Con la llegada del buen tiempo, el cambio de calzado vuelve a dejar algunas zonas del pie más expuestas al roce. Sandalias, bailarinas o zapatos cerrados pueden generar fricción en talones, laterales o dedos, sobre todo cuando se camina durante varias horas o cuando el calor aumenta la sudoración.
Dentro de esta categoría de cuidado corporal, Mercadona cuenta con el stick para pies anti-rozaduras Deliplus, un producto en formato compacto de 4 ml que aparece con un precio de 2,50 euros. Está concebido para aplicarse directamente sobre la piel en las zonas donde puede producirse roce con el calzado.
Este producto sirve para el cuidado externo de los pies. (Freepik / teksomolika)
La función de este tipo de producto se basa en crear una película superficial sobre la piel. De esta forma, el contacto repetido entre el pie y el zapato genera menos fricción mecánica. No modifica el calzado ni evita por sí solo cualquier molestia, pero se enmarca dentro de los productos pensados para el cuidado externo del pie.
El formato en barra permite una aplicación localizada en áreas concretas, como talones, laterales o dedos. Además, al tener un tamaño reducido, puede guardarse en el bolso, en un neceser o en una bolsa de viaje para usos puntuales fuera de casa, sin ocupar apenas espacio ni requerir aplicación con las manos.
Este producto se vende en el supermercado valenciano. (Cortesía / Mercadona)
Según las indicaciones habituales de este tipo de cosméticos de uso externo, debe aplicarse sobre piel limpia y seca. También conviene evitar su uso sobre heridas abiertas, piel irritada o zonas donde ya exista una reacción, ya que en esos casos el roce puede requerir otro tipo de cuidado.
Más que como tratamiento, este tipo de producto encaja dentro de los gestos preventivos asociados al cambio de temporada. Su interés está en el formato, en la aplicación localizada y en una función concreta: reducir la fricción cuando el calzado empieza a rozar.
Con la llegada del buen tiempo, el cambio de calzado vuelve a dejar algunas zonas del pie más expuestas al roce. Sandalias, bailarinas o zapatos cerrados pueden generar fricción en talones, laterales o dedos, sobre todo cuando se camina durante varias horas o cuando el calor aumenta la sudoración.