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20 años del final de 'Aquí no hay quien viva': cinco de sus protagonistas vuelven a Desengaño 21 para imaginar qué hubiera sido de sus personajes
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REPORTAJE EXCLUSIVO

20 años del final de 'Aquí no hay quien viva': cinco de sus protagonistas vuelven a Desengaño 21 para imaginar qué hubiera sido de sus personajes

Luis Merlo, María Adánez, Laura Pamplona, Vanesa Romero y Juan Díaz vuelven, por un momento, a la última junta de vecinos de la mítica comedia para revelar a Vanitatis cómo creen que habría continuado su historia y qué significó en sus vidas la serie

Foto: Luis Merlo, María Adánez, Laura Pamplona, Vanesa Romero, Juan Díaz y el resto de actores de 'Aquí no hay quien viva' en el set. (Cortesía Atresmedia)
Luis Merlo, María Adánez, Laura Pamplona, Vanesa Romero, Juan Díaz y el resto de actores de 'Aquí no hay quien viva' en el set. (Cortesía Atresmedia)

El 6 de julio de 2006, el último "¡Váyase, señor Cuesta!" sonó en Antena 3 y Desengaño 21 apagó la luz para siempre. Los vecinos de 'Aquí no hay quien viva', que durante cinco temporadas habían convertido una comunidad cualquiera en el espejo más disparatado de la España de principios de los 2000, se quedaron congelados en el tiempo, convertidos en frases que todavía hoy se repiten de memoria. Pero, ¿qué habría sido de ellos 20 años después si la comunidad nunca hubiera echado el cierre? 

¿Mauri y Fernando siguieron juntos? ¿Y Ana y Bea? ¿Lucía encontró por fin la estabilidad? ¿Alicia consiguió convertirse en una estrella? ¿Álex dejó atrás la adolescencia? Desde Vanitatis hemos querido ver con los actores qué hubiera sido de los vecinos que robaron las carcajadas de varias generaciones y qué significó para ellos formar parte de una serie irrepetible. Durante unos minutos, Luis Merlo, María Adánez, Laura Pamplona, Vanesa Romero y Juan Díaz han vuelto a ponerse en su piel para escribir, por primera vez, esos finales que nunca llegaron a rodarse.

Uno de los personajes que rompió moldes fue Mauri. Interpretado por Luis Merlo, fue uno de los primeros protagonistas gays que aparecían en prime time con un tono nuevo. El vecino del 1.º B y su pareja, Fernando, consiguieron romper muchos tabúes y mostrar por primera vez en una ficción española una boda homosexual bajo la atenta mirada de quien se acerca a la televisión sin prejuicios. "Dimos una visión LGTBIQ muy maravillosa en una cadena como Antena 3. No pensábamos que la serie iba a ser ese éxito y ha servido incluso a generaciones posteriores", explica con orgullo.

placeholder Gemma Cuervo, José Luis Gil y Loles León, en un momento de la serie. (Cortesía Atresplayer)
Gemma Cuervo, José Luis Gil y Loles León, en un momento de la serie. (Cortesía Atresplayer)

Los fans de la serie no entenderían la vida de Mauri sin Fernando y su intérprete tampoco. "Mauri seguiría siendo un hombre combativo, enamorado de su chico Fernando. Serían dos hombres maduros que se seguirían queriendo", desea. No sin altibajos, pues el "histrionismo" de su personaje y la "precaución de Fernando" seguirían dando momentos cómicos. Pero hay algo que tiene claro: "Estarían llenos de amor con la misma naturalidad con la que se hizo cuando eran jóvenes". 

Del primer rellano pasamos al segundo. Ahí vivía la familia Cuesta, cuyos integrantes dieron tantas vueltas que hasta los apellidos se mareaban. Uno de ellos era Álex, el hijo mayor de Isabel, alias 'La Hierbas'. El actor que le daba vida es Juan Díaz, ahora más conocido por su papel en 'Machos Alfa', también de los hermanos Caballero. Su personaje, tal y como él mismo lo describe, es "ese tipo de persona que durante su adolescencia ha sido un fracaso constante", pero tiene un punto de inflexión. ¿En su caso? Volver a Polonia. 

