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PRIMA DEL REY JORGE V

Patricia de Connaught, la princesa británica precedente de Meghan Markle

Moderna, solidaria y sufragista, esta nieta de la reina Victoria no dudó en renunciar a sus títulos reales para establecerse, como los Sussex, en Canadá y casarse con un plebeyo

Foto: La princesa Patricia de Connaught. (Cordon Press)
La princesa Patricia de Connaught. (Cordon Press)

La princesa Patricia de Connaught fue la hija más pequeña del príncipe Arturo, el tercer hijo de la omnipotente reina Victoria. Por establecer un paralelismo, su posición era parecida a la que hoy ostentan Eugenia y Beatriz de York; es decir, son princesas por nacimiento, pero personajes 'secundarios' en la familia real y en un puesto muy retrasado en la línea de sucesión al trono. Pero aunque su posición no es la misma que la que tiene el príncipe Harry -al menos hasta que anunció su salida de la institución-, sí la podemos considerar el precedente más claro que tienen los duques de Sussex, ya que, como ellos renunció a sus títulos, provocando todo un terremoto en el seno de la Corona.

Nos situamos a principios del siglo XX. Emparentada tanto con la Casa Real británica como con la Casa de Prusia, era una candidata ideal para emparentarla con casi cualquier casa reinante en la Europa de ese momento. Incluso, fueron insistentes y frecuentes los rumores que afirmaban que iba a casarse con el rey Alfonso XIII, un hecho que hubiera hecho que la historia de la Corona española fuera radicalmente distinta. Pero Patricia de Connaught tenía otros intereses que iban más allá de los títulos y de la sangre real.

Lady Patricia Ramsay (izquierda), en 1954. (Getty)
Lady Patricia Ramsay (izquierda), en 1954. (Getty)

Por lo pronto, los numerosos viajes que hizo con su padre -quien casualmente ostentaba el título de conde de Sussex- hicieron que se enamorara de Canadá y quisiera establecerse allí, exactamente la misma decisión que han tomado el príncipe Harry y Meghan Markle. Fue a los 17 años cuando se trasladó a vivir a su país de adopción, donde fue realmente venerada. Tanto que se imprimieron billetes de un dólar con su rostro y se creó un regimiento del ejército en su honor. Pero la sociedad canadiense no la admiraba solo por el valor y decisión que había mostrado al dejar sus títulos reales: fue feminista convencida, defensora del sufragio y apoyó numerosas causas benéficas, algo que hoy en día es muy habitual dentro de las monarquías, pero que en ese momento suponía todo un desafío a las normas regias.

La princesa Patricia de Connaught en 1919. (Cordon Press)
La princesa Patricia de Connaught en 1919. (Cordon Press)

Pero aún quedaba un golpe de efecto ante el que la Casa Real británica, liderada en ese momento por Jorge V -el abuelo de la reina Isabel II- tuvo que claudicar: Patricia Connaught se enamoró de un plebeyo, algo que las monarquías de la época ni siquiera concebían. Corría el año 1908 cuando conoció a Alexander Ramsay, un héroe de guerra. No fue hasta una década después cuando decidieron hacer público el noviazgo y sus deseos de casarse. Tras la impresión inicial, Buckingham cedió y consistió la boda, que además fue la primera que se celebró de forma pública, ya que hasta entonces los enlaces reales eran actos estrictamente privados.

Eso sí, a Patricia no le salió gratis: fue entonces cuando tuvo que renunciar a su título de Alteza Real y princesa de Gran Bretaña e Irlanda, convirtiéndose entonces simplemente en Lady Patricia, una mujer feminista, solidaria y, sobre todo, dispuesta a romper con las más férreas tradiciones monárquicas. Un espejo en el que Meghan Markle se puede mirar bien.

Boda de Patricia de Connaught y Alexander Ramsay. (Cordon Press)
Boda de Patricia de Connaught y Alexander Ramsay. (Cordon Press)

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