Fabio de Miguel (ex-McNamara), entre el cielo, el infierno y el punk: "Lo único que quiero es que me reconozcan por ser franquista y católico"
Ultima con Mario Vaquerizo un disco rock con nuevas letras escritas por él. "Componer es un don que te da Dios y hay que sacarle partido, porque si no, te lo quita". Más allá de las controversias, vuelve un grande de España
"De pequeño quería ser cura, luego monja, luego jamón y finalmente dije: 'Quiero ser invisible". (Inspiración collage Warhol | Fotografía: Getty Images)
Tras 35 años de carrera, si hay algo que uno no soporta en el periodismo es el “yo”. Somos de la firme convicción de que el ego de los periodistas es un mal a erradicar. Dicho esto, en esta ocasión, necesitamos, inevitablemente, el “yo” para dar la cara por nuestro protagonista, un personaje provocador, adscrito a una persona brillante, que se impone como imprescindible para entender la España de hoy, lo que somos, de dónde venimos y adónde vamos.
Vaya por delante también que no estamos necesariamente de acuerdo con todo lo que genera la cabeza de Fabio de Miguel (Ciudad Pegaso, Madrid, 1957), pero, qué le vamos a hacer, le amamos. Todo esto nos obliga a pensar en ese ser querido de nuestro entorno más íntimo que siempre fue a contracorriente y que, pecaminosamente, idolatramos.
En este 2025 que hoy se va, en el que ha reinado, ad nauseam, lo políticamente correcto, reivindicamos al que probablemente sea el español más antisistema de todos los tiempos. Y dicho esto, políticas y dictaduras al margen, creemos que Fabio de Miguel es uno de los creadores más brillantes e indomables de las últimas cuatro décadas.
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La Alameda de Osuna, barrio residencial al noreste de Madrid, próximo al aeropuerto de Barajas, experimentó su primer esplendor en los años 60 cuando se construyeron numerosas viviendas destinadas a pilotos, auxiliares de vuelo y personal del aeropuerto. Su segundo gran destello llegó en los 90, con la eclosión de bandas como Pereza, Sidecars o Le Punk, entre otras. Hoy es la agradable zona residencial, con cierto aire decadente, en la que vive, junto a Chus —su amigo del alma—, Fabio de Miguel.
En 1978, en el programa ‘Cantares’ de Lauren Postigo, Concha Piquer, doña Concha, dejó las cosas claras: “Si no hay dinerito, no me divierto”. Ese y no otro es el leitmotiv de Fabio de Miguel. Nuestro encuentro, esta entrevista, comenzó a gestarse hará cosa de veinte años. En otras palabras: lo hemos intentado varias veces, una por cada medio de comunicación en el que hemos trabajado. Y siempre obtuvimos la misma respuesta: “Si no hay dinerito, no me divierto”. Obviamente, como periodistas, no nos entra en la cabeza lo de pagar por entrevistar y amplificar.
En esta ocasión, la entrada en escena del jovencísimo Toni Matas, agente de industrias creativas y comunicador superdotado, responsable de catalogar toda la obra pictórica de Fabio de Miguel, ejerció de detonante positivo. También fue decisiva la intervención de Teresa Nieto Morán, copropietaria del mítico Bar Cock de Madrid y amiga, de Fabio y de quien esto escribe.
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No se puede ir a casa de nadie sin llevar un presente, al menos la primera vez. Forma parte del ritual de entrada y ejerce de señal de respeto. Conocedores al dedillo de la discografía completa de Fabio McNamara, optamos por una botella de Dom Pérignon.
“Cuando llego a casa por la tarde / cansado y apestoso / después de estar diez horas vendimiando / recogiendo la aceituna rellena de Dom Pérignon / lo que más me apetece es darme un baño caliente de dos horas / en leche de burra de Clinique —de la canción ‘Lo que tú digas cariño’, del álbum ‘Bye Bye Supersonic’ de Fabio & Glitter Klinik—.
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Un día cualquiera de principios de diciembre. La mayoría de las hojas de los árboles de la Alameda de Osuna han llegado a un suelo peligrosamente resbaladizo. Fabio vive en un piso alto con orientación sur y este. Su casa es de esas que te hacen sentir bien al instante. No haríamos honor a la verdad si no confesásemos que entramos en ella algo nerviosos. Fabio nos abre la puerta y agradece la botella de champagne. “Uy, pero esto no lo vamos a abrir ahora porque acabo de poner el lavaplatos”. Cuando tú quieras, cariño.
