Costa Brava está llena de pequeños rincones capaces de combinar mar, historia y paisajes mediterráneos en apenas unos kilómetros. Uno de los más conocidos es Sant Feliu de Guíxols, una localidad de Girona que durante décadas ha conservado su esencia marinera mientras se transformaba en uno de los destinos más atractivos de la costa catalana.
La ciudad, vinculada históricamente a la pesca, los astilleros y la industria del corcho, ha sabido mantener gran parte de su patrimonio arquitectónico y cultural. Su condición de puerto natural convirtió durante años a Sant Feliu en uno de los puntos estratégicos de la provincia, mientras el turismo empezaba poco a poco a abrirse paso atraído por el paisaje de su bahía. Quizas por todo ello Carmen Thyssen lo ha elegido como su destino de descanso y donde hacer su mansión.
Carmen Cervera. (EFE / Zipi)
Uno de los lugares más emblemáticos del municipio es la Ermita de Sant Elm. Construida en el siglo XV y situada sobre una elevación con vistas al Mediterráneo, ofrece una panorámica privilegiada que permite contemplar la costa desde Tossa de Mar hasta Palamós. Precisamente desde este enclave nació el término “Costa Brava”.
Según recoge la información histórica del municipio, fue allí donde el periodista y escritor Ferran Agulló se inspiró en 1908 para bautizar el litoral catalán tras contemplar “la bravura” del paisaje marítimo. Muy cerca aparece también uno de los recorridos más populares de la zona: el camino de ronda. La ruta conecta el puerto con la playa de Sant Pol atravesando pequeñas calas y zonas rocosas.
Cala Jonca (Visit Guíxols)
Aunque el trayecto cuenta con escaleras y algunos tramos más exigentes, las vistas sobre el mar Mediterráneo convierten el paseo en uno de los mayores atractivos de Sant Feliu. Durante el recorrido pueden descubrirse lugares como Cala Jonca, Cala Ametller o pequeñas calas cercanas a S’Agaró. Espacios mucho más tranquilos que mantienen ese carácter sereno tan asociado al municipio.
La playa de Sant Pol es otro de los grandes símbolos de la localidad. Situada a pocos minutos del centro, destaca por su arena fina y por las tradicionales casetas de colores que antiguamente servían como vestidores separados para hombres y mujeres. Junto al mar también sobresale el paseo marítimo, diseñado en 1945 por el arquitecto General Guitart. Sus bancos, balcones volados y detalles modernistas forman parte de una imagen muy reconocible del municipio.
Sant Feliu de Guíxols(Visit Guíxols)
Entre los edificios más emblemáticos destaca además el Casino de la Constancia, conocido popularmente como “el casino dels Nois”. Construido entre finales del siglo XIX y principios del XX, llama especialmente la atención por su estética neoárabe y su característico color amarillo.
Sant Feliu de Guíxols conserva así una mezcla muy particular entre tradición marinera, arquitectura histórica y paisajes mediterráneos. Un equilibrio que explica por qué se ha convertido en uno de los refugios más apreciados de la Costa Brava para quienes buscan calma, mar y rutas frente al Mediterráneo.
Costa Brava está llena de pequeños rincones capaces de combinar mar, historia y paisajes mediterráneos en apenas unos kilómetros. Uno de los más conocidos es Sant Feliu de Guíxols, una localidad de Girona que durante décadas ha conservado su esencia marinera mientras se transformaba en uno de los destinos más atractivos de la costa catalana.