El bienestar no siempre exige grandes cambios ni rutinas imposibles de sostener. A veces empieza por algo mucho más sencillo: parar, apagar el ruido y recuperar un momento de calma para escucharse de verdad. Así lo plantea el psiquiatra José Luis Marín, que defiende la importancia de reservar cada día un pequeño espacio de silencio.
Según explica, una práctica útil puede ser buscar 20 minutos al día para estar a solas, sin distracciones y sin exigencias externas. “Para el bienestar, escúchate”, señala Marín, que propone dedicar ese tiempo a estar “en paz” y “en silencio”, aunque también matiza que, si no es posible llegar a veinte minutos, quince pueden ser suficientes para empezar.
La clave no está solo en descansar, sino en conectar con uno mismo. El psiquiatra habla de dejar de actuar únicamente desde lo que “se supone” que hay que hacer y empezar a preguntarse qué necesita realmente cada persona. Es decir, diferenciar entre lo propio y lo que viene marcado por los demás, por las expectativas o por la presión del entorno.
Marín también insiste en la importancia de tener una mirada compasivahacia lo que ocurre internamente. Escucharse no significa juzgarse ni exigirse más, sino observar con calma qué se siente, qué se piensa y qué se necesita en cada momento.
El ruido aparece como uno de los grandes obstáculos. No solo el ruido ambiental, que puede afectar al descanso y a la salud, sino también ese ruido personal y social que dicta cómo vivir, qué decidir o hacia dónde ir. Frente a eso, el silencio se convierte en una herramienta de autocuidado.
Para el psiquiatra, el bienestar tiene mucho que ver con lograr cierta armonía interna. Marín lo resume como poner en paz lo que uno necesita, lo que siente y lo que piensa. Cuando esas tres partes no van en direcciones opuestas, la vida cotidiana puede sentirse menos agotadora y más coherente.
Su propuesta es sencilla, pero no menor: reservar un momento diario para detenerse. Sin pantalla, sin conversación pendiente y sin obligación de producir nada. Solo estar,escuchar y comprobar si aquello que hacemos cada día está realmente alineado con lo que necesitamos.
El bienestar no siempre exige grandes cambios ni rutinas imposibles de sostener. A veces empieza por algo mucho más sencillo: parar, apagar el ruido y recuperar un momento de calma para escucharse de verdad. Así lo plantea el psiquiatra José Luis Marín, que defiende la importancia de reservar cada día un pequeño espacio de silencio.