Arthur Brooks, profesor de Harvard, sobre las vacaciones de verano: "Las personas están más sanas, menos estresadas, con más energía y mejor humor, pero eso cambiará"
Arthur Brooks, profesor de Harvard, sobre las vacaciones de verano: "Las personas están más sanas, menos estresadas, con más energía y mejor humor, pero eso cambiará"
El experto explica por qué la sensación de bienestar conseguida durante las vacaciones puede desaparecer apenas unos días después de regresar al trabajo
Arthur Brooks, académico, autor y conferenciante estadounidense de Harvard, se ha detenido precisamente en lo que ocurre durante esos días y, sobre todo, después. El experto recurre a un estudio holandés de 2010 que observó que durante las vacaciones “las personas están más sanas, menos estresadas, con más energía y mejor humor”. La cuestión está en cuánto tiempo consigue mantenerse ese efecto una vez terminado el descanso.
Por qué el bienestar desaparece después de las vacaciones
Arthur Brooks, profesor de la Universidad de Harvard y experto en felicidad. (YouTube)
Según la investigación mencionada por Brooks, gran parte de los efectos positivos puede desvanecerse al terminar la primera semana de regreso al trabajo. Ese contraste ayuda a explicar una sensación reconocible: después de varios días alejados de las obligaciones laborales, la energía acumulada puede perderse con bastante rapidez cuando vuelven los horarios, las responsabilidades y la actividad habitual.
Arthur Brooks explica por qué no podemos mantener esa felicidad
(Fuente: Web de Arthur Brooks)
El profesor plantea que conservar permanentemente la satisfacción proporcionada por una experiencia placentera podría impedirnos prestar suficiente atención a lo que sucede alrededor. Desde la perspectiva biológica y evolutiva que desarrolla Brooks, mantenerse instalado continuamente en esa sensación agradable supondría una distracción frente a otros estímulos relevantes. De ahí que nuestro estado emocional vuelva progresivamente a cambiar cuando termina aquello que estaba generando bienestar.
Para explicarlo de una manera sencilla, Brooks compara unas buenas vacaciones con el placer de comer algo que nos gusta. Si cualquiera de esas experiencias proporcionase un estado de ánimo positivo permanente, sostiene el experto, podría distraernos “de las cosas a las que necesitas prestar atención, como las posibles amenazas”. Su reflexión recuerda así que sentirse descansado, con energía y de mejor humor durante las vacaciones puede ser perfectamente real, aunque esos efectos tengan fecha de caducidad. El regreso modifica inevitablemente el escenario y nuestro cerebro vuelve a dirigir la atención hacia las exigencias del día a día.