La familia real noruega escenifica la máxima "el rey ha muerto, viva el rey" con una jornada marcada por el adiós a Harald V y el apoyo a Haakon y Mette-Marit
La familia real vivió una jornada llena de emociones con el solemne funeral de Estado a Harald y después el abrazo popular de los noruegos
El rey Haakon VIII ante el féretro de su padre, Harald V. (Reuters)
Noruega vivió este miércoles una jornada histórica en la que escenificó en solo unas horas esta dura pero real frase "el rey ha muerto, viva el rey". Aunque Harald falleció el pasado 28 de agosto, fue este 9 de septiembre cuando se le dio el último adiós y Haakon VIII pudo celebrar con los noruegos su nueva condición como monarca en este día que combinó emoción, lágrimas y dolor pero también alegría.
La jornada arrancó a las 12:00 horas en punto, cuando el féretro de Harald abandonó el Palacio Real de Oslo rumbo a la catedral. Rompiendo con el precedente de 1991 tras la muerte del rey Olav V, cuando la marcha a pie estuvo reservada en exclusiva a reyes y herederos titulares, la Casa Real noruega quiso que toda la realeza internacional recorriera a pie los 1,3 kilómetros de la avenida Karl Johan, en un trayecto llano de 20 minutos que se prolongó más de media hora al paso solemne de la comitiva.
Haakon, Marta Luisa, Ingrid Alexandra y Sverre Magnus encabezando la comitiva fúnebre. (Reuters)
Encabezando la marcha tras la cureña figuraba el rey Haakon VIII junto a su hermana, la princesa Marta Luisa, y sus hijos, la princesa heredera Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus. Detrás de ello avanzaba el vehículo con la reina Sonia y la reina Mette-Marit, una excepción logística motivada por la avanzada edad de la viuda y la frágil salud de la reina tras el trasplante de pulmón al que se sometió en junio.
Tras de ellas se desplegó el bloque internacional ordenado por antigüedad en el trono: Carlos Gustavo de Suecia con la princesa Victoria y el príncipe Daniel, hasta Abdalá y Rania de Jordania, Alberto y Charlène de Mónaco, Guillermo Alejandro y Máxima de Holanda junto a Amalia, Felipe y Matilde de los belgas, Felipe VI y doña Letizia, Federico y Mary de Dinamarca junto a Christian, los grandes de Luxemburgo acompañados por el gran duque Enrique, la princesa Ana y el príncipe de Gales.
Los Reyes de España en el cortejo fúnebre. (Reuters)
Una vez en el interior del templo, el protocolo dio paso a un dolor profundamente humano que unió a toda la familia. Las cámaras captaron la absoluta desolación de la reina Sonia, quien lució un velo de tul y depositó una rosa sobre el féretro en la misma catedral donde se casó en 1968 tras luchar nueve años contra el rechazo a su origen plebeyo. A su lado, la nueva reina Mette-Marit rompió a llorar de forma desconsolada durante los himnos y las lecturas,
Entre los interlocutores estuvo la princesa Victoria de Suecia, ahijada de bautismo del rey Harald. La heredera sueca leyó desde el púlpito la oración de Francisco de Asís, que tiene un significado especial para la familia real noruega. ya que fue la misma que recitó cuando el rey Haakon y la reina Mette-Marit se casaron en la catedral de Oslo en 2001.
A pesar de la emoción del momento, la mayoría de ojos se depositaron en algún momento en Marius Borg, sentado en segunda fila junto a las hijas de Marta Luisa de Noruega. El joven, condenado a prisión por numerosos delitos, entre ellos varias violaciones, recibió un permiso especial del juzgado para poder acudir a despedir al que él siempre consideró su abuelo.
Marius Borg tras el funeral de Harald V. (Reuters)
Justo en la bancada en frente de Marius se sentaban los reyes y reinas, por orden de ascensión al trono. En segunda fila se encontraban don Felipe y doña Letizia y en tercera doña Sofía rodeada por el príncipe Christian de Dinamarca y la princesa Ana. La emérita no participó en la caminata del cortejo fúnebre por motivos de edad, al igual que ocurrió con Silvia de Suecia o la princesa Beatriz de Holanda.
Concluida la ceremonia, los restos mortales de Harald V fueron trasladados a la fortaleza de Akershus para el entierro privado. El rey Haakon caminó desde la catedral hacia la sepultura flanqueado por los reyes Carlos XVI Gustavo de Suecia y Federico X de Dinamarca, dejando una potente imagen de unión entre las monarquías escandinavas. La inhumación contó únicamente con la familia real noruega y miembros de otras familias reales, entre ellos los reyes Felipe VI y Letizia y la reina Sofía, quien iba acompañada por su cuñada Ana María de Grecia.
La reina Sofía con la familia real griega después del funeral. (Reuters)
Y tras estas horas de tristeza llegó un momento de alegría a las 16:50 horas con la aparición de la familia real en el balcón del Palacio Real de Oslo ante cientos de ciudadanos que abarrotaban la plaza. Los primeros en salir fueron los reyes Haakon y Mette-Marit, acompañados dos minutos después por sus hijos. Sin embargo, la mayor ovación de la tarde se desató con la salida de la reina Sonia, recibida entre vítores y aplausos que paralizaron la plaza durante varios minutos.
Fue en ese preciso instante cuando la viuda de Harald V protagonizó el gesto más simbólico del relevo generacional. Al recorrer el balcón para saludar a la multitud, la reina Sonia, con un sutil movimiento de brazo, guió a su nieta, la princesa Ingrid Alexandra, para colocarla justo en el centro de la escena mientras los reyes daban un paso atrás. Una muestra de complicidad e instinto institucional.
La reina Sonia e Ingrid Alexandra en el balcón de palacio. (Reuters)
Tras cinco intensos minutos en el balcón, la familia real regresó al interior para ejercer de anfitriona en una recepción privada de agradecimiento con la que se cerró la jornada. En este encuentro final, liderado por el rey Haakon, la reina Sonia y la princesa Ingrid Alexandra, no estuvieron presentes los Reyes de España, quienes ya tuvieron la oportunidad de saludar a Haakon, Mette-Marit y el resto de la familia real antes del sepelio.
Sí que acudieron los representantes de Holanda, Bélgica, Dinamarca, Suecia, Luxemburgo, Liechtenstein, Reino Unido, Mónaco, Japón y Grecia, dejándonos con numerosas y cálidas escenas como el carlñoso reencuentro entre Ingrid Alexandra y Amalia de Holanda, dos futuas reinas.
The Princess of Orange and Crown Princess Ingrid Alexandra.
Noruega despidió así a un monarca inolvidable con la garantía de que el legado de estabilidad de Harald V vive ya en la figura de Haakon VIII y en el prometedor futuro de la princesa Ingrid Alexandra.
Noruega vivió este miércoles una jornada histórica en la que escenificó en solo unas horas esta dura pero real frase "el rey ha muerto, viva el rey". Aunque Harald falleció el pasado 28 de agosto, fue este 9 de septiembre cuando se le dio el último adiós y Haakon VIII pudo celebrar con los noruegos su nueva condición como monarca en este día que combinó emoción, lágrimas y dolor pero también alegría.