varias figuras de la realeza y del entorno institucional monegasco se han dejado ver en el circuito. En esta ocasión, uno de los nombres propios ha sido el príncipe Alberto, que ha aparecido a bordo de un Bugatti Type 41 Royale, coincidiendo con el centenario de este modelo dentro de la historia del automóvil. Un recorrido que ha realizado en solitario, sin la compañía de la Charlène de Mónaco.