Sophia Loren inédita: las fotos secretas que Alfred Eisenstaedt le hizo para la revista 'Life'
Taschen publica un volumen excepcional que revela a una Loren íntima y en transformación, retratada por Alfred Eisenstaedt, cuando la estrella comenzaba a ser mito global, pero aún seguía mandando su profundísima esencia italiana
Taschen acaba de publicar un precioso volumen dedicado a una Sophia Loren (91) inédita a través de una serie de fotografías —nunca antes publicadas— que Alfred Eisenstaedt le hizo para la revista 'Life'. El libro reúne cerca de doscientas imágenes de una relación profesional que se extendió entre 1961 y 1979, con momentos de rodajes, escenas domésticas e instantes de glamour y celebridad absolutos.
Nacida el 20 de septiembre de 1934 como Sofia Costanza Brigida Villani Scicolone, su primera fama llegó con un alias: Sofia Lazzaro, antes de que el productor Goffredo Lombardo acortara y americanizara el nombre definitivo, Sophia Loren, inspirado en el apellido de la actriz sueca Märta Torén. Ese cambio de nombre no fue un simple truco publicitario: fue el cierre de una transformación acelerada que, en pocos años, la llevó de ser una extra más a convertirse en protagonista.
Las fotos de 1961 —Toscana, Caserta, la costa cerca de Nápoles— documentan ese instante de ascenso en el que su biografía parece empezar a parecerse a los papeles que la Loren interpreta. En la película 'Madame' (1961), por ejemplo, su personaje recorre un arco social que 'Life' interpretó como un reflejo de su propia historia de Cenicienta: de chica trabajadora a figura bombástica.
Entre toma y toma, Eisenstaedt la retrata leyendo a la luz de una vela y 'Life' la sitúa en el centro de la campaña mediática que llevaba casi una década fabricándose en torno a ella. Antes del cine, había sido materia prima de fotoromanzi, con un personaje recurrente apodado The Vamp; ese trabajo le reportó su primer sueldo y sus primeros desafíos ante la cámara.
Ese mismo reportaje verbaliza algo que el archivo fotográfico vuelve tangible: su identidad pública siempre quedó atada a Italia. 'Life' llegó a escribir que Loren debía contarse “entre los monumentos nacionales”, y la serie insiste en ese vínculo a través de lugares y símbolos —Capri, Roma, Toscana, Nápoles— como si el paisaje fuese parte del personaje. En una visita familiar, posa junto a su abuelo Domenico Villani, bajo un viejo retrato suyo colgado en la pared: la estrella regresa a la casa de origen y dice que allí todo parece como si “nada hubiera pasado”, un contraste perfecto entre mito y retorno.
La gran Loren, sin embargo, se entiende por lo que ocurre fuera del encuadre del glamour: de niña fue tan delgada y desnutrida que sus compañeros la llamaban stuzzicadenti (palillo). Y, ya adulta, cuando por fin puede elegir un hogar, describe su villa como “la primera casa de verdad” que siente haber tenido: la idea de seguridad y tradición como conquista íntima. En 1961, 'Life' incluso la sigue en una lancha con Carlo Ponti, su marido, registrando una escena que hoy parece escrita para desmontar el cliché: mientras grita que los barcos son superrelajantes pide acelerar y zigzaguear sobre la estela de los otros botes.
Tres años después, el archivo cambia de textura. En 1964 la cámara entra en una casa más solemne, con arte y muebles valiosos: la “pareja de poder” Loren-Ponti ya es un fenómeno global y la espontaneidad del 61 deja paso a una puesta en escena más “institucional”. En esa etapa, Ponti simboliza una filosofía industrial: cómo combinar el cine comercial con una ambición artística que no se desintegre en el espectáculo.
El corazón cinematográfico del libro está en el rodaje de 'Matrimonio a la italiana' (1964), con Vittorio De Sica al mando y Marcello Mastroianni como pareja artística. La expectativa en Italia, cuenta el material, era casi comparable a la que tuvo Hollywood con el casting de 'Lo que el viento se llevó': Filumena y Domenico eran personajes “de todos”. Loren, obsesionada con la verdad napolitana del papel, llevó al set a su madre y a su tía Dora como asesoras de gestos, acentos y recuerdos de la posguerra. 'Life' subraya también la evolución moral y emocional del personaje de ella —de joven impulsiva a una especie de madre-tierra que pelea por los suyos— y el deslizamiento casi imperceptible del personaje de Mastroianni hacia una melancolía madura.
En 1966, el foco se desplaza a Pinewood y al control absoluto de Charles Chaplin en 'La condesa de Hong Kong' (estrenada en 1967). Chaplin, perfeccionista y autor total, “orquesta” a Loren hacia un estilo menos físico, menos flamboyán. El rodaje queda descrito como una coreografía obsesiva: más que dirigir, Chaplin se levantaba y decía “haz esto” y lo interpretaba él mismo —hasta el punto de “convertirse” en Loren, en Marlon Brando o en Tippi Hedren—, un método que a algunos actores les habría resultado insoportable. De esa etapa queda también el elogio de quienes trabajaron con ella: cooperativa, divertida, natural y capaz de transformarse en “la deslumbrante Sophia Loren” en cuanto entraba en el plano.
Este álbum de fotos no se queda en el set: deja entrar a la vida. Hay paseos por la villa romana con su hijo Carlo Jr. y su secretaria y confidente Ines Bruscia; y está la maternidad contada como renacimiento, con Loren retirándose meses para criar y recordando el nacimiento de su primer hijo como una segunda vida. Ya en 1976, aparecen como ciudadanos franceses y residentes parciales en París, en un ático, con fotos familiares que Eisenstaedt describe —años después— como el resultado de tapar ventanas con telas para controlar la luz; y un diálogo final en el que ella lo define, más que como fotógrafo, como “un amigo”.
Aun con el ritmo reducido, la carrera siguió dando golpes de autoridad: en 1977, Loren vuelve a impactar con 'Una jornada particualr' de Ettore Scola, de nuevo junto a Mastroianni, una película que suele citarse como una cima de madurez. Décadas después, en 2014, Loren actualizó su autobiografía 'Yesterday, Today, Tomorrow' y la crítica subrayó esa mezcla rara tan suya: la de la estrella consciente de su éxito, pero siempre protectora de su familia y de su intimidad.
Taschen acaba de publicar un precioso volumen dedicado a una Sophia Loren (91) inédita a través de una serie de fotografías —nunca antes publicadas— que Alfred Eisenstaedt le hizo para la revista 'Life'. El libro reúne cerca de doscientas imágenes de una relación profesional que se extendió entre 1961 y 1979, con momentos de rodajes, escenas domésticas e instantes de glamour y celebridad absolutos.