Uno de los giros argumentales de la serie es cuando su madre le dice a bocajarro que Andrés Guerra —"campo, playa y sierra"— no es su padre, sino que tuvo un idilio en el país nórdico con un sindicalista. "A mí me gustaría pensar que volvió a sus orígenes, debido a que no tenía estudios ni trabajo, y le habían dicho que allí hay oportunidades. Se enamora de una polaca con la que forma una familia preciosa con dos hijos, viven en Varsovia o cerca, y se convierte en un hombre de provecho", fantasea. Y añade una lección de vida: "Al final reconoce que la vida es mucho más que los intereses impulsivos que tienen que ver con el sexo y con el beneficio inmediato". 

placeholder La familia Cuesta, antes de que muriera Paloma. (Cortesía Atresplayer)
La familia Cuesta, antes de que muriera Paloma. (Cortesía Atresplayer)

Justo encima de sus cabezas vivía uno de los personajes más queridos de 'Aquí no hay quien viva'. No es ni más ni menos que Lucía, la pija. María Adánez lo tiene claro: 20 años más tarde sería empresaria. "Siempre la he visto como una mujer con iniciativa, carácter y fuerza que acabaría comprando pisos o en algo creativo. Era una mujer muy ingeniosa y racional al mismo tiempo", analiza.

No solo se ciñe al trabajo. En lo personal, la mejor vestida del edificio, que diría Marisa, sería "independiente, muy feminista y madre". Después de tanto desengaño amoroso tras pasar por Roberto, Carlos y Yago, la actriz cree que, de tener una relación, no sería en los términos clásicos. No se la imagina con una relación estable; es más una madre soltera con un vínculo fuerte con su hija, o bien porque la "ha podido tener con alguna pareja y no ha funcionado, o porque directamente ha adoptado". 

Justo enfrente, en el 3.º A, terminamos nuestra visita por Desengaño 21. Por ese piso, primero alquilado y después comprado por Belén López Vázquez, han pasado más personajes que temporadas. Pero siempre hay unos inicios y en ellos la que estaba era Laura Pamplona, es decir, Alicia Sanz. La actriz y modelo se fue a probar suerte a la Gran Manzana y privó al público de más aventuras de las 'golfas'. "Sería muy divertido que hubiera vuelto de Nueva York con la historia, inventada por ella, de haber logrado grandes éxitos en USA", se ríe la intérprete. Opina que habría regresado con la excusa de tener que cuidar de su amiga o de su madre: "Algo que la hiciera parecer una persona sacrificada y altruista". 

placeholder Belén (Malena Alterio) y Alicia (Laura Pamplona), en el set de grabación. (Cortesía Atresplayer)
Belén (Malena Alterio) y Alicia (Laura Pamplona), en el set de grabación. (Cortesía Atresplayer)

Alicia seguiría con su vida de aspirante a famosa, pero ya como una diva consagrada en otro país. "Contaría anécdotas como, por ejemplo, las de Sara Montiel, adaptadas a artistas actuales", bromea Pamplona. Además, tendría las redes sociales muy activas y estaría obsesionada con la eterna juventud. Cierra con una frase muy tierna: "En resumen, no habría cambiado nada en su actitud porque era maravillosa tal cual era". 

Entre todas las idas y venidas de ese piso, hubo una pareja que se asentó. Bea y Ana fueron el pilar de Belén durante las últimas tres temporadas. Lo último que sabemos de la pareja es que se va con Ezequiel a un bajo con jardín. Es la misma historia que desea Vanesa Romero, que dio vida al personaje que entró en la serie con 'Érase un regalo de boda': "Se casaron y montaron un bodorrio de los buenos, invitando a todo hijo de vecino. El amor sigue siendo el gran motor de su vida".

En lo profesional, cree que es de esas personas que empiezan tres carreras, hacen cuatro cursos, prueban dos profesiones y, al final, encuentran su sitio donde menos se lo esperan. "Ahora son propietarias de una farmacia... de guardia", bromea. Pero en realidad es una excusa y es un "auténtico consultorio-conserjería". Allí va todo el mundo a contar su vida, a ponerse al día con los chismes del barrio y, por supuesto, a "dejar los paquetes de los mensajeros cuando no hay nadie en casa porque hay cosas que nunca cambian".

Todo lo que no se vio detrás de cámaras

Imaginar el futuro ha sido un juego. Recordar el pasado, en cambio, les cambia el tono de voz. Porque, si todos coinciden en algo, es en que 'Aquí no hay quien viva' marcó un antes y un después en sus vidas. 

