Todos los correos desclasificados de Mette-Marit y Jeffrey Epstein: coqueteo, consejos para Marius Borg y ¿un viaje a París?
Los documentos del Departamento de Justicia de EE UU revelan un intercambio constante de mensajes entre la princesa y el financiero condenado por delitos sexuales, con referencias a encuentros en París y confidencias personales
Mette-Marit también afronta un problema de salud. (Gtres)
La desclasificación masiva de documentos vinculados a Jeffrey Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos ha abierto un nuevo frente incómodo para la casa real noruega. Al inminente juicio de Marius Borg por 23 delitos, se ha sumado un intercambio sostenido de correos electrónicos que sitúa en el centro a su madre, Mette-Marit de Noruega. Vanitaits ha accedido a algunos de sus mensajes, dado que ahora están abiertos al público.
Los millones de páginas hechas públicas demuestran que mantuvo durante años una relación directa, constante y de tono íntimo con el financiero estadounidense, condenado en 2008 por delitos sexuales y fallecido en prisión en 2019. Justo el pasado sábado, la mujer del príncipe Haakon pedía disculpas por no haber tenido "mejor juicio" a la hora de crear su amistad con el magnate. "Me avergüenzo", cortaba tajante.
Los mensajes, enviados desde la cuenta oficial de la princesa —identificada como H.K.H. Kronprinsessen—, dibujan una relación que va más allá de un contacto puntual. Hay referencias cruzadas a viajes, encuentros, estados de ánimo, lecturas, salud y vida familiar. Y también bromas, complicidades y comentarios que bien podrían ser entendidos como coqueteo. Todo ello entre 2011 y, al menos, 2014, un periodo más amplio del que inicialmente reconoció la Casa Real noruega.
El origen del contacto y primeras citas
La relación arranca en un foro internacional, según recoge 'El País' que ha tenido acceso a todos los emails. A comienzos de 2011, Boris Nikolic, consultor científico vinculado a la fundación de Bill y Melinda Gates y figura habitual del círculo de Epstein, coincide con Mette-Marit en Davos. A partir de ahí, actúa como nexo. En un correo enviado al magnate en marzo de ese año, Nikolic alude a la princesa como "una amiga" que viajaría a Nueva York y la describe como "no la típica royal".
Los príncipes Haakon y Mette-Marit, en la gala de entrega del Nobel de la Paz. (Reuters)
Los primeros intercambios directos entre Epstein y la princesa se producen meses después. Ella misma reconoce haberle buscado en Google. Él la felicita por Navidad. Se tutean. Comparten teléfonos y agendas. La familiaridad es evidente y se mantiene en el tiempo.
Entre correos sobre libros, audiolibros, música china o recomendaciones intelectuales, aparece una constante: París como lugar compartido o añorado. "Echo de menos París. Tenemos que hablar pronto", le escribe en noviembre de 2013. "Te echo de menos", se desliza en otros mensajes.
Un tono íntimo: bromas, coqueteo y confidencias
En otoño de 2012, el tono de los correos se vuelve especialmente revelador y se descubre por qué es tan importante la capital francesa. Epstein pregunta por el tiempo en Oslo y bromea: "Estoy cazando esposa. París está resultando interesante, pero prefiero a las escandinavas". La respuesta de Mette-Marit es todavía más reveladora: "Helado. Nevó ayer. París es bueno para el adulterio. Las escandinavas son mejor material de esposa. Pero, claro… ¿Quién soy yo para hablar?".
La princesa, en una foto de archivo. (EFE)
No es un caso aislado. En otro intercambio, la princesa propone verse para tomar el té. "Así puedes hacerle cosquillas a mi cerebro. Está cansado de libros de mierda y palabrotas por falta de vocabulario", le pide.
Conforme pasan los años, el flirteo continúa. Mette-Marit: "¿Me vas a dar una lección?". Epstein: "No del tipo que realmente necesitas". Cierra ella: "¿Y de qué tipo sería?". La pregunta queda en el aire.
La boda de los grandes duques de Luxemburgo
"Boda aburrida", escribió en inglés, antes de añadir que había sido "como una especie de película antigua en la que sabes que los personajes no van a durar mucho". Lo que ella no sabía es que casi 15 años más tarde, esos protagonistas estarían juntos y podrían leer la opinión que se guardó tras una forzada sonrisa. ¿De quién son las nupcias? Del entonces heredero al trono de Luxemburgo, Guillermo, con Estefanía de Lannoy, celebrada en octubre de 2012.
