La reina Letizia, Rania de Jordania, Kate Middleton e Ingrid Alexandra de Noruega: el ascenso de las mujeres que han reinventado las monarquías
Encuestas de popularidad, expertos en casas reales y estudios de imagen apuntan a una misma tendencia: las figuras con mayor capacidad para conectar con la opinión pública ya no son necesariamente quienes ocupan el trono
Durante mucho tiempo, las grandes protagonistas de las monarquías europeas no fueron ellas. Los nombres que marcaban el rumbo de las coronas eran los de los reyes y herederos, mientras que las mujeres ocupaban un papel más discreto, casi siempre en segundo plano. Sin embargo, algo ha cambiado con el paso de las décadas. Hoy resulta difícil pensar en algunas casas reales sin que vengan a la cabeza figuras como Rania de Jordania, Kate Middleton, la reina Letizia o la princesa Ingrid Alexandra. Cada una por razones distintas, pero todas con una capacidad de atracción que trasciende títulos y protocolos. Quizá por eso, en muchos casos, son ellas quienes mejor conectan con la opinión pública.
Noruega ha sido el último ejemplo de esta realidad. Esta misma semana, el Parlamento abrió la puerta a que la princesa Ingrid Alexandra pueda asumir determinadas funciones de regencia cuando ni el rey Harald ni el príncipe Haakon estén disponibles. La noticia tuvo una dimensión institucional, pero también volvió a poner el foco sobre una joven de 21 años cuyo nombre aparece cada vez con más frecuencia cuando se habla del futuro de la Corona. Faltan años para que llegue al trono, pero buena parte de las expectativas de renovación de la monarquía noruega ya están depositadas en ella. Y esto no es casualidad. Cada vez más casas reales miran a sus herederas con la misma atención con la que antes observaban únicamente a sus reyes.
Los príncipes Haakon y Mette-Marit junto a su hija Ingrid Alexandra de Noruega. (Getty Images)
La reina Letizia ofrece uno de los ejemplos más claros de esta evolución. Cuando llegó a la familia real, buena parte de la atención se centraba en si lograría adaptarse a una institución marcada por siglos de tradición. Más de 20 años después, el debate es muy distinto. El último Informe Borbón que publicó Vanitatis sitúa a la royal en uno de sus mejores momentos de valoración pública. El dato resulta llamativo porque se produce en un contexto de creciente exigencia hacia las instituciones. Así ientras la monarquía sigue generando opiniones muy diversas, la figura de Letizia parece haber consolidado una conexión propia la sociedad española.
La reina Letizia y la princesa Leonor. (Gtres)
La princesa Leonor también aparece entre las figuras mejor valoradas del informe Borbón que publicó, hace unos meses, Vanitatis. Su evolución ha sido rápida durante los últimos años. El paso por la formación militar, la creciente agenda institucional y algunas de sus intervenciones más destacadas han contribuido a reforzar una imagen que trasciende ya la de una simple heredera. A diferencia de generaciones anteriores, gran parte de la conversación sobre el futuro de la Corona gira hoy alrededor de una mujer joven que todavía no ha llegado al trono. Y eso, por sí solo, ya dice bastante sobre cómo han cambiado las cosas dentro de las casas reales.
Aunque hay un nombre que resume esta tendencia, ese es el de Kate Middleton. La princesa de Gales lleva años figurando entre los miembros mejor valorados de la familia real británica y varios sondeos de 'YouGov' la han situado como una de las figuras más populares de la institución —sobre el 75%—. De hecho, las últimas mediciones la colocan por delante de Carlos III y entre las royals con mejor imagen pública del país. Y su influencia trasciende el ámbito estrictamente institucional. Cada una de sus apariciones genera una enorme atención mediática y su capacidad para marcar conversación sigue siendo difícil de igualar dentro de la Corona británica.
Kate Middleton. (Getty Images)
Por su parte, Rania de Jordania también ayuda a entender este fenómeno. Cuando muchas consortes todavía ocupaban un papel más discreto, ella ya aparecía en grandes foros internacionales, concedía entrevistas a medios de todo el mundo y utilizaba las redes sociales para hablar con millones de personas. Con el paso de los años, su nombre dejó de asociarse únicamente a la monarquía jordana para convertirse en una figura reconocible por sí misma —pocas mujeres de la realeza han conseguido una proyección semejante—. Y eso explica que siga siendo una referencia cuando se habla de las royals que han logrado construir una identidad propia.
Rania de Jordania. (Getty Images)
Las trayectorias de estas mujeres poco tienen que ver entre sí. Sin embargo, todas comparten algo que hace unas décadas habría resultado difícil de imaginar. Mientras los reyes siguen ocupando el centro institucional de sus coronas, buena parte de la atención pública, de las expectativas de futuro y de las conversaciones que generan las monarquías recaen sobre ellas. Ingrid Alexandra representa el relevo, Leonor encarna el futuro de la Corona española, Kate sigue siendo la gran referencia británica, Letizia atraviesa uno de sus mejores momentos de popularidad y Rania continúa siendo una figura con proyección internacional propia. Quizá ahí esté una de las grandes transformaciones silenciosas de las casas reales del siglo XXI.
Durante mucho tiempo, las grandes protagonistas de las monarquías europeas no fueron ellas. Los nombres que marcaban el rumbo de las coronas eran los de los reyes y herederos, mientras que las mujeres ocupaban un papel más discreto, casi siempre en segundo plano. Sin embargo, algo ha cambiado con el paso de las décadas. Hoy resulta difícil pensar en algunas casas reales sin que vengan a la cabeza figuras como Rania de Jordania, Kate Middleton, la reina Letizia o la princesa Ingrid Alexandra. Cada una por razones distintas, pero todas con una capacidad de atracción que trasciende títulos y protocolos. Quizá por eso, en muchos casos, son ellas quienes mejor conectan con la opinión pública.