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Ana Escobar: “Podrás llevarte la base de datos, pero nunca mi relación de confianza con el periodista”
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Ana Escobar: “Podrás llevarte la base de datos, pero nunca mi relación de confianza con el periodista”

Fue la primera, y sigue siéndolo. De su agencia de comunicación gastronómica, fundada en 1994, surgieron todas las demás, pero solo ella tiene la "llave especial", la que enamora a periodistas y clientes, y transforma el trabajo en diversión

Foto: Ana Escobar, arte y parte del boom gastronómico español. (Alfonso Herranz)
Ana Escobar, arte y parte del boom gastronómico español. (Alfonso Herranz)

Ana Escobar (Madrid, 1969) no es solo la fundadora de Acción y Comunicación —la agencia que hace 31 largos años comenzó a profesionalizar la comunicación gastronómica en España— es, ante todo, la heredera natural de una de las estirpes más influyentes de la prensa y la cultura española de los últimos 160 años.

Por sus venas corre la tinta del diario ‘La Época’, el histórico rotativo monárquico que marcó el pulso intelectual de la Restauración. Fundado en 1849 bajo el ala de la aristocracia por Diego Coello de Portugal y Quesada, el periódico fue a parar, en 1866, a manos de Ignacio José Escobar y López-Hermoso, bisabuelo de Ana y I Marqués de Valdeiglesias; posteriormente, el vespertino fue dirigido por su abuelo y por su padre, José Ignacio Escobar y Kirkpatrick, III Marqués de Valdeiglesias. Esta genealogía periodística otorga a Ana, sin duda, una sensibilidad innata para entender la noticia y la comunicación como un ejercicio de rigor, ética y elegancia.

El ADN de los Escobar da para mucho más. Otra capa fundamental de la formación emocional y creativa de nuestra protagonista se forjó entre bambalinas junto a su tío, el gran Luis Escobar y Kirkpatrick, VII Marqués de las Marismas del Guadalquivir, dramaturgo, director de los teatros María Guerrero y Eslava, y actor fetiche de Luis García Berlanga en hitos cinematográficos como ‘La escopeta nacional’.

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placeholder Ana Escobar, tan 'locatis' como sensata; tan divertida como profesional. (Alfonso Herranz)
Ana Escobar, tan 'locatis' como sensata; tan divertida como profesional. (Alfonso Herranz)

El “tío Luis”, quizá sin proponérselo, le mostró a Ana un universo de sofisticación más allá de la España gris. Los fines de semana, en su icónica casa de Conde de Orgaz —el primer superchalé con ascensor de Madrid—, tío Luis ordenaba para “las sobrinas” — Ana tiene seis hermanas mayores y un hermano pequeño— aperitivos de sobrasada con miel servidos en bandeja de plata por mayordomos de guante blanco. Todo eso no solo marcó su infancia, sino que sembró en ella el arte de la hospitalidad y la excelencia, el arte del “buen vivir”.

A modo de apunte heráldico extra: el pequeño de la casa, Alfredo Escobar y Cancho, ostenta hoy el marquesado de Valdeiglesias, mientras que María Victoria Escobar y Cancho, la mayor de las hermanas, por voluntad del tío Luis, es la actual marquesa de las Marismas del Guadalquivir.

Por todo ello, creemos que la mezcla entre el peso de la nobleza periodística y la creatividad del mundo de las artes escénicas hace de Ana Escobar una rara avis: una entre un millón, imposible de imitar. Tan 'locatis' como sensata; tan divertida como profesional. Una auténtica montaña rusa, se mire por donde se mire.

Fue —confiesa— una estudiante errática, hasta que se enderezó, que es tanto como decir que jugó a ser “la malota que hacía pellas y no aprobaba ni una”. Hoy, reconocida como pionera de un sector de la comunicación que ella misma ayudó a crear, Escobar sigue defendiendo que, más allá de la tecnología o la inmediatez de las redes sociales, el verdadero éxito reside en los valores heredados: la confianza, el trato humano y la capacidad de ser —por encima de todo— una gran anfitriona de la cultura gastronómica española.

Esta entrevista —no podía ser de otra forma— tuvo lugar en torno a una gran mesa con sabor a Mediterráneo y Francia.

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Ana Escobar, por amor a la gastronomía. (Alfonso Herranz)

PREGUNTA. ¿A qué jugaba Ana Escobar de pequeña? ¿Qué querías ser de mayor?

RESPUESTA. Nunca me habían preguntado esto, pero lo tengo muy claro. De niña me gustaba muchísimo escribir. Mientras todas mis amigas estaban jugando con muñecas o en el parque, a mí me encantaba plasmar en papel las cosas que pensaba. Hace poco, mi hija encontró en el trastero una carpeta con cuentos que yo escribía de pequeña y me sorprendió ver que eran profundamente biográficos.

Escribía sobre “una niña que parecía feliz, pero en realidad no lo era porque siempre era la última de no sé qué…”, eran reflexiones muy íntimas. No soñaba con ser periodista como tal, pero sí tenía clarísimo que quería trabajar en algo de cara al público. De hecho, “jugaba a las agencias”: pedía adhesivos en las tiendas con su logo y folletos en agencias de viajes para montar mi propio negocio imaginario en los estantes de una librería de casa.

P. Antes de lanzarte al mundo empresarial, tu formación fue muy cosmopolita. ¿Cómo recuerdas ese camino de aprendizaje?

R. Fue un periplo intenso. A los 17 años ya estaba haciendo un máster en Marketing y Gestión de Empresas. Después me fui a Sheffield a aprender inglés, donde estudié Business and Finance, y más tarde a París, a la Sorbona, para estudiar Civilización Francesa. Incluso viví un tiempo en Caracas antes de regresar definitivamente a Madrid con ganas de comerme el mundo.

