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Vicky Martín Berrocal: “Soy realmente buena en reconstruir mi vida”
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Vicky Martín Berrocal: “Soy realmente buena en reconstruir mi vida”

Made in Spain como pocas, la empresaria y diseñadora, millonaria en followers, nos habla de sus remontadas vitales mientras presume de su nueva e inevitable creación: la fragancia Flamenco inspirada en 'su' Sevilla

Foto: Vicky Martín Berrocal se sincera en esta entrevista exclusiva para Vanitatis. (Txuca Pereira)
Vicky Martín Berrocal se sincera en esta entrevista exclusiva para Vanitatis. (Txuca Pereira)

“Cuando pasé los 50 pensé que me iba a volver invisible. Pero me di cuenta de que no: le di una vuelta de tuerca a mi vida y llegaron cosas muy bonitas. Perdí testosterona, perdí colágeno, pero gané conciencia de lo que hago, gané paz conmigo misma y gané en agradecimiento”.

Vicky Martín Berrocal es una explosión en todos los sentidos: pura raza, intensa en la acepción más honesta del término. Lo mismo ríe a mandíbula batiente que se emociona contando cómo ha cimentado su éxito “en todas esas mujeres que siempre me han inspirado y me han sostenido”.

Veinte años después de lanzar su primera colección de trajes de flamenca, y diez después de Vicky Colección, la empresaria y diseñadora andaluza —con casi un millón y medio de seguidores en Instagram, el exitoso videopodcast ‘A solas con…’, que le valió un Premio Ondas, y mil y un proyectos en marcha como directora creativa de Vicky Essence— se abre en canal como solo ella sabe hacer: sin condiciones ni paños calientes.

placeholder Vicky Martín Berrocal celebró en el restaurante Tatel la primera década de su firma de moda. (Cortesía)
Vicky Martín Berrocal celebró en el restaurante Tatel la primera década de su firma de moda. (Cortesía)

El motivo que nos lleva hasta ella es el lanzamiento de su nueva fragancia, Flamenco —imposible que se llamara de otra manera—. Y no, no es una celebrity más que lanza un perfume con su nombre y ya. Vicky no suelta sus creaciones, crece con ellas.

“Ser diseñadora de moda siempre ha significado para mí mucho más que vestir el exterior: cuando empecé a trabajar como directora creativa de Vicky Essence, hace ocho años, quise dar un paso más allá y abrazar a las mujeres con algo más, algo que las haga sentirse poderosas. Así nació mi línea de fragancias y así nace ahora Flamenco, inspirada en Sevilla, la tierra que me ha hecho cumplir tantos sueños”.

“Prefiero pedir perdón que permiso… y dar las gracias, siempre”

El éxito de todo lo que ha construido, según confiesa, “solo es posible gracias al apoyo que recibo de la mujer desde hace veinte años. Definitivamente, la fragancia no completa un look, sino que lo define”. ¿Cómo define ella su actitud ante la vida? Contundente: “Sin emoción, esta vida no merece en absoluto la pena”.

Queremos saber mucho más.

placeholder “Sin emoción, esta vida no merece en absoluto la pena”, Vicky Martín Berrocal. (Cortesía)
“Sin emoción, esta vida no merece en absoluto la pena”, Vicky Martín Berrocal. (Cortesía)

PREGUNTA. ¿Vocación, casualidad o necesidad? ¿Por qué eres diseñadora y directora creativa de Vicky Essence y no te has dedicado a otra cosa?

RESPUESTA. Lo mío es vocación, sin duda. Crecí rodeada de moda, era el universo de mi madre y lo que vi desde pequeña. Fue mi espejo. No fue casualidad ni necesidad: fue lo que siempre soñé y lo que me ha acompañado siempre.

P. Antes de que nos pillen en un renuncio la IA y ChatGPT, ¿alguna referencia a la que hayas ‘copiado y pegado’ más que a otra? ¿Alguien a quien te gustaría llegarle a la suela del zapato?

R. Se copia lo que se admira. Y para mí, Valentino ha sido mi gran referente y mi maestro. Me he empapado de su universo constantemente. Recuerdo incluso dedicarle una colección inspirada en su icónico rojo. Cuando lo conocí, en lugar de hacerme una foto con él, fotografié sus manos.

P. ¿Eres de las que se han currado llegar hasta aquí con sangre, sudor y lágrimas, o has tenido la suerte justa y necesaria?

R. Me lo he trabajado mucho. Han sido más de veinte años de constancia, de ‘pico y pala’. Ha habido momentos maravillosos y otros muy cuesta arriba. Desde fuera puede parecer que todo fluye, pero detrás hay mucho sacrificio. La suerte tiene mucho que ver, claro, pero yo creo sobre todo en la actitud y en creer en una misma.

