El pueblo de la Costa Brava donde perderse este verano: con calas preciosas, un castillo medieval con vistas panorámicas y calles con encanto
Entre acantilados cubiertos de pinos y algunas de las calas más famosas del Mediterráneo se encuentra Begur, una localidad del Baix Empordà que combina patrimonio histórico, playas de aguas transparentes y uno de los cascos antiguos con más personal
Municipio costero de Sa Tuna en la costa de Begur en verano. (iStock)
Ubicado a pocos kilómetros del mar, Begur es uno de esos destinos que invitan a recorrer sus calles sin prisas. Su núcleo histórico conserva el trazado tradicional, edificios de piedra y numerosas casas indianas, construidas por vecinos que hicieron fortuna en América durante el siglo XIX y regresaron para levantar elegantes residencias de estilo colonial.
Su núcleo histórico conserva el trazado tradicional, edificios de piedra y numerosas casas indianas, construidas por vecinos que hicieron fortuna en América durante el siglo XIX y regresaron para levantar elegantes residencias de estilo colonial (CC)
El gran símbolo del municipio es el castillo de Begur, una fortificación situada en la parte más alta de la localidad. Desde sus restos se obtiene una de las mejores panorámicas de la Costa Brava, con vistas al Mediterráneo, los bosques del Empordà y buena parte del litoral gerundense. El castillo está protegido como Bien Cultural de Interés Nacional.
Otro de los grandes atractivos de Begur son sus ocho playas y calas, repartidas entre acantilados y pinares. Lugares como Aiguablava, conocida por el intenso color turquesa de sus aguas; Sa Tuna, un antiguo barrio de pescadores de gran encanto; o Sa Riera, la playa de mayor tamaño del municipio, convierten la zona en un destino ideal para el baño, el snorkel o el kayak.
Quienes prefieran caminar encontrarán en los Caminos de Rondauna de las mejores formas de descubrir el paisaje. Estos senderos costeros enlazan varias playas y permiten recorrer acantilados, miradores y rincones naturales que muestran la esencia más salvaje de la Costa Brava.
Begur está lleno de rincones preciosos como este. (Cortesía Hotel Aigua Blava)
Historia, naturaleza y mar se unen así en un municipio que conserva su identidad y ofrece algunos de los paisajes más reconocibles de la Costa Brava, convirtiéndose en una parada imprescindible para quienes buscan disfrutar del Mediterráneo con calma.
Ubicado a pocos kilómetros del mar, Begur es uno de esos destinos que invitan a recorrer sus calles sin prisas. Su núcleo histórico conserva el trazado tradicional, edificios de piedra y numerosas casas indianas, construidas por vecinos que hicieron fortuna en América durante el siglo XIX y regresaron para levantar elegantes residencias de estilo colonial.