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La princesa Charlène de Mónaco revela un trágico suceso de su infancia

Durante su estancia en el Vaticano, la esposa de Alberto II concedió una entrevista en la que habló un poco sobre su vida y sobre cómo fue la experiencia de su conversión

Foto: La princesa Charlène de Mónaco en una imagen de archivo (Reuters)
La princesa Charlène de Mónaco en una imagen de archivo (Reuters)

La princesa Charlène ya ha vuelto a casa. Después de unos meses de descanso en Córcega junto a sus hijos, los príncipes Jacques y Gabriella, la esposa de Alberto de Mónaco regresaba al pequeño principado, aunque no para quedarse. Tras la celebración del Día Nacional, la exnadadora se desplazaba hasta el Vaticano para participar en una conferencia allí organizada. Desde que se casó con el príncipe Alberto en julio de 2011, Charlène dejó de lado sus antiguas creencias y se convirtió al catolicismo, una fe que según sus propias palabras “le proporciona mucha paz espiritual”.

La princesa durante la entrevista
La princesa durante la entrevista

Durante su estancia en el Vaticano, la princesa concedió una entrevista a la periodista Charlotte Smeds de Radio Vaticano en la que habló un poco sobre su vida y sobre cómo fue la experiencia de su conversión. Uno de los detalles que más llamó la atención fue la revelación de un trágico suceso de su infancia. “Cuando era pequeña casi me ahogo en la piscina”, confesó la esposa de Alberto, quien añadió: “Sucedió poco tiempo después de que mi primo muriera ahogado a los cinco años y de que un amigo cercano a mi padre perdiera a su nieta en la misma situación”. Tal como aseguró Charlène, cuando se convirtió en princesa y tuvo la oportunidad de crear su propia fundación lo tuvo claro: se encargaría de enseñar a nadar a los más pequeños.

Charlène también habló sobre sus pequeños. “Jacques y Gabriella ya están aprendiendo a nadar y creo que serán unos buenos nadadores”, aseguró la princesa. Parece que la esposa de Alberto sufre el mismo síndrome de su marido, quien cree que sus hijos son unos superdotados. Tal como explicó el soberano al diario francés 'Nice Matin': “Los mellizos ya juegan al fútbol y al rugby. Les encanta. Ellos lo ven en la televisión y quieren imitar a los jugadores”. Esta confesión es una prueba más de que el soberano está hecho un padrazo que se desvive por sus pequeños, pues es casi imposible que a su once meses los minipríncipes puedan practicar algún deporte de este tipo 

Alberto y Charlène junto a Jacques y Gabriella (Gtres)
Alberto y Charlène junto a Jacques y Gabriella (Gtres)

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