Ana Domecq Martel brilla en su boda con Alberto Mencos Rovira: vestido de novia clásico, diadema de pedrería y alta sociedad andaluza
La ceremonia religiosa ha tenido lugar en la iglesia de San Mateo, uno de los templos más emblemáticos del casco histórico de Jerez de la Frontera. Después, Se han desplazado hasta la finca La Peñuela
Ana Domecq Martel antes de darse el 'sí, quiero' en Jerez de la Frontera. (Cordon Press)
Este sábado, Jerez de la Frontera se ha convertido en el escenario de una de las bodas más esperadas de la temporada social andaluza. Ana Domecq Martel, hija de Santiago Domecq Bohórquez y Ana Martel Romero-Valdespino, se ha dado el 'sí, quiero' con Alberto Mencos Rovira, hijo de Iñigo Mencos Valdés y María Rovira Sainz. El enlace, como era de esperar, ha reunido a representantes de la aristocracia, la alta sociedad y algunos de los apellidos más influyentes del sur de España en una cita marcada por la tradición familiar. La ceremonia religiosa ha tenido lugar en la iglesia de San Mateo, uno de los templos con más historia del casco antiguo jerezano.
Ana Domecq ha optado por un vestido de novia de inspiración clásica y líneas depuradas. El diseño, de escote cerrado y sin mangas, destaca por una cintura marcada y por el trabajo de pliegues verticales que recorre el cuerpo y parte de la falda. El conjunto lo ha completado con una larga cola y un velo de tul de gran longitud que ha cubierto, parcialmente, el rostro de la novia a su llegada a la iglesia. En sí, la contrayente ha apostado por una una propuesta sobria y elegante en la que la sencillez del diseño ha adquirido todo el protagonismo.
Santiago Domecq Bohórquez con su hija Ana Domecq antes de la ceremonia religiosa. (Cordon Press)
En el apartado beauty, Ana Domecq se ha mantenido fiel a la misma estética clásica y discreta que ha marcado todo su estilismo nupcial. La novia ha lucido el cabello recogido en un moño bajo pulido, rematado con una diadema de pedrería con piedras verdes, una de las piezas más destacadas del conjunto. Desde ella nacía el velo de tul, colocado de manera tradicional y cubriendo, como decíamos, el rostro de la novia durante su llegada a la iglesia. El maquillaje, muy natural y luminoso, ha realzado sus facciones con tonos suaves, mientras que unos pequeños pendientes han completado una imagen elegante y atemporal.
La larga cola del vestido de novia de Ana Domecq. (Cordon Press)
Tras la ceremonia, los recién casados y sus invitados se han trasladado a la finca La Peñuela, propiedad de la familia Domecq Bohórquez y uno de los enclaves más emblemáticos de su historia familiar. La propiedad, situada a las afueras de Jerez de la Frontera, ha acogido algunas de las celebraciones más destacadas de la saga en las últimas décadas. Entre otros eventos, acogió la celebración de la boda de Fernando Fernández Tapias y Nuria González en 2002, así como la puesta de largo de Mercedes y Sol Domecq Bohórquez en 2024. Y allí, ahora, está teniendo lugar el cóctel, la cena y la posterior fiesta, que se prolongará hasta la madrugada.
Más allá del enlace, la boda supone también la unión de dos familias con una destacada presencia en los ámbitos empresarial y social. Por parte de la novia, los Domecq Bohórquez forman una de las sagas más reconocidas de Andalucía, vinculada históricamente al mundo agroganadero y a la cría de reses bravas. El novio pertenece a la familia Mencos, una estirpe ligada al sector inmobiliario y financiero, y es nieto de Alberto Mencos Armero, marqués de Nervión. Dos apellidos bien conocidos que este sábado han reunido en Jerez a familiares y amigos para acompañar a la pareja en uno de los días más importantes de su vida.
Este sábado, Jerez de la Frontera se ha convertido en el escenario de una de las bodas más esperadas de la temporada social andaluza. Ana Domecq Martel, hija de Santiago Domecq Bohórquez y Ana Martel Romero-Valdespino, se ha dado el 'sí, quiero' con Alberto Mencos Rovira, hijo de Iñigo Mencos Valdés y María Rovira Sainz. El enlace, como era de esperar, ha reunido a representantes de la aristocracia, la alta sociedad y algunos de los apellidos más influyentes del sur de España en una cita marcada por la tradición familiar. La ceremonia religiosa ha tenido lugar en la iglesia de San Mateo, uno de los templos con más historia del casco antiguo jerezano.