Luis Merlo asegura que la serie dio un giro de 180 grados a las carreras de todos y especialmente a la suya. "Yo era un actor muy basado en el teatro, había hecho series como 'Canguros' o 'Abierto 24 horas'", relata. El mismo peso que le da María Adánez, que asegura que la obra sigue más viva que nunca y completamente de moda, corroborado por estar en la lista de lo más visto en Netflix durante años. "Es inmortal", sentencia.

placeholder Roberto (Daniel Guzmán) y Lucía (María Adánez) posan en el portal de Desengaño 21. (Cortesía Atresplayer)
Roberto (Daniel Guzmán) y Lucía (María Adánez) posan en el portal de Desengaño 21. (Cortesía Atresplayer)

Y eso que no todos llegaron a vivir el boom durante su participación. Es el caso de Juan Díaz, que solo estuvo en las dos primeras temporadas. "Me siento muy orgulloso y muy afortunado de formar parte de este proyecto que ha sido y es una de las series más populares y más queridas por todo el mundo. Es un privilegio, un honor y una alegría", explica. En su caso, pone el foco en el público: "Me trae muchas cosas buenas, como que me paran chavales de diez años que la están empezando a ver o gente de mi edad para la que es la serie más importante de su vida".  

No faltan las menciones a los hermanos Caballero. "Me ha dado cosas buenas, como mi relación laboral con Alberto y Laura tantos años después. Toda mi admiración y reconocimiento a estos dos genios de la comedia y de la televisión", reconoce Adánez. Pero es un sentimiento de agradecimiento común, pues a Merlo, además de reconocerles que apostarán por representar la homosexualidad desde la naturalidad, le encantó descubrirlos en estos años. A lo que también se suma Díaz y Romero, que la producción fue su gran escuela. "Siempre les estaré agradecida por haber apostado por mí, ya que por aquel entonces estaba dando mis primeros pasos en esta profesión. Aprendí el ritmo de la comedia, la escucha, el trabajo en equipo…", relata.

Sin embargo, si hay algo que ha atravesado todas y cada una de las entrevistas, es el ambiente que se generaba en el set. Lo que destaca Pamplona de aquella época es un buen resumen de lo que había detrás de cámaras: "Las improvisaciones, lo que me reía cuando leía los guiones por primera vez y la familia tan dispar que formábamos, tanto el equipo artístico como el técnico".

placeholder Paloma Hurtado (Loles León), Emilio (Fernando Tejero) y Juan Cuesta (José Luis Gil), en el especial de Navidad. (Cortesía Atresplayer)
Paloma Hurtado (Loles León), Emilio (Fernando Tejero) y Juan Cuesta (José Luis Gil), en el especial de Navidad. (Cortesía Atresplayer)

Hay dos tipos de escenas que, cuando un fan de la serie cierra los ojos, puede imaginar sin despeinarse: las juntas y las conversaciones eternas en el videoclub. Justo estas últimas son las que Díaz anhela con más fuerza. "La verdad es que recuerdo la época del rodaje con mucha nostalgia. Lo bien que nos lo pasábamos sin ser conscientes de que estábamos haciendo algo que era histórico", dice. Sin olvidar que no todo fueron rosas, pues el intérprete de Mauri recuerda: "Atravesamos etapas muy duras, pero en el fondo muy bonitas". 

Es inevitable que entre todos los nombres aparezcan aquellos que ya no están. "Recuerdo con cariño a esas tres mujeres maravillosas que se llamaban Mariví Bilbao, Gemma Cuervo y Emma Penella, mis tres mujeres. Se han ido, pero era increíble estar con ellas y lo pasamos muy bien", rememora Merlo. Romero recoge también las charlas con todos ellos en las comidas, en el set de rodaje, en la sala de maquillaje y peluquería. "Había tanto que aprender de ellos", comenta.

Díaz también hace mención con "muchísimo cariño" a la actriz que hacía de Marisa y a José Luis Gil, que sufrió un ictus en 2021. "Han sido dos de las personas más importantes que he conocido. ¡Qué mejor ejemplo me han dado de cómo hay que ser como individuo y actor!", concluye. 

Ninguno de los personajes y actores desaparecerá siempre que alguien les recuerde y su público, agradecido por las risas y la compañía, nunca les olvidará. Mientras alguien siga pisando lo fregado a Emilio, sintonizando Radio Patio o encerrado en el ascensor, siempre habrá quien viva.

El 6 de julio de 2006, el último "¡Váyase, señor Cuesta!" sonó en Antena 3 y Desengaño 21 apagó la luz para siempre. Los vecinos de 'Aquí no hay quien viva', que durante cinco temporadas habían convertido una comunidad cualquiera en el espejo más disparatado de la España de principios de los 2000, se quedaron congelados en el tiempo, convertidos en frases que todavía hoy se repiten de memoria. Pero, ¿qué habría sido de ellos 20 años después si la comunidad nunca hubiera echado el cierre? 

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