La reaparición de Carolina Molas: ni rastro de la boda de su hija, pero sí reacción a la maternidad de Ana Boyer
La madre de Iñigo y Alejandra Onieva tiene mucho que festejar, pero sin duda su gran sonrisa se debe a la boda secreta de su hija con el actor Jesse Williams
Los romances nacidos entre focos y claquetas tienen algo especial: empiezan casi sin hacer ruido y, cuando uno se da cuenta, ya han echado raíces. Eso es exactamente lo que ocurrió con Alejandra Onieva y Jesse Williams, cuya historia comenzó en 2025 durante el rodaje de Hotel Costiera, en la idílica costa amalfitana. Él, en la piel de un exmarine; ella, como su coprotagonista. Un año y medio después, la ficción dio paso a la realidad con un giro inesperado: boda secreta.
La noticia la adelantó el periodista Alberto Guzmán en El Sótano y fue confirmada por la revista ¡Hola!, cruzando el Atlántico hasta hacerse eco en Estados Unidos a través de TMZ. Fieles a su habitual discreción, la pareja no ha hecho declaraciones, pero a más de 9.000 kilómetros de Los Ángeles, la familia de la actriz no ha podido esquivar el foco mediático. Su madre, Carolina Molas, respondía con una sonrisa cómplice a quienes ya felicitaban por tener como yerno al inolvidable doctor de Anatomía de Grey.
Sin entrar en detalles sobre el enlace, ni confirmar si estuvo presente o si acudieron sus hijos, Íñigo o Jaime, Molas optó por el silencio elegante. Ni una palabra de más sobre la ceremonia, ni un gesto que delatara el alcance de la celebración. Discreción absoluta, como marca la casa.
Sin embargo, antes de retirarse, sí hubo un tema que rompió ese mutismo: la reciente maternidad de Ana Boyer. Molas confirmó que ya ha felicitado a Isabel Preysler por la llegada de su novena nieta, calificando la noticia de “maravillosa”. Eso sí, cuando se le preguntó por el nombre de la pequeña, respondió entre risas con un claro “no, yo no digo nada”, dejando patente que prefiere mantenerse, una vez más, en un discreto segundo plano.
Su reaparición no fue casual: llegaba apenas unas horas después de que Ana Boyer y Fernando Verdasco abandonaran, a última hora de la mañana de este martes, la Hospital Ruber Internacional, muy cerca de la exclusiva zona de Puerta de Hierro, donde la pareja se instala cada vez que regresa a España. Y, en la misma línea de discreción de Carolina, tampoco ellos quisieron desvelar ningún detalle: ni el nombre de la recién nacida ni cómo fue el parto. Un silencio medido que, todo apunta, se romperá en breve, y con todo lujo de detalles, en las páginas de su revista de cabecera.
Los romances nacidos entre focos y claquetas tienen algo especial: empiezan casi sin hacer ruido y, cuando uno se da cuenta, ya han echado raíces. Eso es exactamente lo que ocurrió con Alejandra Onieva y Jesse Williams, cuya historia comenzó en 2025 durante el rodaje de Hotel Costiera, en la idílica costa amalfitana. Él, en la piel de un exmarine; ella, como su coprotagonista. Un año y medio después, la ficción dio paso a la realidad con un giro inesperado: boda secreta.