A sus 68 años, Fabio de Miguel está de vuelta de todo y —agradecidos eternamente— no soporta las entrevistas. Se esfuerza en ser amable, pero su yo ciego nos indica que, en ese momento, somos el más absoluto de los incordios. Asumimos nuestro rol e intentamos ganarnos a nuestro ídolo. ¿Lo conseguimos? Obviamente.
La casa de Fabio y Chus es, en sí misma, un estudio lleno de lienzos, pinturas, pinceles y purpurina, mucha purpurina. Ambos pintan. La gatita Jerusa —por Jerusalén— nos observa con indiferencia. La calefacción central se manifiesta en todo su esplendor y, por un momento —cosa de los nervios y el calor—, creemos que nos va a dar un vahído.
Antes de lanzar la primera pregunta, una duda analítica se cuela en nuestra cabeza gracias a Toni Matas y nos plantea que, quizá, cuando Fabio de Miguel, antes McNamara, se define como “franquista" en realidad está queriendo decir "anarquista". Lo refrendamos al oír sus declaraciones, en las que prevalece un anhelo de nostalgia y una búsqueda constante de libertad.
Todo en él es un ejercicio estético y transgresor. Así, su serie de retratos centrados en Francisco Franco recuerdan a la serie que Andy Warhol dedicó a Mao Zedong. En otras palabras, creemos estar más ante un gran ejercicio de ironía artística que de ideología política. Por cierto, no te pierdas el documental 'Warhol y Vijande', del que el propio Fabio es coprotagonista. "Cuando Warhol estuvo en Madrid me dijo: 'Eres una estrella'".
Y luego está su espiritualidad, su fervorosa creencia en el Dios de la santa, católica y apostólica Iglesia Romana, una realidad que el colectivo, la realidad LGTBIQ+, los maricas de bien, parecen no querer perdonarle. Pero, en verdad, ¿quién es nadie para cuestionarle, por más que haya follado y se haya drogado?
En este hilo, apuntaremos que solo hay un rincón en el mundo en el que Fabio encuentra la paz absoluta, el monasterio de la Virgen de Umbe, en Vizcaya. Para él es un lugar sagrado del que mana agua bendita. También ha peregrinado a Lourdes y Fátima, pero allí no encontró paz “solo tiendas de souvenirs". Fabio rechaza la mercantilización de la fe, de igual modo que desprecia el marketing y las convenciones del mercado del arte.
Fabio de Miguel está —guste o no— por encima del bien y del mal.
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PREGUNTA. Antes de empezar la entrevista, quiero decirte que amo toda tu discografía. Es parte de mi vida y te agradezco los momentos de diversión, trasgresión y amor que me has dado. Tenerte delante me conmueve.
RESPUESTA. ¡Qué gafas más bonitas tienes!
P. Gracias, me han supuesto ocho años de búsqueda. Con la luz morada de las discotecas resplandecen. Pero bueno, Fabio, quería preguntarte: ¿qué tipo de niño fuiste?, ¿cuándo te diste cuenta de que eras diferente, una especie de "extraterrestre" en este mundo tan uniforme y aburrido?, ¿cuándo descubriste tu genialidad?
R. ¡Qué pregunta más difícil! Es que no lo sé.
P. ¿Cuándo te diste cuenta de que eras artista?
R. Es un poco pretencioso decir eso de "me di cuenta de que soy artista". Es una tontería. Yo soy yo, hago lo que hago y ya está. Si es arte, bien; si no, pues nada. Me mueve esa necesidad de ser siempre yo mismo y expresar lo que soy. La palabra "artista" está muy sobada. Entras en Instagram y todo el mundo es artista. Yo empecé siendo artistilla, movidilla, mariquitilla…
"La palabra 'artista' está muy sobada. Entras en Instagram y todo el mundo es artista. Yo empecé siendo artistilla, movidilla, mariquitilla…"
P. ¿Y de pequeño?
R. De pequeño quería ser cura, luego monja, luego jamón y finalmente dije: "Quiero ser invisible".
P. ¿Y lo has conseguido?
R. Por ahora no, no lo soy.
P. ¿En qué momento te diste cuenta de que te habías hecho adulto?
R. Yo adulto no he sido nunca ni lo quiero ser, porque ser adulto significa ser un muermo, y los muermos no me gustan.
P. El ser humano es el único animal capaz de ser artista. ¿Crees que estamos iluminados por algo especial que no siempre sabemos usar?
