Todos los datos que conocemos sobre la boda secreta de Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez: en Cascais y con sus cinco hijos como testigos
Tal y como ha desvelado la propia pareja a través de un comunicado oficial, su ‘si, quiero’ ha tenido lugar en una ceremonia privada celebrada en Portugal únicamente ante la atenta mirada de sus cinco hijos
Georgina Rodríguez y Cristiano Ronaldo, en una imagen de archivo. (Getty Images)
Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez ya son marido y mujer. Tras semanas de especulaciones alrededor de la posible celebración de su boda, este martes 11 de agosto el ya matrimonio anunciaba por sorpresa la noticia de su casamiento a través de sus redes sociales. Simple y efectista: una imagen de sus anillos nupciales les era más que suficientes para gritar ante el mundo que su ‘si, quiero’ ya se había producido justamente un año después de su compromiso.
Horas más tarde, el futbolista y la empresaria decidían facilitar a los medios de comunicación nacionales e internacionales un comunicado oficial en el que desvelaban únicamente dos detalles de este bello enlace civil. Tal y como figurábamos, se había producido en Portugal, concretamente en la localidad de Cascais, en la más estricta intimidad y únicamente se habían encontrado acompañados por sus cinco hijos: Cristiano Jr., los mellizos Eva y Mateo, Alana Martina y Bella Esmeralda.
De esta manera, el jugador de la selección portuguesa de fútbol cumplía con el gran deseo de su ahora mujer: casarse en una ceremonia íntima, alejada del foco mediático, sin grandes fiestas y reservada solo para sus seres queridos. Por supuesto, estos han jugado un papel fundamental, aunque no presencial, dentro de dicha celebración.
Tal y como anotan a Vanitatis, el núcleo férreo y de mayor confianza de la pareja era conocedor de esta decisión, la cual han respaldado desde el principio. Es más, no han dudado en generar alrededor de la fecha de la boda toda una estrategia de protección absoluta, jugando incluso al despiste para conseguir blindarla por completo.
Un ejemplo lo encontramos en las hermanas de Cristiano Ronaldo quien han negado este mismo verano en diversas ocasiones la celebración de dicha boda. “No tiene fecha marcada. Este año no voy a ponerme vestido de boda, ni para mí ni para él”, aseguró Katia Aveiro en una entrevista reciente concedida a la revista portuguesa ‘TV7 Dias’.
A la par, esta sensación ha sido reforzada por los protagonistas. La empresaria no ha parado de compartir imágenes de sus vacaciones, acontecidas entre Capri y Mallorca y la misma Cascais, aunque no lo ha hecho en tiempo real, generando dudas continuas sobre sus planes y ubicación.
Sin embargo, siguiendo la información aportada a nuestro digital, las noticias del ‘sí, quiero’ no se quedarán aquí. Una vez cumplido su deseo, en el futuro veremos imágenes del enlace, pero no sabemos cuándo ni en qué formato. Podría ser en el propio documental de Georgina Rodríguez en Netflix, en un formato audiovisual único, en una exclusiva a través de la portada de una revista de impacto internacional o, de nuevo, en publicaciones emitidas en sus redes sociales.
Por ende, los rumores continuarán rodeando al matrimonio, ya que en el aire queda la posible celebración de una segunda boda de carácter público, religioso y con la presencia de las familias y amigos de ambos, a la par que un sinfín de rostros conocidos; en la que la empresaria luzca un diseño nupcial de alta costura.
Por último, la elección de Cascais para su ‘sí, quiero’ deja claro el plan de futuro de Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez, el cual pasa por Portugal. Es preciso recordar que en esta localidad ubicada en la costa atlántica, a unos 25 kilómetros de Lisboa, la pareja posee la vivienda más lujosa y cara del país, dentro de la exclusiva urbanización de Quinta da Marinha.
Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez ya son marido y mujer. Tras semanas de especulaciones alrededor de la posible celebración de su boda, este martes 11 de agosto el ya matrimonio anunciaba por sorpresa la noticia de su casamiento a través de sus redes sociales. Simple y efectista: una imagen de sus anillos nupciales les era más que suficientes para gritar ante el mundo que su ‘si, quiero’ ya se había producido justamente un año después de su compromiso.