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placeholder La diseñadora y empresaria considera que un look no está finalizado si no se elige la fragancia correcta, que es realmente el toque que lo define. (Cortesía)
La diseñadora y empresaria considera que un look no está finalizado si no se elige la fragancia correcta, que es realmente el toque que lo define. (Cortesía)

P. ¿Para vivir y ser razonablemente feliz necesitas…?

R. Calma. Paz. Estar en paz conmigo misma. Hoy mi felicidad tiene mucho más que ver con esto que con cualquier otra cosa.

P. ¿Esa vez en la que dijiste ‘quién me manda a mí meterme en esto’?

R. Muchas veces, pero siempre parto de la emoción. Aceptar ser directora creativa de mi propia marca de perfumes, Vicky Essence, fue uno de esos momentos en los que pensé: “¡Madre mía!”. Hoy, después de casi diez años como directora creativa de las fragancias y de un rebranding que nos ha llevado a la expansión internacional, sé que fue una de las mejores decisiones de mi vida. Bendito ese momento.

P. ‘You are good at…’. Mójate y dinos eso en lo que eres realmente buena, sin paños calientes ni falsa modestia. Otorguemos a nuestra vanidad el lugar que merece.

R. Soy buena en la dirección creativa. En construir. No solo colecciones o perfumes, también en reconstruir mi vida. Al final, enfrentarte a un folio en blanco es lo mismo en todos los ámbitos, y ahí es donde sé que soy buena.

"Valoro mucho la labor de los terapeutas, pero no hay que olvidar el trabajo profundo con uno mismo"

P. ¿Qué no puedes soportar, qué es superior a tus fuerzas?

R. La mentira. Prefiero una verdad que duela, aunque sea incómoda, antes que cualquier engaño.

P. ¿Eres de las que alimentan las listas de espera de psicólogos y terapeutas, o tú te lo guisas y te lo comes como buenamente puedes?

R. He recurrido a profesionales en momentos concretos, y valoro mucho la labor de los terapeutas, más aún en este momento en el que se ha dado tanta visibilidad a la salud mental. Pero hay algo que no hay que olvidar, y es el trabajo profundo que se hace con uno mismo.

P. Te equivocaste hasta el fondo cuando…

R. Todos los días, desde que me levanto hasta que me acuesto. Y creo que es necesario, porque es la única manera de aprender y de seguir avanzando.

P. Un recuerdo que aún te pone la piel de gallina.

R. El olor de mi padre. Hay personas que se van, pero su aroma se queda contigo para siempre. Eso es algo muy poderoso.

"En mi profesión, avanzo poco a poco, sin mirar demasiado a los lados, y agradeciendo cada paso"

P. ¿Qué le está pasando al mundo? ¿Y a tu profesión?

R. El mundo está del revés. Se está perdiendo la sensibilidad, y tenemos que tratar de recuperarla entre todos. En cuanto a mi profesión, siempre me he centrado en mi camino. Avanzo poco a poco, sin mirar demasiado a los lados, y agradeciendo cada paso.

P. Ilusión, pasión, generosidad, curiosidad. ¿Cualquier parecido con tu realidad es pura coincidencia, o son tu biblia?

R. Esa soy yo. Son valores que forman parte de mi manera de vivir y de trabajar.

P. Jamás te atreverías a…

R. Perder la coherencia; la coherencia no se negocia nunca.

"La coherencia no se negocia nunca"

P. Perdón, por favor, gracias. ¿Eres de las que practican esta fórmula en desuso, o te cuesta pedir perdón y perdonar, agradecer y pedir permiso?

R. Prefiero pedir perdón que permiso… y dar las gracias, siempre. Creo que hay que hacerlo más, pero también sonreír más, a la vida y a los demás.

P. ¿Qué es lo más complicado de tu profesión?

R. Mi propio perfeccionismo. Me exijo mucho y eso hace que dedique más tiempo y energía de la que debería. A veces es un motor, pero otras, un duro reto.

P. Lo que más te estresa.

R. La incertidumbre. Aun así, sé que es parte del camino y he aprendido a vivir con ella.

P. ¿Qué piensas de ti cuando te ves?

R. “¡Qué bien que me atreví!”. Y qué bien que confié y peleé por mis sueños. Al final, todo parte de ahí.

“Cuando pasé los 50 pensé que me iba a volver invisible. Pero me di cuenta de que no: le di una vuelta de tuerca a mi vida y llegaron cosas muy bonitas. Perdí testosterona, perdí colágeno, pero gané conciencia de lo que hago, gané paz conmigo misma y gané en agradecimiento”.

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