Ana Wagener: "Gracias a 'Te estoy amando locamente' me dicen que soy la madre de todos los gays de España"
Hablamos con la actriz, una todoterreno, con motivo del estreno de 'Morir no siempre sale bien' y del Orgullo 2026 por un personaje que ya se ha convertido en todo un icono
Ana Wagener no es una actriz cualquiera. Cuando se te sienta delante sientes un poderío especial que no tienen ni las más estrellas, ni las más guapas ni las más famosas.
Su capacidad gestual, la habilidad para meterse en cualquier tipo de personaje, vuelve a quedar patente en ‘Morir no siempre sale bien’, una comedia negra con trasfondo social que llega a las salas este mismo fin de semana. Una cinta en la que da vida a Inés, la viuda de un empresario cuyo cadáver ha sido secuestrado por la familia de uno de sus empleados.
Un film lleno de giros inesperados que toca un género, la comedia, en el que la actriz canaria de 62 años reincide en un 2026 en el que nos ha hecho reír de forma especial. Cuando hablábamos con ella con motivo del estreno de 'Si es martes es asesinato' ya percibimos una vertiente cómica que ella vuelve a explotar con dotes maestras.
Pero Wagener, que ganó un Goya por el conmovedor personaje de guardia de prisiones en ‘La Voz Dormida’, es lo contrario a cualquier arquetipo. Como decía el narrador de la gala de aquel año, 2012, es una corredora de fondo.
El de Reme en ‘Te estoy amando locamente’ se ha convertido en un símbolo para la lucha LGTBIQ+
Sabe lo que es el drama; sabe lo que es patearse los escenarios o cómo colocar su rostro en todo tipo de géneros e historias, desde la más comercial a la más indie.
La fama, nos cuenta, nunca fue su objetivo. Le gusta seguir subiéndose en el metro, se siente querida y sabe que uno de sus personajes, el de ‘Te estoy amando locamente’, se ha convertido en un símbolo para la lucha que celebramos justo hoy, el día del Orgullo LGTBIQ+
Wagener con el resto de actores de 'Morir no siempre sale bien'. (Cortesía)
PREGUNTA. ¿Cómo manejabas las contradicciones de tu personaje en ‘Morir no siempre sale bien’? Porque tiene muchas, ¿no?
RESPUESTA. Bueno, no se puede hacer spoiler de la película, pero lo que más me costó fue encarnar a esa mujer que despierta de una especie de anestesia en la que ha vivido. Siempre ha estado en un segundo plano, dejándose llevar por la inercia, acomodada, sin problemas económicos. Y, de pronto, cuando empieza la película, vemos a una viuda feliz. Sospechosamente feliz. El público ya descubrirá por qué.
Llega un momento en el que las cosas se ponen feas y tiene que tomar partido y ponerse en primer plano, algo a lo que no está acostumbrada.
"Hay momentos en los que necesito una comedia. Y con los tiempos que corren, todavía más".
P. La película transcurre en una semana, ¿cuáles fueron las indicaciones de Claudia Pinto, la directora?
R. Recuerdo que le decía: "Tenemos que hacer un personaje reconocible y creíble". A mí no me gustan esas transformaciones imposibles. Cuando llegas a cierta edad ya tienes una forma de ser muy asentada, pero puede aparecer una circunstancia tan desesperada, tan extrema, que te obligue a actuar y a tomar una decisión que cambie tu vida.
Eso es lo que le ocurre a Inés. Vamos descubriendo a una mujer llena de contradicciones, de miedos y también de sorpresas.
Wagener, de riguroso luto en 'Morir no siempre sale bien'. (Cortesía)
P. ¿Eras muy fan de la comedia negra como espectadora?
R. Muchísimo. Me encanta la comedia. Siempre me ha gustado, tanto como actriz como espectadora.
Por ejemplo, ‘El quinteto de la muerte’ me fascinaba. Creo que la comedia tiene un rigor enorme. Siempre digo que un actor tiene que pasar por el drama para hacer una buena comedia, porque la comedia exige una verdad absoluta. Muchas veces se la coloca en un segundo plano porque hace reír es dificilísimo.
Hay días en los que disfruto viendo cualquier tipo de cine, pero también hay momentos en los que necesito una comedia. Y, con los tiempos que corren, todavía más.
P. En 2012 ganaste un Goya por ‘La voz dormida’ ¿Cómo recuerdas estos quince años de carrera? Porque da la sensación de que no hay registro que no hayas tocado.
R. Han sido maravillosos. Me siento una persona muy afortunada. De verdad, todos los días doy gracias.
Muchas veces hablo con mi representante, Pedro Garay, que además es un gran amigo. Siempre le digo: "¿De verdad me van a volver a llamar para otro proyecto?". Y él me mira como diciendo: "¿Pero por qué dudas?".
