La gran sorpresa que nadie esperaba en la alfombra roja ha sido la aparición de la presidenta no ejecutiva de Inditex, Marta Ortega, y su marido, Carlos Torretta. Nadie los tenía en el radar y, sin embargo, ahí estaban, posando con naturalidad entre flashes y celebrities. Pero tenía su razón de ser.
Georgina no ha resultado ser la única española. Cuando una celebrity viste de una marca, los diseñadores, o quienes están detrás del negocio, suelen acompañarle. Y es que entre los invitados había uno vestido de Zara. ¿Y quién podía ser? Benito Antonio Martínez Ocasio, aka Bad Bunny.
Sí, Bad Bunny de Zara. Y no, no nos sorprende. El cantante puertorriqueño apareció con un look que ha dado bastante que hablar porque simulaba su yo a los 53 años. Sobre la ropa, pasó más desapercibido su traje negro impoluto, de corte clásico pero con giro dramático, rematado con un enorme lazo en el cuello que rompía cualquier intento de sobriedad. Mostró en las escaleras una especie de reinterpretación del tuxedo tradicional con ese punto teatral que él maneja tan bien. El conjunto, aparentemente sencillo, tenía ese “algo” que lo hace diferente, pero sin más, el maquillaje era una obra de arte que llamaba toda la atención.
No es la primera vez que Bad Bunny juega con la moda. Ya lo hemos visto coquetear con firmas de lujo y también con propuestas más accesibles, y ahí es donde entra Inditex. Según fuentes del sector, no es casualidad que haya elegido Zara para una noche así. “Zara lleva tiempo queriendo posicionarse en otro nivel de conversación”, comentaba hace unos meses un insider de la industria.
Y es que la compañía gallega ha entendido algo que parecía reservado a las grandes casas de lujo: la capacidad de generar deseo desde la cultura pop y lo está explotando a su manera. Lo vimos recientemente con la Super Bowl, donde el gigante del grupo, Zara, aprovechó el tirón mediático para colocar producto en momentos clave. No es tanto hacer un desfile, es estar donde está la conversación. Y si eso implica vestir a Bad Bunny para una de las alfombras más fotografiadas del año, se hace.
Ahora encajan las piezas... La visita de Anna este pasado enero... todo cobra sentido.
Bad Bunny (Getty Images)
Por eso Marta Ortega y Carlos Torretta estaban allí. No como invitados sin más, sino como parte de una estrategia que cada vez es menos silenciosa. Ortega, que suele mantener un perfil bastante discreto, eligió para la ocasión un vestido azul noche, de líneas limpias pero con un punto etéreo gracias a una capa de gasa transparente que caía sobre los hombros. Un diseño elegante, que encaja perfectamente con su estilo. El tejido fluía con el movimiento y el color, profundo pero nada rígido, le daba luz. Según Vogue podría ser uno de los primeros diseños de la colaboración de John Galliano para la firma.
Marta Ortega y Carlos Torretta (Getty Images)
Carlos Torretta, por su parte, apostó por el clásico esmoquin negro con pajarita, camisa blanca y chaleco. Todo en su sitio, sin experimentos. Es ese tipo de look que no busca protagonismo pero que funciona porque está bien ejecutado. La cuota de informalidad se la proporcionaba una barba de un par de días. En pareja, transmitían esa imagen de discreción estudiada que casi resulta más llamativa que cualquier estilismo imposible.
Lo interesante de todo esto no es solo el look, sino lo que hay detrás. Que una figura como Bad Bunny elija Zara para una noche así no es un gesto aislado, es un mensaje. Y que Marta Ortega aparezca en la misma alfombra lo refuerza. La marca Zara lleva años intentando sacudirse ciertas etiquetas y acercarse a territorios más aspiracionales. Inditex, con Ortega al frente, parece haber entendido que esa transición no pasa solo por el producto, sino por estar en el lugar y en el momento adecuados: un artista global, una marca accesible de la gala MET y una presidenta que deja de ser invisible en los momentos clave. Todo encaja demasiado bien como para ser casualidad.
La gran sorpresa que nadie esperaba en la alfombra roja ha sido la aparición de la presidenta no ejecutiva de Inditex, Marta Ortega, y su marido, Carlos Torretta. Nadie los tenía en el radar y, sin embargo, ahí estaban, posando con naturalidad entre flashes y celebrities. Pero tenía su razón de ser.