Patricia Rato, sobre Javier Moro: "No me gusta hablar de mis cosas, pero tampoco esconderme"
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Patricia Rato, sobre Javier Moro: "No me gusta hablar de mis cosas, pero tampoco esconderme"

Patricia Rato, exmujer de Juan Antonio Ruiz Espartaco, dice no haber cambiado por ahora de estado efectivo. A pesar de la insistencia del cuché por relacionarla sentimentalmente

Patricia Rato, exmujer de Juan Antonio Ruiz Espartaco, dice no haber cambiado por ahora de estado efectivo. A pesar de la insistencia del cuché por relacionarla sentimentalmente con Javier Moro, afirma no tener novio ni pareja estable y que el empresario es sólo un amigo entrañable al que ve mucho más a menudo desde que dejó Sevilla y se instaló en Madrid con sus hijos. “No habría ningún problema para que fuera lo contrario, pero no lo es. Los dos están divorciados y por lo tanto pueden salir y entrar cuando y como les convenga. Es cierto que Patricia y él se llevan de maravilla, conectan muy bien, pero no hay más. Al menos a día de hoy”, aseguran amistades íntimas de la sobrina de Rodrigo Rato.

Unas imágenes de ellos dos paseando por la Feria de Sevilla, publicadas en el kiosco rosa de este miércoles, han devuelto a la pareja a la palestra. “Vamos al cine, a cenar y, en esta ocasión, hemos coincidido en la feria. No me gusta hablar de mis cosas, pero lo que tampoco tengo por qué hacer es esconderme”, aclara Rato a Vanitatis, sin querer entrar en explicaciones más allá de las que representa la cordialidad. Patricia nunca confirma ni desmiente este tipo de informaciones porque, como comentó ella misma en la pasada edición de los premios Telva: “Me han inventado tantos romances que no tendría tiempo para desmentir esas historias. De hecho, han dicho que Javier y yo nos conocemos hace veinte años y que fue Juan [Espartaco] quien nos presentó en una montería. No es verdad”.

En realidad se vieron por primera vez hace dos años en el cumpleaños de un amigo común, y eso a pesar de que su circuito vacacional era muy parecido. Javier Moro veranea desde siempre en el Puerto de Santamaría y Patricia ha pasado temporadas en la zona cuando estaba casada con Espartaco. En invierno, los Rato frecuentaban Jaca, donde la familia tenía casa, y Javier Moro acudía a esquiar allí con sus amistades. En aquellos años nunca coincidieron. Casualidad o destino, el caso es que hasta que no llegó el cumpleaños de ese amigo común no se encontraron. Después de ese día quedaron en algunas ocasiones, pero al vivir ella en Sevilla era más complicado.

Una vez que Patricia se mudó a Madrid, empezaron a verse más a menudo, pero sin ningún tipo de compromiso. Rato reparte su tiempo entre la educación de sus hijos, la fundación, sus entrevistas para la revista Telva y colaboraciones con alguna ONG. En realidad, lleva muy mal verse en los medios, pero se lo toma con filosofía. Las últimas imágenes publicadas en la revista Lecturas, donde se los ve paseando por el Real, no le han molestado porque “si vamos a un sitio público como es la feria lo normal es que nos saquen fotos y eso es lo que hay que asumir, pero las cosas que no son verdad, no son verdad”.

Y para Javier Moro tampoco representa ningún problema más allá de que eso puede afectar a su intención de mantenerse al margen del ámbito mediático. Está divorciado, tiene dos hijas y muy buena prensa en el ámbito empresarial. Su familia lleva desde principios del siglo XX vinculada a Talavera de la Reina a través de sus empresas de harinas. El padre inauguró en 1939, en la calle Trinidad, la primera fábrica, que con los años se trasladó al polígono Torrehierro, convirtiendo las instalaciones en una empresa puntera de Castilla la Mancha. Los que tratan al empresario afirman que es una persona educada, muy comprometida socialmente y que estuvo a punto de casarse hace dos años.