R. No sé lo que es un ser humano. Sí veo a mucha gente por la calle... Hay demasiados seres humanos para mi gusto. Preferiría que no hubiera tantos. A veces me dan ganas de irme a vivir al desierto.
"Hay demasiados seres humanos para mi gusto. Preferiría que no hubiera tantos. A veces me dan ganas de irme a vivir al desierto"
P. ¿Madrid es un buen ejemplo de multitudes?
R. De Madrid no quiero hablar. Es insoportable.
P. El nombre de guerra "McNamara" ya ha pasado. Ahora eres Fabio de Miguel para todo lo que haces. ¿Es un cambio de etapa o simplemente te cansaste?
R. Me cansé de todo. Desde que me levanto estoy cansado. Pero no me queda más remedio que seguir adelante, descansar un ratito, cansarme otra vez y volver a descansar. Como todo el mundo.
P. De estas tres palabras: drogas, sexo y fama, ¿cuál es la que peor te ha sentado?
R. Que ardan todas. Y los comunistas y los socialistas, que se las metan por donde les quepa.
P. ¿Y la fama? Cuando estabas en lo más alto, ¿te gustaba que te reconocieran?
R. No. Lo único que quiero es que me reconozcan por ser franquista y católico. Y por reivindicar a Franco ahora más que nunca. Quiero que la gente se convierta, vaya a misa y se confiese, porque si no, van a ir de cabeza al infierno.
"Quiero que la gente se convierta, vaya a misa y se confiese, porque si no, van a ir al infierno"
P. El infierno es uno de tus temas artísticos recurrentes, ¿por qué?
R. Todo es un infierno para mí ya: la gente es el infierno, la muerte que nos ronda... Pero, mira, yo todo eso lo transformo en un paraíso de color.
P. ¿Vas a ir al cielo?
R. ¡Pues claro, estaría bueno! Después de todo lo que me he tragado. Si Dios me mandase a la puerta del infierno, salgo corriendo.
Pedro Almodóvar, Fabio de Miguel y Mario Vaquerizo en una presentación de Palomo Spain. (Getty Images)
P. Desde 2013, la Real Academia comparte la palabra más buscada del año en su diccionario online. Tenemos: escrache, selfi, refugiado, populismo, aporofobia, microplástico, emoji, confinamiento, vacuna, algoritmo, polarización y dana. ¿Cuál crees que será la palabra de 2025?
R. ¡Viva Cristo Rey!
P. Este año ha sonado mucho la palabra "cancelación". ¿Tú te has sentido cancelado?
R. Siento que todo lo que sale por televisión es una mierda, por eso ya no la pongo. Solo pongo lo que me da la gana: cosas religiosas y de moda.
P. ¿La moda sigue siendo tu pasión e inspiración?
R. La única pasión es la de Jesucristo. Lo demás son pasatiempos.
P. A la hora de pintar, ¿qué atmósfera necesitas para concentrarte?
R. Que no haya periodistas, lo primero. (Risas). Tener un lienzo, los colores y tomarme unas cuantas cosas que me pongan bien.
P. ¿Vitaminas?
R. (Mirada fulminante). Vitaminas no. Otras cosas. Las vitaminas no sirven para pintar; me refiero a calmantes.
P. ¿Cuántos amigos de verdad se tienen en la vida?
R. Ahora mismo esto ya no es vida, es un coñazo. Mis amigos están todos muertos. Yo soy amigo de mí mismo y de Dios, que es el que me lo da todo. Por eso voy a misa, para tenerlo contento.
"Mis amigos están todos muertos. Yo soy amigo de mí mismo y de Dios, que es el que me lo da todo. Por eso voy a misa, para tenerlo contento"
P. Yo, por ejemplo, no voy nunca a misa. ¿Estoy condenado?
R. Si te murieras ahora, no lo sé. El juicio lo hace Dios, no yo. Pero el "buen ladrón" se convirtió en el último momento y se salvó; fue el primer salvado por Jesucristo después de haber sido un ladrón toda su vida.
P. ¿Quién te dio el mejor consejo y quién el peor?
R. Los mejores me los da Dios cuando comulgo. Los peores me los doy yo mismo constantemente. Siempre me descarrilo y Dios me endereza.
"Los peores consejos me los doy yo mismo. Siempre me descarrilo y Dios me endereza"
P. La lista de gente interesante que se ha cruzado en tu vida es alucinante y extensísima, por lo que hablaremos solo de dos. En su momento dijiste: “Me considero heredero legítimo de las Costus y de Tino Casal. Éramos muy amigos y pintábamos juntos”. ¿Qué vive en ti de Juan Carrero y Enrique Naya —las Costus—, y de Tino Casal?
