La fortuna millonaria de la princesa Ana y el valioso regalo de Isabel II que está en el origen de su patrimonio
La única hija de Isabel II posee un importante patrimonio privado pese a no contar con una fuente de ingresos como los ducados de Lancaster o Cornualles. Una valiosa propiedad y su colección de joyas explican buena parte de su fortuna
La princesa Ana, en una imagen de archivo. (Getty)
Es inevitable que, con motivo del 76º cumpleaños de la princesa Ana de Inglaterra, se reactive uno de los temas que dan más que hablar sobre la familia real británica: la riqueza de sus miembros, habitualmente opaca. Y, aunque en el caso de la única hermana de Carlos III tampoco se sabe con exactitud, algunas estimaciones la sitúan entre los 15 y los 20 millones de libras. Lo que sí está claro es que, sea cual sea la cantidad, estamos hablando de una fortuna millonaria que tiene en su origen un valioso regalo de Isabel II.
Aunque la única hija de la fallecida reina no dispone de una fuente de ingresos comparable a los ducados de Lancaster o Cornualles, como sí tienen el rey Carlos o el príncipe Guillermo, tampoco es que ande precisamente coja de números. Propiedades y joyas explican buena parte de esa cantidad, pero hay un activo especialmente importante: Gatcombe Park, la enorme finca que su madre compró para ella en 1976 y que casi medio siglo después continúa siendo su residencia y uno de sus bienes más valiosos.
El cálculo procede de Norman Baker, exdiputado británico y autor de '...And What Do You Do? What The Royal Family Don't Want You To Know', un libro dedicado precisamente a analizar las finanzas de los Windsor y gracias al que hace unos días rescatábamos ese entramado financiero de la Reina madre que aún sigue alimentando la fortuna de la familia. Como es habitual, el escritor tampoco puede establecer una cantidad exacta, dado que la familia real no suele hacer públicos sus bienes privados.
La princesa Ana, junto a su marido, el pasado julio. (EFE)
En el caso de Ana hay, sin embargo, un bien fundamental que supone el origen de su fortuna. Hablamos de Gatcombe Park, la propiedad de Gloucestershire en la que reside desde hace casi medio siglo. Isabel II compró la finca en 1976 para su hija y su entonces marido, Mark Phillips. Aunque nunca se hizo público oficialmente cuánto pagó, diferentes estimaciones sitúan la operación entre las 500.000 y las 750.000 libras de la época.
Pero el valor actual es muy superior. La propiedad ha sido tasada en alrededor de seis millones de libras, aunque existen cálculos que dan cifras más elevadas. Comprende aproximadamente 295 hectáreas, con terrenos agrícolas, bosques y diferentes edificios, además de la mansión principal, catalogada como Grado II, es decir, que se trata de un edificio protegido de interés arquitectónico o histórico especial.
Pero Gatcombe Park no es únicamente la residencia de una princesa. La única hija de Isabel II siempre ha querido que la propiedad genere los recursos necesarios para mantenerse. Por eso, la finca funciona como explotación agrícola y durante décadas ha estado estrechamente relacionada con el mundo ecuestre, una pasión que comparte con su hija, Zara Tindall.
Fachada de la casa principal de Gatcombe Park. (Getty)
La filosofía de la princesa ha sido sencilla: tener una propiedad de semejantes dimensiones implica también asumir sus costes. Ella misma ha explicado que Gatcombe debía ser capaz de "pagar su propio camino". Una forma de entender su patrimonio que encaja con la conocida austeridad de la hermana de Carlos III, poco dada a realizar grandes exhibiciones de riqueza pese a ser millonaria.
De hecho, es conocida también por ser muy ahorradora especialmente a nivel estilístico, sin desechar prendas aunque tengan décadas de vida. Uno de los ejemplos más drásticos: hace solo unos meses, para una cena de gala en Windsor, rescató un abrigo que tenía la friolera de, nada más y nada menos, 57 años. Estaba, por supuesto, impecable.
Y aunque es conocida por su austeridad, a veces la princesa Ana tiene que lucir valiosas joyas, especialmente en esas celebraciones de Estado en las que las fastuosas tiaras y las piezas más llamativas cobran especial protagonismo. Y en muchas de estas citas, la hermana del rey Carlos luce algunas de las joyas que encontramos en su colección privada.
La princesa Ana, con abrigo de hace 57 años y tiara. (Getty)
Aunque tampoco se puede realizar una valoración exacta, Norman Baker también ha calculado que su colección personal podría alcanzar los cinco millones de euros, ya que son muchas las piezas que ha recibido a lo largo de su vida como regalo.
Lo que sí es público es la relación de propiedades que pasaron a manos del rey Carlos o del príncipe Guillermo y que, por rol, no gestiona la princesa Ana. El Ducado de Lancaster pasó a Carlos III como nuevo soberano, al igual que propiedades privadas como Balmoral y Sandringham. Mientras, como Príncipe de Gales, Guillermo es el 'gestor' del ducado de Cornualles, que supone su fuente principal de ingresos.
Por eso, la situación económica de la princesa es muy diferente a la de su hermano y su sobrino, ya que Ana no cuenta con un patrimonio de estas características asociado a su posición dentro de la familia real. Pero como miembro activo de los Windsor —el que más, según los números—, los gastos relacionados con el desempeño de sus funciones oficiales se cubren mediante los mecanismos establecidos para financiar el trabajo de la familia real.
Así, no cuenta con una fuente de ingresos tan generosa como el ducado de Lancaster o el de Cornualles, pero su particular joya inmobiliaria, Gatcombe Park, le basta y le sobra para vivir muy bien. Una propiedad que, junto a su austeridad, hace que su fortuna se estime entre 15 y 20 millones de libras.
Es inevitable que, con motivo del 76º cumpleaños de la princesa Ana de Inglaterra, se reactive uno de los temas que dan más que hablar sobre la familia real británica: la riqueza de sus miembros, habitualmente opaca. Y, aunque en el caso de la única hermana de Carlos III tampoco se sabe con exactitud, algunas estimaciones la sitúan entre los 15 y los 20 millones de libras. Lo que sí está claro es que, sea cual sea la cantidad, estamos hablando de una fortuna millonaria que tiene en su origen un valioso regalo de Isabel II.