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EL DIESTRO LE DEDICÓ UNA RANCHERA A LOS NOVIOS

Boda de alto copete en el clan Cuevas con Enrique Ponce cantando rancheras

El torero fue uno de los grandes protagonistas de la boda de su cuñada Verónica. En la fiesta, que se prolongó hasta el día siguiente, cantó a capela

Enrique Ponce es un hombre de sorpresas. Sólo los que pertenecen a su círculo íntimo o han compartido fiestas privadas saben de su cualidad cantando boleros y rancheras. Así lo volvió a demostrar en la boda de su cuñada Verónica, la hermana de su mujer, que se casó este sábado en Córdoba con Manuel del Pino. El torero se acompañó musicalmente de un grupo de mariachis que amenizaban el convite. A los postres, Ponce cogió el protagonismo y les dedicó una canción a los novios que sirvió como baile nupcial. “Enrique tiene una voz preciosa, entona muy bien y le pone mucho sentimiento”, contaba Rappel, uno de los invitados al bodorrio cordobés. “Conozco a la familia Cuevas de toda la vida. Mi madre y la abuela de Paloma eran íntimas amigas desde pequeñas. He estado tanto en la boda de los padres como en la de los hijos. Nos queremos mucho”, explica el vidente, que se convirtió en una de las personas más solicitadas del enlace. Muchos invitados querían conocer su futuro y una de las que se quedó más impresionada fue la hija de Estrella Morente y Javier Conde. “Sin conocerla de nada ni saber quién era le dije que va a ser una gran artista, pero no cantante como sus madre sino que va a dar conciertos y va a componer”. Rappel no se equivocaba. Efectivamente la niña es una virtuosa del violín y ya tiene escritas varias composiciones musicales sencillas.

Paloma Cuevas y Enrique Ponce (Gtres)
Paloma Cuevas y Enrique Ponce (Gtres)
La boda se celebró en la iglesia de la Trinidad, donde la novia fue bautizada e hizo la Primera Comunión. “La eligió Vero porque para ella y todos nosotros tiene una valor sentimental muy grande. Hemos vivido en Córdoba hasta que nos fuimos a estudiar fuera y es nuestra ciudad. La iglesia estaba preciosa, toda con peonía blancas, que es la flor que le gusta a mi hermana”, señala una orgullosa Paloma Cuevas por ver casarse a su hermana pequeña.

Verónica lució un vestido de novia realizado en encaje de chantilly de la firma Rosa Clará. La diseñadora catalana también se encargó de realizar los trajes de la madre y de las hermanas del novio. También el de Paloma Cuevas, una joya en color verde agua con la espalda bordada en cristales de Swaroski. Las hijas del torero ejercieron de damitas de honor. “Palomita llevaba los anillos y Bianca las arras. Al principio estaban muy nerviosas, pero luego se tranquilizaron y lo hicieron fenomenal. Como te puedes imaginar, Enrique y yo estamos muy emocionados”, cuenta Paloma a Vanitatis.

Fiesta con desayuno incluido

Una vez terminó la ceremonia religiosa se dio paso a la fiesta para más de 400 invitados en La Torre del Agua, un cortijo que disfruta de unas espectaculares vistas de Córdoba por la noche, cuando se ve la ciudad iluminada. Las peonias fucsias y rosas fueron el motivo floral para la decoración de la terraza, que combinaron con candelabros multivelas.

Primero hubo un cóctel a cielo abierto en la terraza y después una cena que empezó con un ajo blanco y milhojas de foie y manzana caramelizada, que continuó con corvina sobre pisto de zanahorias y que terminó con la tarta nupcial, regalo de los tíos de Verónica, dueños de las pastelerías Vais.

Una de las cosas más llamativas y que más gusto a invitados pequeños y mayores fue una impresionante mesa de chucherías. Como la fiesta duró hasta las ocho de la mañana hubo varias “entregas” gastronómicas. A las tres de la mañana se sirvió, para todo aquel que quisiera, un arroz con langostinos y rabo de toro. En torno a las cuatro, llegó el homenaje a la familia valenciana con horchata y fartons y más tarde el tradicional chocolate con churros.

Invitados con ‘pedigrí’

Entre los muchos invitados llamó la atención la simpatía de Margarita de Vargas, que llegó junto a Luis Alfonso de Borbón. La venezolana demostró bailar a ritmo caribeño como nadie. También destacó el sorprendente estilismo de Naty Abascal, que en otra resultaría extravagante pero que en ella es aceptable, la elegancia de Paloma Cuevas madre, vestida de Eduardo Ladrón de Guevara, la emoción de Victoriano Valencia, padre de la novia, y la dedicatoria musical de Juan Peña. Un momento importante de la boda fue cuando Verónica le entregó el ramo a su prima, así como cuando aseguró estar “con el hombre de mi vida”.

Quienes también quisieron acompañar a los novios fueron Marian Camino y su esposo, Jorge Bazaco, el cantante Juan Peña y Sonia González, el exfutbolista Pedja Mijatovic, Gema Ruiz acompañada de Juan Díaz y el periodista Ramón García y Patricia Cerezo.

Una de las ausencias que más llamó la atención fue la de Bertín Osborne, lo que no impidió que su mujer, Fabiola Martínez, acudiera al enlace en solitario, como también lo hicieron Patricia Rato –que fue junto a su hija Isabel, que acompañó al exministro José María Michavila a la entrada al templo–, Marina Danko, el humorista César Cadaval y Genoveva Casanova.

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