Así es el pueblo natal de Karlos Arguiñano que no es Zarautz: el templo de la morcilla, pasado industrial y valles de postal
El conjunto monumental de Igartza y su particular morcilla convierten el pueblo donde nació Arguiñano en una escapada diferente por el interior de Gipuzkoa
Karlos Arguiñano está estrechamente relacionado con Zarautz, pero sus primeros recuerdos pertenecen a otro rincón de Gipuzkoa. El cocinero nació en Beasain y permaneció allí hasta que se trasladó a Zarautz con 18 años. Familia, amigos y experiencias de infancia forman parte de un vínculo que el chef continúa reivindicando cuando habla de sus raíces y de los valores adquiridos durante aquella etapa.
Beasain conserva las raíces del popular cocinero y combina patrimonio medieval, tradición industrial y uno de los productos gastronómicos más reconocibles del Goierri (Turismo Vasco)
Uno de los grandes atractivos patrimoniales aparece en el conjunto monumental de Igartza, situado junto al Camino de Santiago del interior. Sus orígenes llegan hasta la Edad Media y permiten observar cómo se organizaba la actividad de otros siglos. Palacio, ermita, molino, ferrería, lagar, viviendas vinculadas a antiguos oficios y un puente sobre el río Oria conforman este singular espacio.
La morcilla que Arguiñano considera "la mejor del mundo"
Beasain conserva las raíces del popular cocinero y combina patrimonio medieval, tradición industrial y uno de los productos gastronómicos más reconocibles del Goierri (Turismo Vasco)
La gastronomía aporta otro motivo para detenerse en Beasain. Su morcilla se ha convertido prácticamente en una seña de identidad local y el propio Arguiñano ha llegado a definirla como "la mejor del mundo". Su particularidad reside en una elaboración sin arroz en la que adquieren protagonismo ingredientes como el puerro y la cebolla, una combinación estrechamente vinculada a la tradición gastronómica del Goierri.
La escapada puede continuar a pocos minutos de allí, en Ordizia, cuyo mercado de los miércoles permanece activo desde 1512. Productores y vecinos mantienen viva una tradición en la que también están presentes productos como el queso Idiazabal. Beasain y sus alrededores ofrecen así una combinación de paisaje, gastronomía, patrimonio e historia industrial que permite acercarse a esa Gipuzkoa interior donde Arguiñano dio sus primeros pasos mucho antes de convertirse en uno de los cocineros más populares.
Karlos Arguiñano está estrechamente relacionado con Zarautz, pero sus primeros recuerdos pertenecen a otro rincón de Gipuzkoa. El cocinero nació en Beasain y permaneció allí hasta que se trasladó a Zarautz con 18 años. Familia, amigos y experiencias de infancia forman parte de un vínculo que el chef continúa reivindicando cuando habla de sus raíces y de los valores adquiridos durante aquella etapa.