Supongo que dudo porque somos muchísimas actrices muy buenas en este país. Pero pasan los años, sigues creciendo, la gente sigue confiando en ti, encuentras tu sitio y, cuando llegas a un rodaje, notas el respeto de los compañeros. Eso me emociona muchísimo.
La actriz en 'La Voz Dormida'. (Warner)
Un Goya y varios directores fetiche
P. Hay mucha gente detrás de una película ...
R. Puedes recibir un Goya, sí, pero nunca lo recibes tú solo. Detrás hay un equipo enorme que ha hecho posible ese trabajo. Esa ha sido siempre mi filosofía y espero no perderla nunca.
No me interesa el divismo. Me parece muy triste pensar que esta profesión consiste en brillar tú solo. Incluso cuando haces un monólogo hay un autor, un iluminador, un director, un equipo entero sosteniendo ese trabajo.
Siempre digo que quien termina una secuencia son los ojos de tu compañero.
"Yo no podría trabajar con una persona que me diera indicaciones a gritos. Me pararía y diría: "Me voy a mi casa"
P. ¿Has tenido suerte con los compañeros?
R. Sí. Es que este trabajo tiene que ver siempre con el respeto. A veces me cuentan anécdotas de directores que gritan o que tratan mal a la gente y yo no podría trabajar con una persona que me diera indicaciones a gritos. Me pararía y diría: "Me voy a mi casa". Creo que esto pasa en el cine y en la vida.
Un rodaje ya tiene suficiente tensión. Estás delante de una cámara, vulnerable, concentrada, como para que además desde fuera te bloqueen o te presionen más.
En el Festival de Málaga de 2022. (Gtres)
P. ¿Cómo recuerdas ese momento del Goya? Además, ‘La voz dormida’ era una película muy especial, de esas que hicieron llorar a mucha gente.
R. Sí, sí. Lloré muchísimo. Lloré con el libro, lloré rodando y lloré viendo la película. Recuerdo el visionado con Benito Zambrano, creo que estaba sentada al lado de María León, y no he llorado más en mi vida.
La emoción de esa película tocó mucho a la gente. ¿Cómo lo viví? Pues como algo inaudito. Además, yo soy académica y sé cómo funcionan las votaciones. Hay tantos trabajos buenos que, solo escuchar tu nombre entre las nominadas, ya es un regalo enorme.
Wagener, en su momento Goya. (Gtres)
P. ¿Llevabas algo preparado para el discurso?
R. Sí. Siempre que he estado nominada he pensado más o menos por dónde quería pasar. No me preparo un discurso cerrado ni me lo aprendo de memoria, pero sí tengo claras las ideas principales.
Creo que los actores y las actrices también tenemos que responsabilizarnos de las galas. Muchas veces se dice que son muy largas, pero quienes salimos al escenario también sumamos minutos. Si te piden un minuto, hay que respetarlo.
Por eso, más que escribir un guion, me organizo mentalmente: quiero agradecer esto, pasar por aquí, por allí... Lo pienso en casa, lo leo, lo paso por el cuerpo.
"Sigo haciendo cortos a día de hoy, los defiendo muchísimo, porque les debo una parte muy importante de mi carrera"
P. ¿Qué significan para ti nombres como Daniel Sánchez Arévalo o Alberto Rodríguez, fundamentales en tu carrera?
R. Sigo sintiendo una admiración enorme por ellos. Tienen carreras impresionantes y me siento muy orgullosa de que hayan contado conmigo.
Con Dani, concretamente, rodé ‘Exprés’, que fue un corto que me abrió muchísimas puertas. Yo sigo haciendo cortos a día de hoy, los defiendo muchísimo, porque les debo una parte muy importante de mi carrera. A mí ‘Exprés’ me cambió muchas cosas. Carlos Saura lo vio y me llamó para ‘El séptimo día’.
Recuerdo a Dani viniendo al teatro con aquellos ojos azules enormes y esa historia de tres páginas sobre una mujer que se carga su vida con una guía exprés. Pensé: "Madre mía, yo quiero conocer a este hombre". Luego vi la cabeza tan bien amueblada que tenía y me metí ahí sin saber todo lo que vendría después.
P. ¿Y con Alberto Rodríguez?
R. Con Alberto Rodríguez me pasó algo parecido con ‘7 vírgenes’. Mostraba más por lo que callaba que por lo que decía. Cuando miro hacia atrás y veo el camino recorrido, pienso que he tenido mucha suerte. Me he cruzado con gente de muchísimo talento y, además, muy buena gente.
'Yo solo quiero amor'
P. Y también está 'Contratiempo', que se ha convertido casi en una película de culto.
R. Sí. Con Oriol Paulo creo que ya hemos hecho seis películas. La última todavía no se ha estrenado. Ha contado conmigo prácticamente desde ‘Contratiempo’ y, además, hoy somos muy amigos.
