A la infanta Sofía aún le quedan días para incorporarse a su curso académico en París, que comenzará oficialmente el 21 de septiembre, como confirmó la Casa Real a Núria Tiburcio. Llegará días antes para adecuarse a la dinámica de la universidad. La hija pequeña de Felipe VI va a cursar su segundo año de Ciencias Políticas. Una carrera que eligió una vez finalizó sus estudios de Bachillerato Internacional en el internado de Gales. A diferencia de la princesa de Asturias, sí pudo optar por una universidad privada y fuera de España. El primer tramo lo hizo en Lisboa y el segundo, en la capital de Francia.
No ser la heredera le facilita esa intimidad que da inclinarse por una estancia lejana del foco mediático en uno de los campus universitarios donde no solo compartirá la faceta académica, sino también la vida diaria. Según datos del propio centro, estos años están matriculados más de doce mil estudiantes de diferentes nacionalidades.
Se trata de una ciudad estudiantil donde hay cuarenta y tres pabellones, cada uno con el nombre de un país, en una extensión de treinta y cuatro hectáreas situada al sur de París. Por sus instalaciones pasaron Pío Baroja y Xavier Zubiri, que estuvieron refugiados desde 1936 hasta 1939; Eduardo Chillida, en 1948, tras abandonar sus estudios de Arquitectura en Madrid para volcarse en la escultura; Blas Cabrera y Severo Ochoa, entre otros nombres ilustres. Por esos mismos pasillos, la infanta Sofía se reencontrará con un pasado en el que compatriotas suyos dejaron un legado.
La infanta Cristina y el rey Juan Carlos, en París. (Reuters)
En el campus hay todo tipo de actividades deportivas, culturales y lúdicas. Si la hermana de la heredera quiere formar parte del equipo de fútbol, solo tendrá que apuntarse.
Poco o nada se ha sabido de las vacaciones de las hermanas Borbón Ortiz, salvo las apariciones "institucionales" en la recepción en el palacio de Marivent y un par de cenas que sirvieron para ilustrar la estancia de los reyes, sus hijas y doña Sofía en Palma. Sí se ha sabido que parte de esos días contaron con la presencia de amistades tanto del internado de Gales como del colegio Rosales y, en el caso de la heredera, de compañeros del mundo militar. No salieron por la ciudad, pero sí navegaron hasta la isla de Cabrera. Para fondear se necesita un pase especial al ser zona protegida.
La infanta Sofía tendrá más intimidad que la heredera. Aunque, una vez que desaparezca la novedad, habrá poca noticia más allá de lo que han sido estos primeros días. Lo curioso de la elección de la hija menor de los Reyes en su agenda académica es que resulta muy parecida a la de su tía, la infanta Cristina. Antes de matricularse en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, que en aquellos años se encontraba situada entre el entorno del palacio de la Moncloa y la Facultad de Veterinaria, formó parte de un viaje de fin de curso a París. Un reportaje que se publicó en la revista 'Protagonistas', del Grupo Zeta.
La infanta Sofía, el año pasado en Lisboa. (EFE)
Por cuestiones de seguridad, las instalaciones de la facultad, perteneciente a la Complutense, se trasladarían tiempo después al campus de Somosaguas, en el municipio de Pozuelo de Alarcón.
A diferencia de su tía Cristina, la infanta Sofía no tuvo problema a la hora de decidir sus estudios universitarios. Planteó sus deseos a los reyes y hubo conformidad. En el caso de la exduquesa de Palma, don Juan Carlos y doña Sofía hicieron todo lo posible para que se decantara por otras opciones que se consideraban "carreras de mujeres", como Filosofía y Letras o Historia y Geografía, como cuento en la biografía 'Los secretos de la infanta' (Ediciones B).
Fue Sabino Fernández Campo el que se encargó de diseñar el operativo "infanta universitaria". A pesar de ser una facultad eminentemente republicana, con muchos profesores del PSOE y del PCE, todos querían tener una infanta en su clase. Hubo guerra en el claustro por agravios comparativos. Algunos docentes que militaban en partidos que reivindicaban la República llegaron a exigir explicaciones de por qué la infanta estaba adscrita a unos profesores y no a otros.
Y hay otras diferencias. La exduquesa de Palma era la primera infanta que iba a la universidad. El rector facilitó la entrada de los medios al aula donde iniciaría su primer contacto con el mundo universitario. No lo tuvo fácil y tuvo que convivir con pintadas en contra de la monarquía e incluso se pedía "muerte a los Borbones".
La princesa Leonor, a su llegada al campus de Getafe. (EFE)
En aquellos años se sucedieron varias anécdotas que me contaron y publiqué en la biografía de la infanta Cristina. Una de las policías secretas era muy guapa y varios alumnos se enamoraron de ella. Hubo una pelea física entre esos estudiantes. Tras la disputa, no volvió a aparecer. Al final, la chica eligió a uno de ellos, miembro activo del PCE (Partido Comunista de España) y con la peculiaridad de ser sobrino de un exministro de Franco. Otra se licenció junto con la infanta, como me contaba Carlos Moya, uno de los profesores que tuvo la hija real. Y una situación que no vivirá la hermana de la princesa Leonor en París sí la tuvo la infanta Cristina.
El profesor Raúl Morodo, que impartía clase de Teoría del Derecho, no calificó a la alumna Borbón y Grecia como ella creía merecerse. Pidió el examen oral y el catedrático no tuvo más remedio que puntuarla con un sobresaliente. El propio Morodo me contaba esta historia y reconocía que no fue muy justo en su primera calificación.
Una vez que la infanta se licenció, ya tenía vía libre para vivir una vida alejada del palacio de la Zarzuela. Primero se instaló durante un año en Nueva York, donde realizó un máster en Relaciones Internacionales. Con su título en la maleta, regresó a Europa y eligió París como cuartel general, como ahora ha hecho su sobrina.
En 1991 trabajó en la sede de la UNESCO, en el área de Ciencias Sociales. Era una beca de formación por la que recibía un dólar como cantidad simbólica. Vivía en un apartamento de alquiler cerca de la organización dependiente de Naciones Unidas. Como referente tenía a Gabriel Ferrán de Alfaro, embajador de España en París en aquellas fechas, por si surgía algún problema de rápida solución. No hizo falta. La infanta Cristina quiso mantener su independencia fuera del hogar familiar de Madrid. Y en París vivió alejada de los focos, como ahora su sobrina Sofía.
A la infanta Sofía aún le quedan días para incorporarse a su curso académico en París, que comenzará oficialmente el 21 de septiembre, como confirmó la Casa Real a Núria Tiburcio. Llegará días antes para adecuarse a la dinámica de la universidad. La hija pequeña de Felipe VI va a cursar su segundo año de Ciencias Políticas. Una carrera que eligió una vez finalizó sus estudios de Bachillerato Internacional en el internado de Gales. A diferencia de la princesa de Asturias, sí pudo optar por una universidad privada y fuera de España. El primer tramo lo hizo en Lisboa y el segundo, en la capital de Francia.