R. Todo. Siempre pido por ellos en misa. Y por Blanca (Sánchez Berciano, su gran amiga y protectora).
P. ¿Cómo fue la primera vez que viste a Tino Casal?
R. En la coctelería O'Clock de Madrid. Él iba con unas botas de Fiorucci doradas, unos pantalones de cuero negro, la parte de arriba de charol negro, la barba y el pelo perfectos, y supermaquillado. Me acerqué y le dije: "Pareces un príncipe árabe". Él me miró y dijo: "Y tú, gilipollas". (Risas).
"Me acerqué a Tino Casal y le dije: 'Pareces un príncipe árabe'. Él me dijo: 'Y tú, gilipollas"
P. Comparada con los 80, ¿cómo ves la España de hoy?
R. Horrorosa. Pero le queda poco tiempo para que se vaya todo a la mierda y vuelva a ser más divina que antes.
P. ¿Soportarías una conversación con alguien que siempre intenta ser políticamente correcto?
R. No converso con nadie que al cabo de un minuto me esté dando "mal rollo". Lo corto. Mientras digas la verdad sin ofender a nadie, puedes decir lo que te dé la gana.
Mario Vaquerizo es uno de los mejores amigos de Fabio de Miguel. Juntos están a punto de sacar un disco de rock que a nadie dejará indiferente. (Getty Images)
P. Estás a punto de sacar un disco con Mario Vaquerizo. ¿Cómo se va a llamar?
R. Hasta que no salga, no se sabe. Las letras son mías y la música es de Juan Carlos Moreno, el guitarrista y compositor que trabaja habitualmente con Fangoria y Nancys Rubias. Va a ser un disco muy rock y muy total. La portada va a ser un escándalo.
P. ¿Quién convenció a quién?
R. Yo a él. Me dio por ahí un día, se lo comenté y Mario dijo que sí, que adelante. Componer es un don que te da Dios y hay que sacarle partido, porque si no, te lo quita. Me gusta volver al estudio. Cuando hago algo es porque me gusta.
P. ¿Hoy se podría hacer una canción como ‘Fashion Victim’: “Trabajo como una china y tú te metes cocaína"?
R. Hoy todo es un escándalo según lo veo yo, pero para mí no lo es.
P. ¿Eres consciente de que cuando no estés, dentro de cien años, tu obra pictórica se va a revalorizar muchísimo?
R. No pienso en eso. Tengo otras cosas en las que pensar: tengo que pasar el aspirador, tengo que ir a la compra… Mi cabeza no da para tanto, es un agotamiento.
P. Si tuvieras que resumirte en una sola palabra, ¿cuál te pondrías?
R. Me gusta imaginarme a Adán en el paraíso poniendo nombre a los animales. Yo me pondría: "Libre". Soy libre.
"Soy libre"
P. Y nosotros añadimos que eres el único punk-destroy-antisistema que ha dado este país.
R. Sí, me gusta. Punk a mi estilo. Punk con clase.
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Lo mejor vino después de la entrevista cuando Fabio, mucho más relajado, decidió abrir el Dom Pérignon —por suerte el lavaplatos había acabado su ciclo—. Imposible no morirse de risa con sus ocurrencias y anécdotas. Después de todo, él es el padre de multitud de palabros que hoy forman parte de la jerga gay nacional, de “tiparraca” a “chochoni”, pasando por “killerío”. Sensación de hogar, de casa, de estar bien. Un croissant de Viena Capellanes —"para el camino"— y un autógrafo de gran formato como regalos finales. Fabio de Miguel: si no existieses, habría que inventarte.
Para adquirir obra de Fabio de Miguel o cualquier otra cuestión relacionada con su trabajo, contactar con Jesús Mancebo —tiernomancebo@gmail.com— o Toni Matas —tonimatas90@gmail.com—.
Nos hubiese encantado ilustrar esta entrevista con la prolífica obra de Fabio de Miguel, pero una “entidad” con mucho ánimo de lucro nos lo ha impedido.
Tras 35 años de carrera, si hay algo que uno no soporta en el periodismo es el “yo”. Somos de la firme convicción de que el ego de los periodistas es un mal a erradicar. Dicho esto, en esta ocasión, necesitamos, inevitablemente, el “yo” para dar la cara por nuestro protagonista, un personaje provocador, adscrito a una persona brillante, que se impone como imprescindible para entender la España de hoy, lo que somos, de dónde venimos y adónde vamos.