Y sí, esta se ha convertido en una película de culto. A día de hoy todavía me paran por la calle para preguntarme por ella. Gente que cuando se estrenó tenía quizá diez años y ahora tiene veinte. La gente joven la ve muchísimo.
P. Hablando de películas de culto, ahora que estamos en el mes del Orgullo, imagino que sabes por cuál te voy a preguntar: ‘Te estoy amando locamente’
R. Sí. Esa película para mí es muy especial. De verdad. Haber formado parte de ella, haber interpretado a Reme… Madre mía. No sabes lo que he disfrutado, lo que he llorado y lo que me he trabajado ese personaje.
Lo hice con muchísimo respeto porque sabía lo que significaba. Hace poco estuve en Tomelloso presentando la película y me dijeron que era "la madre de todos los homosexuales de España", la madre universal. Y eso, para mí, es enorme.
Cuando Alejandro Marín, que también es otro amigo que me ha quedado para la vida, me ofreció el personaje le dije: "Esto hay que tratarlo con mucho respeto". Sabíamos que era una historia que iba a tocar a mucha gente, que iba a hacer pensar y que había muchas personas que la necesitaban.
Cada vez que llega el Orgullo y me llaman para apoyar la película, si puedo hacer hueco, lo hago. Estoy muy orgullosa de ella. Muchísimo.
P. ¿Dirías que es una de esas películas de tu carrera por las que siempre te van a preguntar?
R. Sí, totalmente. Es una de esas películas que tengo muy dentro. Me ha dado mucho y yo también le he dado mucho a ella. Ha significado muchísimo para mí.
Sé que por ese personaje hay mucha gente que también cuenta conmigo para trabajar. Reme tiene un arco tremendo. Es un personaje de largo recorrido, y eso siempre te permite mostrar más cosas.
Yo estoy encantada con los personajes de reparto. Mi carrera está forjada con personajes secundarios. Pero cuando llega un personaje como Reme, con tanto recorrido, es un regalo. Repetiría una y mil veces. La quiero muchísimo.
Además, es una película que no muere. Sigue en plataformas, la gente la sigue viendo y la canción de Rigoberta Bandini también ha contribuido a mantenerla viva. Conocí a Rigoberta gracias a la película y me pareció una mujer preciosa, muy bonita. Se reunió allí mucha gente maravillosa.
Wagener y Omar Banana en 'Te estoy amando locamente'. (Filmax)
P. Después de todo lo que has hecho, ¿has tenido alguna vez esa ansiedad de pensar: “quiero la protagonista por la que pase a la historia del cine”?
R. No, no tengo esa ansiedad. Creo que todo va llegando.
Hay personajes que, cuando aparecen, piensas: "Qué suerte que me haya llegado ahora, en este momento de mi carrera o de mi vida". Porque los personajes los hacemos las personas, y los actores llevamos nuestras mochilas, nuestro bagaje, nuestras experiencias. La vida te va colocando en distintos lugares y todo eso se lo das después a los personajes.
Me siento muy afortunada. Si llegan personajes maravillosos, bienvenidos serán. Pero si alguien me llama, leo el guion y veo que hay una secuencia que puedo defender, no tengo ningún problema en hacerla.
No me coloco en un pedestal. Me parecería muy pobre y poco inteligente. Hay sitio para todos.
"Quiero seguir yendo a restaurantes, sentarme a comer, irme a un sitio y ponerme a bailar si me apetece"
P. Es un poco la diferencia entre actor y estrella, ¿no?
R. A mí eso no me interesa nada. Yo quiero seguir viajando en metro. Quiero seguir yendo a restaurantes, sentarme a comer, irme a un sitio y ponerme a bailar si me apetece.
Quiero seguir siendo una persona normal. Claro que hay gente que se acerca y te dice algo, pero casi siempre lo hacen con muchísimo respeto. Si te colocas en el lugar de estrella, debe de ser bastante complicado vivir. Y a mí no me interesa.
La actriz, en 2019. (Gtres)
P. Has hecho de mala, de buena, de comedia, de drama… ¿Te sientes querida por el público?
R. Muchísimo. Me siento muy querida por el público y también por la profesión.
La gente se acerca siempre con mucho respeto y mis compañeros también me hacen sentir muy respetada cuando llego a los rodajes. Para mí eso es lo más importante: dejar una buena huella a nivel humano.
Luego las cosas te pueden salir mejor o peor. Tu trabajo puede gustar más a unos y menos a otros, porque nuestra profesión consiste también en exponerse. Pero la huella humana, lo que queda como persona, es lo que más me importa.
Ana Wagener no es una actriz cualquiera. Cuando se te sienta delante sientes un poderío especial que no tienen ni las más estrellas, ni las más guapas ni las más famosas.