Ante la cercanía del juicio contra Marius Borg, que empezará el próximo 3 de febrero, el príncipe Haakon ha querido pronunciarse públicamente a través de un comunicado oficial en el que fija con claridad la posición de la Casa Real noruega. Un texto medido y cuidadosamente redactado, cuyo objetivo es trasladar calma, respeto al proceso judicial y una nítida separación entre el ámbito familiar y la institución.
“Estamos pensando mucho en todas las partes implicadas en este asunto”, comienza el comunicado, en el que Haakon subraya que se trata de una situación que afecta no solo a los directamente involucrados, sino también a sus familias y a quienes los quieren. “Sabemos que muchos están atravesando un momento difícil”, añade, poniendo el foco en el impacto humano del caso y evitando entrar en el fondo de las acusaciones.
Marius Borg junto a su padrastro, el príncipe Haakon de Noruega. (Cordon Press)
El heredero al trono insiste en la fortaleza del Estado de derecho en Noruega y expresa su confianza en el sistema judicial. “Vivimos en un Estado regido por la ley y confío en que el juicio se lleve a cabo de la manera más ordenada, adecuada y justa posible”, afirma, en una declaración que busca reforzar la independencia de la justicia y alejar a la monarquía de cualquier intento de interferencia.
Uno de los puntos más relevantes del comunicado es la reafirmación de que Marius Borg Høiby no forma parte de la Casa Real. “Marius Borg Høiby no es miembro de la Casa Real y, en ese sentido, es libre”, señala Haakon, quien matiza que, pese a ello, “es una parte importante de nuestra familia”. El príncipe heredero recuerda también que Marius es ciudadano noruego y que, como tal, “tiene las mismas responsabilidades que cualquier otra persona, pero también los mismos derechos”.
Es cierto que cuando Haakon se casó en 2001 con Mette-Marit, quien ya era madre de Marius Borg, se dejó claro que nunca formaría parte de la familia real. Y así se ha mantenido durante los años. Aunque es imposible olvidarse de que se trata del hijastro del próximo rey y hermano de su heredera, la princesa Ingrid Alexandra. Por lo que aunque Haakon trata de desligar a la Corona de su figura, esos 32 delitos de los que se le acusa, entre ellos violaciones, tocan muy de cerca a la Casa Real.
El príncipe Haakon y Mette Marit, el día de su boda, con Marius en brazos. (Getty)
El texto concluye con varias decisiones concretas de cara al desarrollo del juicio. Haakon y Mette-Marit no tienen previsto acudir al tribunal, por lo que Marius no contará con el apoyo directo de su madre en la corte judicial. Una decisión tomada, quizás, para que la expectación sea menor. De hecho, en el mismo comunicado se deja claro que la princesa permanecerá en una residencia privada durante las próximas semanas para estar aislada.
Cabe recordar queMette-Marit sufre una fibrosis pulmonar crónica que se ha agravado en los últimos meses. Tanto es así que los médicos están planteándose si añadirla en la lista de espera para un trasplante de pulmón.
Volviendo al comunicado, el príncipe deja claro en la última parte en el comunicado que la Casa Real no realizará comentarios mientras dure el proceso y el trabajo y las obligaciones oficiales de la Familia Real continuarán con normalidad.
Marisu Borg con la familia real noruega en el 18 cumpleaños de Ingrid Alexandra. (Efe)
En este contexto, no pasa desapercibido que, de forma paralela, la princesa Ingrid Alexandra haya protagonizado un viaje en solitario a Finnmark, en pleno Ártico noruego. Una visita cargada de simbolismo que muchos interpretan como una apuesta clara de la monarquía por proyectar su rostro más amable y cercano. Entre encuentros con la comunidad sami, visitas a escuelas y actividades en un entorno extremo, Ingrid Alexandra representa la continuidad, la estabilidad y la imagen positiva de una Corona que atraviesa uno de sus momentos más delicados.
Ante la cercanía del juicio contra Marius Borg, que empezará el próximo 3 de febrero, el príncipe Haakon ha querido pronunciarse públicamente a través de un comunicado oficial en el que fija con claridad la posición de la Casa Real noruega. Un texto medido y cuidadosamente redactado, cuyo objetivo es trasladar calma, respeto al proceso judicial y una nítida separación entre el ámbito familiar y la institución.