Sale a subasta el ‘vestido de la venganza’ de Lady Di: la historia de su look más desafiante
Lo curioso es que el llamado vestido de la venganza ha terminado sobreviviendo incluso al episodio que le dio nombre. Se ha reproducido en series, exposiciones y editoriales de moda
Lady Di, luciendo el vestido de la venganza. (Gtres)
La noche del 29 de junio de 1994 Diana de Gales sabía que iba a ser fotografiada. Y mucho. Mientras millones de británicos estaban pendientes de la televisión para escuchar al entonces príncipe Carlos reconocer públicamente su infidelidad, ella tenía una cita en la Serpentine Gallery de Londres. Podía haber cancelado, mantenerse discretamente al margen. Hizo justo lo contrario. Llegó con un vestido negro corto, ceñido, con los hombros completamente descubiertos y un generoso escote que poco tenía que ver con su anterior armario royal. Al día siguiente, las fotografías de Diana competían directamente con las declaraciones de su marido. Había nacido “vestido de la venganza”.
Más de tres décadas después, aquella prenda diseñada por Christina Stambolian sigue dando titulares exactamente igual: aparece y vuelve a convertirse en noticia. Ahora lo hace porque saldrá a subasta el próximo 9 de diciembre en Sotheby's Nueva York, dentro de su Luxury Week, con una estimación de entre 150.000 y 300.000 dólares. Será la primera vez que cambie de propietario desde 1997. Antes recorrerá varias sedes de la casa de subastas y podrá verse en Londres del 18 al 24 de septiembre.
El vestido será expuesto en Londres (Sotheby's/PA Aileen O'Sullivan)
La historia del vestido ayuda bastante a entender su leyenda. Diana lo había encargado a Stambolian en 1991, pero permaneció unos tres años en su armario porque, según contó la propia diseñadora, a la princesa le parecía demasiado atrevido. Para la fiesta de la Serpentine tenía previsto utilizar un diseño de Valentino, pero cambió de idea después de que la firma adelantara a la prensa que vestiría uno de sus modelos. Fue entonces cuando recuperó aquel vestido negro que nunca se había atrevido a estrenar. Su antigua estilista, Anna Harvey, resumiría después bastante bien el objetivo de Diana aquella noche: “Ella quería estar espectacular”.
Lady Di, con su famoso vestido de la venganza. (Getty)
El vestido era un pequeño desafío a la casa real, rompía con todos los códigos y el protocolo que habían marcado su imagen durante sus años como miembro de la institución. Negro, corto, pegado al cuerpo, con escote asimétrico y hombros al aire. Diana lo combinó con salones negros, un clutch del mismo color y, sobre todo, con una gargantilla de perlas y zafiro creada a partir de un broche real. El famoso look tampoco fue producto de meses de estrategia: precisamente buena parte de su fuerza estuvo en que la elección se produjo prácticamente a última hora.
Morgane Halimi, directora mundial de bolsos y moda de Sotheby's, considera que ahí está parte de su importancia. “La moda puede ser un lenguaje cuando las palabras fallan o, simplemente, no son suficientes”, explica la experta. Para Halimi, lo excepcional no es únicamente que el vestido perteneciera a Diana o que aquella aparición llenara las portadas, sino “lo que quería decir con él”. La princesa estaba viviendo uno de los episodios de mayor exposición pública de su vida y consiguió, a través de su ropa, desviar la conversación.
En 1997, poco antes de su muerte, Diana decidió desprenderse de buena parte de su vestuario y subastó 79 vestidos con fines benéficos. Este fue adquirido entonces por Briege y Grahame Mackenzie por 39.098 libras y desde entonces ha permanecido mayoritariamente guardado. Parte de lo que se obtenga ahora por su venta será destinado a NHS Lothian Charity, en beneficio del Royal Edinburgh Hospital. El lote incluirá además un ejemplar numerado del catálogo de aquella subasta de 1997 firmado por Diana y por Stambolian. Ahora habrá que comprobar cuánto está dispuesto a pagar alguien por quedarse con el original.
La noche del 29 de junio de 1994 Diana de Gales sabía que iba a ser fotografiada. Y mucho. Mientras millones de británicos estaban pendientes de la televisión para escuchar al entonces príncipe Carlos reconocer públicamente su infidelidad, ella tenía una cita en la Serpentine Gallery de Londres. Podía haber cancelado, mantenerse discretamente al margen. Hizo justo lo contrario. Llegó con un vestido negro corto, ceñido, con los hombros completamente descubiertos y un generoso escote que poco tenía que ver con su anterior armario royal. Al día siguiente, las fotografías de Diana competían directamente con las declaraciones de su marido. Había nacido “vestido de la venganza”.