“Llevo el periodismo en las venas por mi padre y mi abuelo, y el sentido del espectáculo por mi tío Luis Escobar”

Mi primer empleo serio fue en 1993 como secretaria de Eduardo Punset en la Fundación Foro para la Innovación Social. Fue una etapa fascinante, pero cuando aquello terminó, decidí volcarme en la gastronomía, que era mi verdadera pasión. Llevo el periodismo en las venas por mi padre y mi abuelo, y el sentido del espectáculo por mi tío Luis Escobar.

placeholder José Luis López Vázquez y Luis Escobar, dos grandes en acción, en 'Patrimonio nacional' (1981), de Luis García Berlanga.
José Luis López Vázquez y Luis Escobar, dos grandes en acción, en 'Patrimonio nacional' (1981), de Luis García Berlanga.

P. La figura de tu tío Luis es legendaria. ¿Cómo influyó esa convivencia en tu forma de entender las relaciones públicas?

R. Teníamos una relación muy cercana porque éramos su familia más directa. Crecí merendando entre bambalinas; de ahí mi fascinación por lo que hay detrás de la comunicación. Los fines de semana íbamos a su piscina del chalé de Conde de Orgaz. Aquella casa era un mundo aparte; el ascensor llegaba directamente a su habitación y desembocaba en el cuarto de baño, que parecía un salón tapizado con sofás y la bañera en medio.

“Luis Escobar me enseñó que la comunicación también tiene mucho de puesta en escena”

Allí, un mayordomo con guante blanco nos servía canapés de sobrasada caliente con miel en bandeja de plata. Esas experiencias te marcan el paladar y la forma de recibir. Mi tío volvió a traer el teatro de vanguardia a España; de él heredé las ganas de vivir. Él me enseñó que la comunicación también tiene mucho de puesta en escena.

P. Has sido testigo directo de la explosión de la gastronomía española. ¿Cómo han cambiado las reglas del juego en estas tres décadas?

R. La evolución ha sido brutal, casi irreconocible. Personalmente, he pasado de mandar cartas a mano y enviar diapositivas —que luego escaneaban para publicar— a la inmediatez total de las redes sociales. Al principio, los restauradores no entendían por qué necesitaban una agencia; yo tuve que convencerles uno a uno. En los noventa, la crítica gastronómica estaba en manos de apenas diez personas influyentes, como Rafael Ansón —que fue quien me introdujo en este mundo—, Joaquín Merino o Víctor de la Serna. Mi primer mailing tenía diez nombres.

La gastronomía es estilo de vida; he luchado mucho para que los informativos de televisión la trataran como cultura y no solo como una nota de color al final del programa. Recuerdo hablar con directores de informativos de Televisión Española para que la cocina tuviera el mismo peso y respeto que, por ejemplo, la pasarela Cibeles o un estreno de Almodóvar.

“He luchado mucho para que los informativos de televisión trataran la gastronomía como lo que es, cultura”

P. La mayoría de las actuales agencias especializadas en gastronomía pertenecen a gente que pasó por Acción y Comunicación. ¿Cómo te sientes al ver el éxito de quienes se formaron bajo tu sombra?

R. Soy como una “madre de dragones”. (Risas). En verdad, me enorgullece que de mi agencia hayan nacido otras veinte. Soy generosa por naturaleza y me satisface enormemente ver que la gente que ha pasado por Acción y Comunicación sale mejor preparada para este mercado tan competitivo. Muchos montan sus propias agencias y, aunque a veces me dejen un hueco difícil de llenar, lo vivo con orgullo.

Siempre les digo lo mismo: “Podrás llevarte la base de datos, pero nunca mi relación de confianza con el periodista”. Esa credibilidad no se copia, se construye día a día siendo una fuente fiable. Nunca me he creído la mejor; me levanto cada mañana pensando en cómo mejorar y motivar a mi equipo.

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“Nunca me he creído la mejor; me levanto cada mañana pensando en cómo mejorar y motivar a mi equipo”

placeholder Ana Escobar fundó Acción y Comunicación en 1994. (Alfonso Herranz)
Ana Escobar fundó Acción y Comunicación en 1994. (Alfonso Herranz)

P. Para cerrar, Ana, después de tres décadas en la cima, ¿cuál es el secreto para permanecer?

R. El secreto es no olvidar nunca que esto va de personas. Mi lema siempre ha sido: “Hacer bien las cosas y hacerles saber”. Pero, sobre todo, entender que lo importante son los valores; eso o se trae de casa o no se aprende fuera. En mi familia siempre hemos sido muy buenos anfitriones y nos encanta recibir; es algo genético. No tengo mérito, mi capacidad para ser anfitriona es algo heredado.

En la comunicación actual detecto a veces mucha falsedad y relaciones transaccionales, pero yo sigo creyendo firmemente en el “piel con piel”. Tengo la fantasía de que vuelva el papel y la lectura reposada, igual que hemos vuelto al respeto por el producto en la cocina. Al final, el verdadero lujo es el tiempo, la verdad y una buena historia que contar.

Ana Escobar (Madrid, 1969) no es solo la fundadora de Acción y Comunicación —la agencia que hace 31 largos años comenzó a profesionalizar la comunicación gastronómica en España— es, ante todo, la heredera natural de una de las estirpes más influyentes de la prensa y la cultura española de los últimos 160 años.

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