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Cómo dar forma a la mesa de Navidad perfecta sin caer en tópicos: consultamos a expertas en 'table stylist’
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DECORACIÓN

Cómo dar forma a la mesa de Navidad perfecta sin caer en tópicos: consultamos a expertas en 'table stylist’

Paola Sarmiento y Ana García-Gayoso parten de una idea clara: elegir una dirección estética y sostenerla. Con color, piezas con historia, flores orgánicas y velas bien colocadas, la mesa se vuelve mágica sin gastar demasiado ni recargar

Foto: Si tu mesa se siente vestida con amor, te regalará una Navidad perfecta. (Cortesía)
Si tu mesa se siente vestida con amor, te regalará una Navidad perfecta. (Cortesía)

Paola Sarmiento, estilista de mesas y creadora del perfil @mesasdepao, y Ana García-Gayoso, directora de Rumor Comunicación, nos invitan a pensar en la mesa de Navidad como un conjunto, y no como una suma de objetos colocados a última hora. Estamos ante el primer buen consejo para que todo funcione. “La clave está en tratarla como una escena, donde cada decisión influye en la atmósfera. Antes de elegir vajilla o flores, conviene definir bien el plan”. ¿Será una comida larga o un encuentro breve? ¿Cuántos sois? La mesa debe acompañar el ritmo marcado, no estorbarlo.

El color es el gran atajo hacia un resultado coherente. Durante años, la Navidad se ha movido en rojos, verdes y dorados, “pero hoy encajan igual de bien los rosas empolvados o el binomio azul y marrón —explican García-Gayoso y Sarmiento—, una combinación que ya se ve en moda y que, trasladada a la mesa, aporta contraste sin perder sensación festiva”. La fórmula sencilla es elegir un protagonista y uno o dos apoyos, y sostenerlos a lo largo de la mesa: mantelería, velas, flores y pequeños guiños. Esa repetición ordena, incluso cuando se mezclan piezas distintas.

placeholder Ana García-Gayoso y Paola Sarmiento. (Cortesía)
Ana García-Gayoso y Paola Sarmiento. (Cortesía)

La mantelería marca el tono desde el primer golpe de vista. Un lino con textura, una tela con caída natural o incluso un mantel heredado pueden ser el punto de partida. “Las mesas más elegantes no son las más recargadas, sino las más pensadas”. Servilletas bien escogidas, dobladas con sencillez, suelen elevar más que cualquier artificio decorativo.

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La vajilla no tiene por qué ser un juego perfecto. Al contrario: mezclar piezas antiguas con otras neutras aporta carácter. La porcelana heredada, aunque esté incompleta, gana protagonismo cuando se integra con intención, porque introduce memoria y singularidad. Lo importante es mantener coherencia: una gama cromática compatible y formas que no choquen entre sí. Si hay dudas, un elemento constante —platos base o cristalería uniforme— ayuda a dar unidad.

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“La porcelana heredada, aunque esté incompleta, gana protagonismo cuando se integra con intención”

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En flores, funciona mejor evitar el centro rígido y apostar por composiciones más orgánicas. Los arreglos bajos, que permiten verse y conversar, son más agradecidos que los volúmenes que invaden la mesa. Varios centros pequeños pueden dar movimiento sin imponer protagonismo. Sumarlos con verdes naturales, musgo o ramas, aporta sensación de temporada sin recurrir a lo evidente.

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“Las mesas más elegantes no son las más recargadas, sino las más pensadas”

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Y luego está la luz. “Las velas hacen más por una mesa que cualquier pieza cara: crean profundidad, ritmo y calidez”, añaden. No tienen que ser idénticas, pero sí dialogar entre ellas en color y alturas. El ambiente se vuelve más íntimo de inmediato.

placeholder Un brindis por el buen gusto. (Cortesía)
Un brindis por el buen gusto. (Cortesía)

El remate son los gestos discretos: una servilleta bordada, una piña colocada con intención, un detalle simbólico que no grite ‘decoración’. Son esos toques los que se recuerdan, porque la mesa se siente hecha para quienes se sientan en ella. Si la mesa se siente perfecta, te regalará una Navidad proporcionalmente perfecta.

Paola Sarmiento, estilista de mesas y creadora del perfil @mesasdepao, y Ana García-Gayoso, directora de Rumor Comunicación, nos invitan a pensar en la mesa de Navidad como un conjunto, y no como una suma de objetos colocados a última hora. Estamos ante el primer buen consejo para que todo funcione. “La clave está en tratarla como una escena, donde cada decisión influye en la atmósfera. Antes de elegir vajilla o flores, conviene definir bien el plan”. ¿Será una comida larga o un encuentro breve? ¿Cuántos sois? La mesa debe acompañar el ritmo marcado, no estorbarlo.

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