Un recorrido de norte a sur, de este a oeste, que nos lleva ahora hasta Cataluña. A una localidad con un gran pasado, que está vinculada a la vida de Iñaki Gabilondo Puyol. Más allá de su pasado familiar en San Sebastián y Azcoitia, Horta de Sant Joan también es la tierra de los antepasados del famoso periodista.
Como su segundo apellido vaticina, la rama materna de Iñaki Gabilondo procede de este pueblo de Tarragona. Una trayectoria que pudo conocer gracias a la periodista Olga Zagalgogeaskoa en 'Todos los Apellidos Vascos' de la ETB. Bruno Puyol, su bisabuelo, nació en Horta de Sant Joan, Tarragona, a comienzos del siglo XIX.
Tras ir a la I Guerra en África, se le dio por muerto, por lo que al volver a su tierra natal, su novia había rehecho su vida. Así, decidió emigrar al País Vasco, al lado de los numerosos amigos que había hecho en la campaña africana. Una nueva vida que le llevó a Oiartzun, donde se casó en 1863 con Josefa Oyarzabal. La pareja tuvo varios hijos, uno de ellos, Ignacio Puyol Orialzabal, que se casaría con Matilde Felipa Urrutia, dando la bienvenida a la madre del periodista: María Luisa Puyol Urrutia en 1917.
Una genealogía tras la que regresamos a Horta de Sant Joan, para ver esa herencia más desconocida de Iñaki Gabilondo. Ubicada en la comarca de la Terra Alta, sus orígenes se remontan a la época íbera, cuando los ilercavones se asentaron en este enclave elevado, aprovechando su valor estratégico. Más tarde, con la llegada de Roma, el territorio se integró en las dinámicas agrícolas latinas, favoreciendo el cultivo del olivo y la vid, dos elementos que aún definen el paisaje.
Una cultura que se mantendría durante los cuatro siglos de dominación musulmana, de la que hoy sobrevive un testigo de excepción, un olivo de más de 1.000 años, conocido como 'Lo Parot'. A lo largo de la Edad Media, nacería la estructura actual de esta villa, con calles empedradas, estrechas y concéntricas. Un paseo que nos llevará a conocer la iglesia de San Juan Bautista, de estilo gótico, o el Ayuntamiento renacentista situado en la plaza principal.
Aunque no podemos hablar de Horta de Sant Joan sin hablar de Pablo Picasso. El pintor malagueño llegó en 1898 a esta localidad catalana invitado por su amigo Manuel Pallarès para recuperarse de una enfermedad. Una experiencia que resultó decisiva. El contacto con la naturaleza, la vida rural y el aislamiento creativo marcaron profundamente su visión artística.
Años después regresó, y en este entorno desarrolló ideas que serían clave en la evolución hacia el cubismo. El propio artista lo expresó con una frase que se le atribuye de manera popular: "Todo lo que sé lo aprendí en Horta". Un vínculo que hoy se puede descubrir en El Centro Picasso. Aunque más allá de su casco urbano, también conviene perderse por estar el cercano Parque Natural dels Ports, descubriendo su paisaje y naturaleza.