Basta con repasar algunas de las fotografías de vacaciones que han dejado los últimos meses para encontrar un nombre que se repite. Marina Rivers, Nona Sobo o Lola Índigo forman parte de la lista de conocidas que este verano han llevado los bikinis y bañadores de Ônne, una firma española que ha conseguido algo nada sencillo en moda de baño: crear prendas bastante reconocibles sin recurrir a grandes logos, estampados estridentes o diseños imposibles.
Nona Sobo (Mario Chavarría)
Su estética tiene bastante que ver con ello. Los bikinis de Ônne suelen moverse entre líneas sencillas, braguitas de tiro alto o más reducido, escotes limpios y un punto noventero, con colores que permiten utilizarlos durante varias temporadas. El tejido acanalado, convertido desde sus primeros años en una de las señas de identidad de la firma, también ayuda a identificarlos. Actualmente convive con nuevas texturas, formas más lenceras y propuestas algo más sofisticadas, pero sin abandonar ese minimalismo sexy que ha acompañado a la marca prácticamente desde su nacimiento.
Ônne no nació en 2026 ni Marina Rivers, Nona Sobo y Lola Índigo son las primeras famosas que la descubren. Gisela Cid creó la firma en 2017 después de trabajar como estilista y de comprobar que le costaba encontrar trajes de baño sencillos, cómodos y favorecedores que encajaran con lo que ella buscaba. La idea terminó de tomar forma durante un viaje a Bali y arrancó, según contó años después, con una inversión inicial muy pequeña.
Las redes hicieron bastante del resto. Aitana, Ester Expósito, María Pedraza, Dulceida o Marta Lozano han llevado sus diseños en diferentes momentos, mientras que Lola Índigo mantiene una relación especialmente larga con la firma: ya en 2020 aparecía con uno de sus bañadores minimalistas y un año después volvió a convertir uno de sus bikinis en objeto de deseo durante unas vacaciones en Ibiza.
Lola índigo (Cortesía)
Marina Rivers pertenece a una generación posterior de creadoras de contenido que también se ha acercado a ese universo y Nona Sobo ha ido incluso un poco más allá. La actriz posó para Vanitatis con prendas de la firma y explicaba en 2025 que Ônne estaba entre las marcas españolas con las que más conectaba. No resulta extraño que la relación haya continuado: su estilo personal, bastante cambiante y muy ligado a las tendencias que circulan entre la generación Z, encaja con unas prendas que funcionan igual de bien en una fotografía de playa que combinadas fuera del agua.
Porque otra de las bazas de Ônne es precisamente esa apariencia de ropa más que de simple traje de baño. Algunos bañadores pueden llevarse como body con un pantalón o una falda y determinados tops funcionan perfectamente lejos de la piscina. Una fórmula que la propia Lola Índigo ya explotaba hace años y que ahora resulta todavía más lógica, cuando el armario de vacaciones se piensa para llevar menos prendas y combinarlas más.
La colección actual mantiene esa dirección, aunque se ha ampliado bastante. En su tienda pueden encontrarse desde bikinis con partes que rondan los 50 o 60 euros hasta bañadores de alrededor de 100 euros, junto a modelos clásicos de canalé que continúan figurando entre sus superventas. Negro, blanco, marrón, nude o vino siguen teniendo mucho peso, aunque la paleta se ha abierto a azules, rosas, amarillos y verdes.
Nueve años después de su lanzamiento, quizás lo interesante de Ônne sea precisamente que no necesita reinventarse cada verano y que ahora podremos disfrutar de la marca en otoño gracias a su línea de activewear. Cambian las chicas que la llevan, aparecen nuevas siluetas y las fotografías pasan de una generación de Instagram a otra, pero la receta sigue siendo reconocible: prendas sencillas, un punto sexy, colores fáciles y patrones pensados para favorecer.
Basta con repasar algunas de las fotografías de vacaciones que han dejado los últimos meses para encontrar un nombre que se repite. Marina Rivers, Nona Sobo o Lola Índigo forman parte de la lista de conocidas que este verano han llevado los bikinis y bañadores de Ônne, una firma española que ha conseguido algo nada sencillo en moda de baño: crear prendas bastante reconocibles sin recurrir a grandes logos, estampados estridentes o diseños imposibles.