Es noticia
Menú
Los psicólogos dicen: las personas que crecieron con pocos elogios cuando eran niños tienen estas características
  1. Vida saludable
sentirse válidos

Los psicólogos dicen: las personas que crecieron con pocos elogios cuando eran niños tienen estas características

La psicología ha puesto el foco en cómo ciertos patrones de la infancia pueden influir, años después, en la forma de entender el reconocimiento, la autoestima y la relación con uno mismo

Foto: Las personas que crecieron sin elogios no tienen la necesidad de tener validación constante(Pexels)
Las personas que crecieron sin elogios no tienen la necesidad de tener validación constante(Pexels)

La infancia no solo deja recuerdos, también moldea la forma en la que una persona se percibe a sí misma. En ese proceso, los gestos de reconocimiento tienen un peso importante. Los elogios, cuando aparecen de forma equilibrada, ayudan a construir seguridad, autoestima y una imagen más estable del propio valor. Cuando escasean, esa construcción suele volverse más compleja.

La psicología lleva tiempo estudiando cómo influye ese tipo de carencia en la vida adulta. No se trata de establecer una regla fija ni de afirmar que todas las personas reaccionan igual, pero sí de observar ciertos rasgos que aparecen con frecuencia en quienes crecieron en entornos donde el reconocimiento verbal era escaso.

placeholder Se trata de observar ciertos rasgos que aparecen con frecuencia en quienes crecieron en entornos donde el reconocimiento verbal era escaso (Cortesía)
Se trata de observar ciertos rasgos que aparecen con frecuencia en quienes crecieron en entornos donde el reconocimiento verbal era escaso (Cortesía)

Uno de los más habituales es la dificultad para encajar los elogios. Hay personas que, cuando reciben un halago, tienden a restarle importancia, a incomodarse o a no saber muy bien cómo responder. No siempre responde a una falta de autoestima evidente, sino a que ese tipo de validación no formó parte de su aprendizaje emocional más temprano.

TE PUEDE INTERESAR

Junto a ello, muchas desarrollan una forma de validación más interna. Al no haber contado demasiado con el reconocimiento externo, aprenden a medirse con criterios propios. Esa tendencia puede aportar autonomía y una mayor independencia frente a la opinión ajena, aunque también puede derivar en una mirada más rígida o exigente sobre uno mismo.

Desde distintos enfoques psicológicos, entre ellos la teoría del apego y los estudios clásicos sobre autoestima, se insiste en que las experiencias tempranas influyen en la forma en que una persona interpreta su valía. Cuando faltan señales claras de aprobación, pueden aparecer dudas más persistentes sobre si lo que uno hace es suficiente, incluso aunque desde fuera no haya motivos evidentes para cuestionarlo.

Otro rasgo frecuente es una relación ambigua con la autoestima. No siempre se manifiesta como inseguridad visible. A veces adopta formas más discretas: autoexigencia, dificultad para reconocer los propios logros o sensación de que el reconocimiento llega “demasiado tarde” o no termina de encajar.

placeholder La baja autoestima se puede manifestar de distintas maneras. (Freepik /  nikitabuida)
La baja autoestima se puede manifestar de distintas maneras. (Freepik / nikitabuida)

También es habitual que estas personas muestren una mayor autosuficiencia emocional. Suelen apoyarse más en su propio criterio y buscar menos aprobación constante. Esa independencia puede ser valiosa, sobre todo en contextos donde hace falta tomar decisiones con firmeza, pero no elimina necesariamente la huella que deja haber crecido con poco refuerzo afectivo.

TE PUEDE INTERESAR

La falta de elogios en la infancia, por tanto, no conduce a un único resultado ni determina por completo la personalidad adulta. Lo que sí puede hacer es condicionar la forma en que una persona aprende a valorarse, a aceptar el reconocimiento y a construir su seguridad emocional. Más que una etiqueta, es una experiencia que a menudo deja matices duraderos en la manera de estar en el mundo.

La infancia no solo deja recuerdos, también moldea la forma en la que una persona se percibe a sí misma. En ese proceso, los gestos de reconocimiento tienen un peso importante. Los elogios, cuando aparecen de forma equilibrada, ayudan a construir seguridad, autoestima y una imagen más estable del propio valor. Cuando escasean, esa construcción suele volverse más compleja.

Vida saludable Bienestar Psicología
El redactor recomienda