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El encantador pueblo asturiano con menos de 4.000 habitantes donde siempre se está fresco
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Refugio costero del norte

El encantador pueblo asturiano con menos de 4.000 habitantes donde siempre se está fresco

Cuando las temperaturas aprietan, hay destinos que siguen siendo un respiro. En este rincón del norte de Asturias el paisaje enamora y la calma es protagonista

Foto: Fuerte oleaje en las inmediaciones de la Playa de Tapia de Casariego. (EFE)
Fuerte oleaje en las inmediaciones de la Playa de Tapia de Casariego. (EFE)

En un verano cada vez más caluroso, hay rincones donde la brisa cantábrica todavía suaviza las jornadas. Tapia de Casariego, con menos de 4.000 habitantes, se ha convertido en uno de esos refugios perfectos para quienes buscan descanso, paisaje y temperaturas agradables. En este pueblo costero del occidente asturiano, los termómetros rara vez superan los 22 °C en verano, ofreciendo un clima ideal para caminar, comer bien y desconectar sin sudar.

Su casco urbano conserva la esencia de la arquitectura pesquera tradicional: casas blancas con tejados de pizarra, calles empedradas y un puerto que sigue latiendo con la vida diaria de los marineros. Tapia fue el primer municipio asturiano que apostó por el surf, y hoy sigue siendo uno de los destinos más valorados para practicar este deporte. Durante la Semana Santa acoge el Goanna Pro, un campeonato internacional que reúne a surfistas de toda Europa.

placeholder Puesta de sol en el puerto de Tapia de Casariego. (EFE)
Puesta de sol en el puerto de Tapia de Casariego. (EFE)

La playa del Anguileiro, también conocida como Los Campos o La Grande, es la más accesible desde el centro del pueblo. Con arena fina y todos los servicios, se conecta en bajamar con pequeñas calas como Murallón (o Maleguas), La Furada, As Furadas y la Ribeira. A pocos kilómetros, ya lindando con el concejo de Castropol, está la monumental playa de Peñarronda, declarada Monumento Natural y compartida por ambas localidades.

Además del atractivo litoral, Tapia cuenta con una piscina natural excavada en una antigua cetárea, que añade un toque singular al conjunto. Recibe el nombre de 'Antonio Alonso Bedia' . Entre los planes imprescindibles están los paseos por los acantilados, la visita al faro, el ambiente de la lonja, y la cocina local basada en pescados y mariscos. Los amantes del senderismo pueden recorrer la senda costera hasta el mirador de Os Cañóis o explorar el cercano Camino de Santiago.

En definitiva, Tapia de Casariego es ese lugar que permite bajar el ritmo sin renunciar a la belleza, con el añadido de que incluso en agosto se puede dormir con manta. Un tesoro del mar Cantábrico que combina naturaleza, autenticidad y frescura en cada rincón.

En un verano cada vez más caluroso, hay rincones donde la brisa cantábrica todavía suaviza las jornadas. Tapia de Casariego, con menos de 4.000 habitantes, se ha convertido en uno de esos refugios perfectos para quienes buscan descanso, paisaje y temperaturas agradables. En este pueblo costero del occidente asturiano, los termómetros rara vez superan los 22 °C en verano, ofreciendo un clima ideal para caminar, comer bien y desconectar sin sudar.

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