Qué pasó con el barco de Chanquete o el capítulo perdido con Jorge Sanz: lo que nunca te contaron de ‘Verano Azul’ 45 años después
A punto de cumplirse el aniversario de la serie más mítica de Televisión Española, recordamos algunas de las anécdotas de la producción dirigida por Antonio Mercero que hizo historia fuera de nuestras fronteras
El elenco, en el recordado barco de Chanquete. (RTVE)
A‘Verano Azul’se la ha comido, en muchas ocasiones, su propio mito. La imagen del viejo marinero Chanquete, la joven pintora Julia y esa pandilla de chicos silbando mientras montan en bicicleta es uno de los iconos más perdurables de la historia de la televisión española.
Pero también es una serie que muchos miembros de la generación Z nunca se han parado a ver, pese a conocerla de oídas.
Comparadas con sus comentadas reposiciones (en 1995 llegó a terminar un viernes y el lunes siguiente volvió a comenzar), las de ‘Aquí no hay quien viva’ (también extraordinarias, por cierto) se quedan en pañales.
Con tanta chufla y parodia pop, quizá se olvida el cuidado y el mimo que se puso en una producción que le llevó tres años a Antonio Mercero, los que transcurrieron desde la escritura del guion hasta la posproducción y su posterior estreno, en octubre de 1981.
Los responsables de TVE de la época le pidieron un nuevo proyecto tras el éxito internacional de ‘La Cabina’ y el director les ofreció una serie sobre niños y adolescentes que se conocen en pleno verano.
Los chicos de la pandilla, en las playas de Burriana. (RTVE)
Según los análisis de audiencia de la época, ‘El encuentro’ (así se titulaba el primer episodio) apenas generó interés. Pero, domingo a domingo, ‘Verano Azul’ fue subiendo peldaños hasta convertirse en un bombazo popular que hizo que las calles de España se quedasen vacías el 14 de febrero de 1982, cuando se emitió ‘El final del verano’ y sonó aquel ‘Amor de verano’ del Dúo Dinámico mientras veíamos a Julia y a los chicos despedirse.
Ahora que la serie está a punto de celebrar su 45 aniversario, hemos querido recabar datos y detalles (muchos de ellos recopilados en el libro ‘Tras las cámaras de Verano Azul’, de Óscar Parra de Carrizosa y Miguel Joven, el inolvidable Tito) que puede que no todo el mundo conozca sobre esos 19 capítulos que conquistaron a varias generaciones.
Un verano en invierno
Nos contaba Miguel Joven hace pocos días, en una entrevista, que durante el rodaje de algunas secuencias los chicos llegaban a pasar frío. “Recuerdo algunas tardes, ya a última hora, pasando un frío de muerte y tratando de no tiritar mientras terminábamos la escena”.
Antonio Ferrandis durante el rodaje. (Gtres)
La razón es que, pese a que el rodaje comenzó en agosto de 1979 y se intentó filmar la mayoría de las secuencias de playa antes de que acabase el verano y bajasen las temperaturas, el grueso de la grabación tuvo lugar en otoño e invierno.
¿Por qué Nerja?
Durante la preproducción, los cazalocalizaciones buscaron a lo largo y ancho del litoral español. De todas las opciones posibles, Nerja, en la costa de Málaga, acabó resultando la ganadora.
Las playas de Nerja (al lado del Balcón de Europa) en un día nublado. (Gtres)
Una de las razones fue que su arena oscura contrastaba mejor en pantalla y resultaba más adecuada para el tipo de fotografía cinematográfica utilizada en la serie. Recordemos que se rodó en formato de 16 mm, a medio camino entre el vídeo habitual de aquella época y el más cinematográfico 35 mm.
El microclima, con temperaturas parecidas durante buena parte del año, y la belleza de sus localizaciones, convirtieron a Nerja en el lugar perfecto.
El microclima, que hace que el pueblo tenga temperaturas parecidas durante buena parte del año, y la belleza de sus localizaciones —de la playa de Burriana al Balcón de Europa— también tuvieron mucho que ver en la elección.
Una playa de difícil acceso
Incluso en 2026 es complicado bajar a la playa de Maro, una pequeña población cercana a Nerja, donde los niños pasan buena parte de la serie cuando están sin sus padres. Con ellos aparecen casi siempre en la de Burriana.
La famosa ‘Cala Chica’, en la que Pancho gritaba ese doloroso “¡Chanquete ha muerto!”, se encuentra al final de una cuesta que hay que bajar a pie y que, lógicamente, a principios de los 80 era un terreno complicado para unos equipos que cargaban con pesadas cámaras y generadores mucho mayores que los actuales.
Los chicos (a excepción de Pancho) en una imagen del capítulo 'A lo mejor'. (RTVE)
La solución fue trasladar ese material por la costa cada vez que había que rodar allí. Así que ya saben: no solo James Cameron o los superdirectores de Hollywood han tenido que enfrentarse a problemas logísticos de este tipo.
