Ramiro Calle, maestro de yoga de 82 años: "Las emociones negativas son una constante agresión a nuestra mente y al cuerpo, si cultivas emociones positivas mejorarás tu relación con el resto"
Ramiro Calle, maestro de yoga de 82 años: "Las emociones negativas son una constante agresión a nuestra mente y al cuerpo, si cultivas emociones positivas mejorarás tu relación con el resto"
El maestro defiende que aprender a reconocer y gestionar emociones como la ira, los celos o la envidia no solo modifica cómo nos sentimos, sino también la manera en la que tratamos a quienes tenemos alrededor
Ramiro Calle, en una imagen de redes sociales. (Instagram / @zzentalks)
"Toda emoción repercute en el cuerpo. Si tú te alteras, se acelera tu ritmo cardíaco, tu respiración cambia", explica durante una conversación con Pepe García, creador del podcast El Estoico. A partir de ahí, Calle establece una distinción entre aquellas emociones que proporcionan serenidad y las que, cuando se mantienen, generan sufrimiento.
"Las emociones negativas son una constante agresión a nuestra mente y a nuestro cuerpo", sostiene. Frente a ellas coloca la compasión, la paciencia, la generosidad o la ecuanimidad, cualidades que propone trabajar deliberadamente.
Qué ocurre en el cuerpo cuando nos enfadamos
La relación que describe Calle tiene una base fisiológica conocida. Ante una situación interpretada como amenazante o estresante, el sistema nervioso autónomo puede aumentar la frecuencia cardíaca y modificar la respiración, preparando al organismo para responder.
Eso no convierte a la ira o al miedo en emociones que debamos eliminar. Son respuestas normales y cumplen una función. El problema es permanecer de forma continuada en un estado de estrés o activación puede acabar repercutiendo en el bienestar físico y psicológico.
Calle utiliza el odio como ejemplo. Una persona puede pasar horas enfadada con un vecino mientras este desconoce completamente la situación. "El mayor perjudicado cuando tenemos ira, odio, rabia, afán de venganza es el que experimenta todo ello", señala.
Las emociones también afectan a cómo tratamos a los demás
Su reflexión no se queda en los efectos individuales. Calle sostiene que cultivar estados emocionales más constructivos puede mejorar la forma de relacionarnos, mientras que vivir instalado en la hostilidad, los celos o la envidia puede generar conflictos.
La psicología también ha estudiado la regulación emocional como la capacidad de influir sobre qué emociones experimentamos y cómo respondemos ante ellas. Regularlas no significa negar aquello que incomoda, sino reconocerlo y escoger de qué manera actuar.
Elegir una cualidad y practicarla cada día
El maestro de yoga descarta intentar cambiarlo todo de golpe. Su propuesta es mucho más concreta: escoger una o dos cualidades que queramos desarrollar y practicarlas de forma deliberada.
La diferencia es que aquí la elección consiste en decidir qué actitud queremos ejercitar repetidamente (Pexels)
Si se elige la paciencia, por ejemplo, el trabajo consiste en llevarla progresivamente al pensamiento, a las palabras y a las relaciones cotidianas. Lo mismo podría hacerse con la serenidad o la compasión.
Calle lo compara con decisiones tan rutinarias como escoger qué ropa ponerse o qué desayunar. La diferencia es que aquí la elección consiste en decidir qué actitud queremos ejercitar repetidamente. Según sostiene, con la práctica esa cualidad puede dejar de ser una intención puntual para ocupar cada vez más espacio en nuestra manera habitual de reaccionar.