Es noticia
Menú
Arthur Brooks, profesor de Harvard, sobre las vacaciones de verano: "Las personas están más sanas, menos estresadas, con más energía y mejor humor, pero eso cambiará"
  1. Vida saludable
vuelta al trabajo

Arthur Brooks, profesor de Harvard, sobre las vacaciones de verano: "Las personas están más sanas, menos estresadas, con más energía y mejor humor, pero eso cambiará"

El experto explica por qué la sensación de bienestar conseguida durante las vacaciones puede desaparecer apenas unos días después de regresar al trabajo

Foto: (Youtube | Arthur Brooks)
(Youtube | Arthur Brooks)

Las vacaciones de verano representan para muchos trabajadores uno de los periodos más esperados del año. Julio y agosto concentran buena parte de esos días libres, que pueden aprovecharse para viajar, acercarse a la playa, visitar a la familia o simplemente cambiar de escenario. Sin embargo, desconectar del trabajo no significa necesariamente saber descansar ni conseguir que esa sensación de bienestar permanezca cuando llega el momento de recuperar la rutina.

Arthur Brooks, académico, autor y conferenciante estadounidense de Harvard, se ha detenido precisamente en lo que ocurre durante esos días y, sobre todo, después. El experto recurre a un estudio holandés de 2010 que observó que durante las vacaciones “las personas están más sanas, menos estresadas, con más energía y mejor humor”. La cuestión está en cuánto tiempo consigue mantenerse ese efecto una vez terminado el descanso.

Por qué el bienestar desaparece después de las vacaciones

placeholder Arthur Brooks, profesor de la Universidad de Harvard y experto en felicidad. (YouTube)
Arthur Brooks, profesor de la Universidad de Harvard y experto en felicidad. (YouTube)

Según la investigación mencionada por Brooks, gran parte de los efectos positivos puede desvanecerse al terminar la primera semana de regreso al trabajo. Ese contraste ayuda a explicar una sensación reconocible: después de varios días alejados de las obligaciones laborales, la energía acumulada puede perderse con bastante rapidez cuando vuelven los horarios, las responsabilidades y la actividad habitual.

Brooks relaciona este fenómeno con el funcionamiento del sistema límbico, que describe como un conjunto de tejidos situado en el interior del cerebro y vinculado con nuestras emociones. Según su explicación, este sistema permite reaccionar ante oportunidades y posibles amenazas. Por esa razón, el bienestar producido por una experiencia agradable no está diseñado para permanecer indefinidamente y el denominado brillo posterior a las vacaciones acaba desapareciendo.

Arthur Brooks explica por qué no podemos mantener esa felicidad

placeholder (Fuente: Web de Arthur Brooks)
(Fuente: Web de Arthur Brooks)

El profesor plantea que conservar permanentemente la satisfacción proporcionada por una experiencia placentera podría impedirnos prestar suficiente atención a lo que sucede alrededor. Desde la perspectiva biológica y evolutiva que desarrolla Brooks, mantenerse instalado continuamente en esa sensación agradable supondría una distracción frente a otros estímulos relevantes. De ahí que nuestro estado emocional vuelva progresivamente a cambiar cuando termina aquello que estaba generando bienestar.

Para explicarlo de una manera sencilla, Brooks compara unas buenas vacaciones con el placer de comer algo que nos gusta. Si cualquiera de esas experiencias proporcionase un estado de ánimo positivo permanente, sostiene el experto, podría distraernos “de las cosas a las que necesitas prestar atención, como las posibles amenazas”. Su reflexión recuerda así que sentirse descansado, con energía y de mejor humor durante las vacaciones puede ser perfectamente real, aunque esos efectos tengan fecha de caducidad. El regreso modifica inevitablemente el escenario y nuestro cerebro vuelve a dirigir la atención hacia las exigencias del día a día.

Las vacaciones de verano representan para muchos trabajadores uno de los periodos más esperados del año. Julio y agosto concentran buena parte de esos días libres, que pueden aprovecharse para viajar, acercarse a la playa, visitar a la familia o simplemente cambiar de escenario. Sin embargo, desconectar del trabajo no significa necesariamente saber descansar ni conseguir que esa sensación de bienestar permanezca cuando llega el momento de recuperar la rutina.

Bienestar Vida saludable
El redactor recomienda