Fernando Alonso cierra el capítulo de Kimoa, su marca de ropa y accesorios
La sociedad española detrás de la firma ha entrado en liquidación concursal, la última fase del concurso de acreedores, tras la venta de la marca en 2021 a una empresa estadounidense
Fernando Alonso, con una gorra de su marca de ropa, Kimoa. (Getty)
Mientras Fernando Alonso atraviesa un momento dulce, centrado en su recién nacido y plenamente volcado en su faceta deportiva, en el plano empresarial se escribe estos días el último capítulo de una de sus aventuras más personales. Quimoalar SL, la sociedad detrás de la firma de moda Kimoa, ha entrado en fase de liquidación concursal, el desenlace formal a un proyecto que buscó hacerse un hueco en la industria global del lifestyle.
Kimoa nació en 2017 como una apuesta ambiciosa y muy ligada al tirón del piloto asturiano. Inspirada en el espíritu californiano, la marca pretendía trasladar un estilo de vida desenfadado, sostenible y vinculado al deporte. Con el respaldo inicial de la consultora KPMG y un enfoque claramente internacional desde sus inicios, la firma aspiraba a distribuirse en más de 150 países y posicionarse como algo más que una marca de ropa: un universo propio asociado a la figura de uno de los mejores deportistas de nuestro país.
Durante sus primeros años, Kimoa se convirtió en una extensión natural del propio piloto. Alonso vistió sus prendas en competiciones de todo el mundo y logró que otros deportistas también se sumaran a la visibilidad de la marca. Su catálogo, centrado en moda urbana y deportiva (camisetas, sudaderas, gorras o gafas de sol), apostaba además por materiales reciclados y procesos sostenibles, alineándose con una sensibilidad medioambiental cada vez más presente en la industria.
Sin embargo, como ocurre con muchos proyectos de expansión internacional, el crecimiento vino acompañado de importantes inversiones. Las cuentas reflejaron pérdidas en sus primeros ejercicios, aunque con una evolución progresivamente más contenida. La compañía fue afinando su estructura y ampliando canales de venta (desde su propio ecommerce hasta plataformas como Amazon o puntos físicos como El Corte Inglés), en un intento por consolidar su posicionamiento.
Fernando Alonso, con una camiseta de su marca. (EFE)
El contexto terminó llevando a una reordenación del proyecto. En 2021, la marca fue vendida a la estadounidense Revolution Brands, marcando un punto de inflexión en su trayectoria. Este movimiento, por el que Revolution compró el 75% del capital de la sociedad (un 25% aún pertenecía a Alonso), permitió dar continuidad al concepto bajo otra estructura empresarial. No obstante, la firma americana no logró en estos años dejar atrás los números rojos y optó hace un año por declarar insolvente la compañía. Entonces, la empresa inició su proceso concursal que ahora culmina con la fase de liquidación.
La aventura de Kimoa tenía que ver con una tendencia cada vez más habitual: la diversificación de grandes figuras del deporte hacia el mundo de la moda y el estilo de vida. En el caso de Alonso, sin embargo, no pudo ser.
Mientras Fernando Alonso atraviesa un momento dulce, centrado en su recién nacido y plenamente volcado en su faceta deportiva, en el plano empresarial se escribe estos días el último capítulo de una de sus aventuras más personales. Quimoalar SL, la sociedad detrás de la firma de moda Kimoa, ha entrado en fase de liquidación concursal, el desenlace formal a un proyecto que buscó hacerse un hueco en la industria global del lifestyle.