Los príncipes de Noruega, en la cena de gala anterior a la boda de los grandes duques de Luxemburgo. (Gtres)
Pocos días después del enlace, al que asistieron representantes de varias casas reales europeas, Mette-Marit de Noruega respondió a un mensaje del financiero en el que le preguntaba por el evento. La princesa despachó la ceremonia con apenas unas líneas, escritas en tono lacónico y distante.
El comentario, que cierra con una mención genérica a unos libros, se suma al conjunto de mensajes en los que la esposa del príncipe Haakon comparte impresiones personales, ironías y estados de ánimo con Epstein, en un intercambio que mezcla referencias institucionales con una confianza poco habitual en comunicaciones de este tipo.
Encuentros, viajes y la mansión de Palm Beach
Los documentos también acreditan encuentros presenciales. Hay correos con datos precisos de vuelos, horarios y recogidas para trasladar a la princesa a la residencia de Epstein en Palm Beach, Florida, en enero de 2013. Tras ese viaje, ella le escribe agradeciéndole las flores y contándole el regreso. Semanas después, le pregunta si va a ir a verla pronto y admite echar de menos a su "amigo loco".
La casa de Jeffrey Epstein en Palm Beach, Florida. (Reuters)
Nikolic sigue apareciendo como figura de confianza. En un mensaje dirigido a Epstein, comenta que Mette-Marit "no está nada bien" y añade: "Odio ese tipo de vida, es mucho peor de lo que pensábamos". Aunque no queda claro si habla de tener que esconderse o de la falta de libertad dentro de la realeza.
En otro intercambio, bromea con el magnate sobre si la princesa "le mantuvo caliente y a salvo" en Oslo o París. Sin embargo, el que deja más claro sus encuentros es uno que manda Epstein al científico: "Mette y yo acabamos de pasear por un parque: cero grados, y oscuro".
Salud, vulnerabilidad y dependencia emocional
Uno de los correos más extensos y personales lo envía la princesa en enero de 2013. Tarda en responder, explica, porque el mensaje de Epstein la dejó "abrumada por la emoción". Pero ese mail ha quedado sepultado por los miles de documentos. Lo más relevante, sin embargo, es la forma en la que se abre y le cuenta los problemas de salud que arrastra desde entonces.
Mette-Marit, en una foto de archivo. (Gtres)
Son muchas las ocasiones en las que el año pasado Mette-Marittuvo que suspender su agenda oficial por su dolencia: una fibrosis pulmonar que le diagnosticaron en 2018, tiempo después de estos mensajes. En ellos, habla de su recaída en el tabaco —"Sé que es una tontería. Me arrastra no solo físicamente hacia la oscuridad"— y de una revisión médica en la que los doctores detectaron sombras en sus pulmones.
Y de repente, cambia de tercio y habla de una tercera persona de la que se desconoce el nombre. "Él me hizo sentir lamujer más hermosa del mundo", escribe. Añade que sabe que tendrá que encontrar eso "en otro lugar" y que "la única respuesta está dentro" de ella misma. Agradece la ternura del correo de Epstein y cierra con un "gracias por verme".
Los hijos y una frontera difusa
En los documentos también aparecen referencias a Marius Borg, el hijo mayor de Mette-Marit, entonces menor de edad. En uno de ellos, la princesa pregunta a Epstein si es inapropiado sugerir como fondo de pantalla para su hijo "dos mujeres desnudas llevando una tabla de surf". La respuesta del magnate es seca: "Déjale decidir. Una madre debería mantenerse al margen".
Mette-Marit, en una foto de archivo. (Gtres)
Mette-Marit pidió perdón por primera vez en 2019 por su relación con Epstein, alegando entonces desconocer el alcance de sus delitos. Tras la nueva desclasificación, ha reiterado las disculpas y ha hablado de "falta de criterio" y de no haber investigado lo suficiente su pasado. Sin embargo, los correos muestran que sabía quién era, que había buscado información sobre él y que su relación fue prolongada, cercana y sostenida en el tiempo.
Por ahora, no hay constancia documental de que el príncipe heredero Haakon de Noruega mantuviera contacto directo con Epstein. Pero los mensajes confirman que el magnate estaba al tanto de la vida privada y médica de la princesa y que su presencia se integró, durante años, en los márgenes de la institución.
La desclasificación masiva de documentos vinculados a Jeffrey Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos ha abierto un nuevo frente incómodo para la casa real noruega. Al inminente juicio de Marius Borg por 23 delitos, se ha sumado un intercambio sostenido de correos electrónicos que sitúa en el centro a su madre, Mette-Marit de Noruega. Vanitaits ha accedido a algunos de sus mensajes, dado que ahora están abiertos al público.