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Joseba Arguiñano, chef, da las claves para un buen gazpacho andaluz: "Una vez hecho tiene que ir a la nevera y, cuando esté bien frío, lo emplatamos"
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Joseba Arguiñano, chef, da las claves para un buen gazpacho andaluz: "Una vez hecho tiene que ir a la nevera y, cuando esté bien frío, lo emplatamos"

Pocos platos representan mejor el verano que un gazpacho bien frío. Joseba Arguiñano comparte una versión sencilla, con ingredientes muy reconocibles y varios detalles que marcan la diferencia tanto en la textura como en el momento de servirlo

Foto: Joseba Arguiñano, chef. (TikTok/@josebaarguinano)
Joseba Arguiñano, chef. (TikTok/@josebaarguinano)

El gazpacho andaluz es una de esas recetas que parecen sencillas, pero en las que cada detalle cuenta. La calidad del tomate, la proporción de verduras, el punto de vinagre o el tiempo de reposo pueden cambiar por completo el resultado final.

Joseba Arguiñano ha compartido una receta pensada para preparar este clásico veraniego de forma fácil en casa. La base no se aleja de la tradición: tomate, cebolleta, pimiento verde, pepino, ajo, pan, aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal.

El tomate, la base de todo

Para cuatro personas, Arguiñano propone utilizar 1.200 gramos de tomates pera, preferiblemente bien maduros. La elección no es menor, ya que son los que aportan buena parte del sabor, el color y la textura del gazpacho.

A ellos suma media cebolleta, medio pimiento verde, un cuarto de pepino y un diente de ajo. Después incorpora unos 30 gramos de miga de pan, que ayuda a dar algo más de cuerpo a la mezcla.

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La preparación es directa: todos los ingredientes se llevan juntos al vaso de la batidora, se añade sal, vinagre y aceite de oliva virgen extra y se tritura hasta conseguir una textura homogénea.

Arguiñano insiste especialmente en un paso que a veces se pasa por alto por las prisas. "El gazpacho una vez hecho, a la nevera. Y cuando esté bien frío, a emplatar", explica el cocinero.

Ese reposo permite que la preparación llegue a la mesa con la temperatura adecuada y con una sensación mucho más refrescante. Además, el propio chef recuerda que no hace falta servirlo siempre en plato: también puede tomarse directamente en vaso.

Una vez frío, llega el momento de completar el plato. Arguiñano apuesta por añadir pequeñas cantidades de pimiento, pepino y cebolleta por encima. El objetivo es introducir contraste frente a la textura líquida del gazpacho. A estas verduras suma unos panecillos tostados, que aportan un punto crujiente y hacen que el plato resulte más completo.

placeholder El objetivo es introducir contraste frente a la textura líquida del gazpacho (iStock)
El objetivo es introducir contraste frente a la textura líquida del gazpacho (iStock)

El toque final llega con un chorrito de aceite de oliva y una ramita de perejil. Son detalles sencillos, pero ayudan a que una receta humilde y muy reconocible tenga una presentación más cuidada.

La propuesta de Arguiñano mantiene así la esencia del gazpacho: producto de temporada, pocos ingredientes y mucho frío. Una fórmula especialmente agradecida en los días de calor y que permite tener preparada con antelación una de las sopas frías más populares de nuestra gastronomía.

El gazpacho andaluz es una de esas recetas que parecen sencillas, pero en las que cada detalle cuenta. La calidad del tomate, la proporción de verduras, el punto de vinagre o el tiempo de reposo pueden cambiar por completo el resultado final.

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