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Así fue la "aburrida boda" de Guillermo y Stéphanie de Luxemburgo sobre la que Mette-Marit escribió a Jeffrey Epstein
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Así fue la "aburrida boda" de Guillermo y Stéphanie de Luxemburgo sobre la que Mette-Marit escribió a Jeffrey Epstein

En los archivos relacionados con el fallecido delincuente sexual que acaban de salir a la luz, se ha descubierto un mail que la princesa heredera de Noruega envió a Epstein un día después de la boda de los actuales grandes duques de Luxemburgo

Foto: Guillermo y Stéphanie de Luxemburgo, el día de su boda. (Gtres)
Guillermo y Stéphanie de Luxemburgo, el día de su boda. (Gtres)

Aún no hemos salido de nuestro asombro con los miles de nuevos archivos que han salido a la luz relacionados con Jeffrey Epstein. Especialmente por aquellos que evidencian que había una amistad un tanto especial con la princesa heredera de Noruega. En uno de ellos, Mette-Marit escribió al fallecido delincuente sexual sobre el enlace de Guillermo y Stéphanie de Luxemburgo, describiéndolo con dos palabras: "Boda aburrida".

Es cierto que en el mail no se especifica de qué boda habla. Pero un simple vistazo a las fechas deja claro que se trataba de la que unió en matrimonio a los actuales grandes duques y que, como enlace royal de primer nivel, congregó a muchísimos rostros del Gotha europeo. Como herederos al trono, el grueso de los invitados eran sus homólogos, de ahí que Mette-Marit estuviera en la lista de asistentes.

Aquel 20 de octubre, prácticamente todas las casas reales estuvieron representadas. No faltaron don Felipe y doña Letizia, aún Príncipes de Asturias, como tampoco Guillermo y Máxima de Holanda, Federico y Mary de Dinamarca o Naruhito de Japón, todos ellos convertidos hoy en día en titulares de la corona. Victoria de Suecia y Daniel, que no han cambiado de estatus, Carlos Felipe, Marta Luisa de Noruega o los entonces condes de Wessex, Eduardo y Sophie, hoy duques de Edimburgo.

placeholder Haakon y Mette-Marit, en la boda de Guillermo y Stéphanie de Luemburgo. (Gtres)
Haakon y Mette-Marit, en la boda de Guillermo y Stéphanie de Luemburgo. (Gtres)

La celebración se dividió en dos días, con una sencilla ceremonia civil más reducida, como es costumbre en el Gran Ducado, seguido de una cena de gala previa en la que las royals sacaron a pasear sus históricas joyas. No faltó una imponente Carolina de Mónaco, que también se convirtió en la mejor vestida al día siguiente, durante la ceremonia religiosa, con un vestido en color ocre firmado por Chanel.

Ambas citas se convirtieron en un auténtico despliegue de comentados estilismos. Desde el tocado de plumas de Máxima de Holanda, muy fiel a su estilo, al caftán de Lalla Salma de Marruecos, con su característica melena pelirroja al viento. Incluso la propia Mette-Marit se convirtió en una de las más aplaudidas en la cena de gala, con un estilismo años 20 muy favorecedor.

Una de las grandes anécdotas del día fue el beso que los recién casados se dieron en el balcón del Palacio Gran Ducal. Al contrario que otros novios royals, que suelen ser más comedidos en las demostraciones de afecto, Guillermo y Stéphanie se fundieron en un apasionado beso que sorprendió a los luxemburgueses que llenaban las calles de la capital y que muchos definieron como "de película".

placeholder Haakon y Mette-Marit, en la cena de gala previa a la boda de Guillermo y Stéphanie de Luemburgo. (Gtres)
Haakon y Mette-Marit, en la cena de gala previa a la boda de Guillermo y Stéphanie de Luemburgo. (Gtres)

Pero, a pesar de la asistencia de muchos príncipes y princesas, reyes y reinas, fue una celebración sobria y con el protocolo reajustado en algunos puntos de los dos días de festejos. El motivo era de peso: pocas semanas antes de la boda, la madre de la novia falleció de forma repentina a los 70 años por un accidente cerebrovascular. Se entiende entonces que no fuera el enlace más festivo del mundo ni que la diversión no estuviera a la altura de las expectativas de Mette-Marit.

Aunque quizá lo peor de ese mail a Epstein no es la definición de "aburrida" que Mette-Marit comparte con el magnate. Es esa especie de vaticinio que la princesa heredera de Noruega hace al final de la misiva: "Cuando sabes que los dos personajes principales no van a durar mucho". Una premonición que, de momento, no se ha cumplido para los actuales grandes duques de Luxemburgo, felices trece años, dos hijos y una proclamación después.

No puede decir lo mismo, en cambio, la propia princesa Noruega. Si ya estaba siendo cuestionada por el juicio que su hijo mayor tiene que afrontar esta semana por 32 delitos, entre ellos cuatro violaciones, lo es ahora aún más, con muchos preguntándose si, viendo las circunstancias, puede ser reina. Una situación que los diferentes grupos políticos se plantean incluso elevar al Parlamento.

Aún no hemos salido de nuestro asombro con los miles de nuevos archivos que han salido a la luz relacionados con Jeffrey Epstein. Especialmente por aquellos que evidencian que había una amistad un tanto especial con la princesa heredera de Noruega. En uno de ellos, Mette-Marit escribió al fallecido delincuente sexual sobre el enlace de Guillermo y Stéphanie de Luxemburgo, describiéndolo con dos palabras: "Boda aburrida".

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