Antonio Mercero en una imagen de archivo. (EFE)
Si pudiésemos preguntarle al pobre Antonio Mercero, que falleció en 2018, por las complicaciones del sonido al rodar mayoritariamente en exteriores, estamos seguros de que tendría mucho que contarnos.
El capítulo perdido con Jorge Sanz
Aunque sea muy difícil imaginar en el personaje del pequeño Tito a otra persona que no sea Miguel Joven, hubo un momento en el que Jorge Sanz iba a interpretar al compañero de trastadas del ‘Piraña’.
Cuando los padres del entonces pequeño Sanz vieron que tendría que pasar más de un año en Málaga, acabaron rechazando la propuesta. El papel fue a parar a otro niño que tampoco funcionó ante las cámaras, hasta que Miguel resultó ser la elección perfecta.
“De la amistad que ya tenían Antonio Mercero y Ayo (el dueño del chiringuito que más aparece en la serie) surgió la posibilidad de buscar allí a uno de los chicos. Fue el propio Ayo quien le sugirió a Mercero que, ya que estaba buscando un chaval con esas características, el hijo de uno de sus camareros podía valerle perfectamente. Él decía que yo era un chaval muy espabilado, que me había criado allí entre extranjeros y que seguro que podía funcionar”, nos contaba el propio actor.
Miguel Joven en una foto del rodaje de la serie. (Cortesía)
Hubo, sin embargo, otra pequeña posibilidad de que Jorge Sanz apareciese en la serie: uno de los guiones que nunca llegaron a rodarse se llamaba ‘El bosque’ y mostraba un incendio en el que estaba implicado el pequeño.
Pero Mercero estaba tan cansado (lo fueron dejando para el final) y la logística para filmarlo era tan complicada que acabó desistiendo. Así, en lugar de 20, la serie terminó teniendo 19 capítulos.
El amor real de Beatriz
Pilar Torres en 'Verano Azul'. (RTVE)
Uno de los capítulos más poéticos (en gran medida, gracias a la evocadora música de Carmelo Bernaola) de ‘Verano Azul’ es ‘Beatriz mon amour’, que muestra cómo Bea se siente atraída por un chico ajeno a la pandilla, provocando los celos de Javi y Pancho. El final del episodio, en el que se habla de la menstruación de la chica, es uno de los más recordados por los fans de la serie.
En la vida real, Pilar Torres, la actriz que da vida al personaje, se enamoró del cámara Carlos de las Heras, hermano de Rocío Dúrcal. La actriz se quedó embarazada y, meses más tarde, cuando la serie se convertía en un fenómeno sociológico, llegó incluso a posar para una revista con su pequeño Adrián. Ese fue el nombre que le puso a su hijo, que para ella significó una especie de recuerdo vivo de todo lo que le ocurrió en Nerja.
¿Qué pasó con el barco de Chanquete?
Fotograma del famoso 'No nos moverán' de 'Verano Azul'. (RTVE)
Otra de las secuencias más recordadas es la de la pandilla intentando evitar que los especuladores se llevasen el barco de Chanquete, que estaba ‘plantado’ junto a una tomatera. Julia, con su guitarra y acompañada de los chicos, entonaba el famoso ‘No nos moverán’, que ya habían interpretado artistas como Joan Baez. Al final del episodio, la pandilla conseguía su propósito.
TVE ofreció al pueblo de Nerja mantener el barco pero los ediles, todavía poco conscientes del éxito y del reclamo turístico que supondría, se negaron.
El barco fue desmontado nada más finalizar el rodaje de ‘Verano Azul’. Televisión Española ofreció al pueblo de Nerja mantenerlo allí, pero los ediles, todavía poco conscientes del éxito y del reclamo turístico que supondría la serie, se negaron.
Los actores de la serie, con una fotografía de Antonio Ferrandis, fallecido en 2000, en el 30 aniversario de la serie en 2011. (Gtres)
Meses después, cuando el fenómeno atraía a turistas en masa a Nerja, se arrepintieron de su decisión, pero ya era demasiado tarde. La embarcación había sido desmontada y se encontraba en algún almacén de la televisión pública.
Los actores de la serie, junto a Antonio Mercero, en la réplica del barco en Nerja en 2001. (Gtres)
Con los años, una copia algo inexacta del barco acabó instalada en el parque Verano Azul, construido como homenaje a la ficción en Nerja. En el pueblo se siguen encontrando imanes y todo tipo de objetos relacionados con la serie que convirtió a la localidad en un reclamo internacional, ya que la producción de Mercero llegó a convertirse en un éxito inesperado en países como Bulgaria o Portugal.
A‘Verano Azul’se la ha comido, en muchas ocasiones, su propio mito. La imagen del viejo marinero Chanquete, la joven pintora Julia y esa pandilla de chicos silbando mientras montan en bicicleta es uno de los iconos más perdurables de la historia de la televisión española.