Teresa Muñoz-Rojas y Silvia Delgado de Torres son Iloema, la esperanza chic de la artesanía textil española
Iloema —palabra que nace de la contracción de hilo y poema— es una tienda online con mucha alma que impulsa la artesanía textil española conectando talleres tradicionales con el público contemporáneo
Teresa Muñoz-Rojas y Silvia Delgado de Torres, son el alma de Iloema, un proyecto dispuesto a salvar nuestra artesanía textil. (María Primo)
Iloema nació en 2019 como un proyecto a medio camino entre la preservación de la memoria, el encargo artístico y la tienda: una plataforma con venta online que comercializa piezas textiles para el hogar hechas en España —a menudo bajo pedido— y que utiliza esa salida comercial para sostener un objetivo bastante difícil de cuantificar: que la artesanía del bordado no se quede sin manos.
Detrás están Silvia Delgado de Torres y Teresa Muñoz-Rojas, dos amigas, editoras y comisarias que se han colocado en un lugar poco habitual dentro del sector: el de intermediarias activas entre talleres tradicionales y el público contemporáneo, con la ambición de que el oficio vuelva a ser viable y, por tanto, transmitible.
Teresa y Silvia viajan, localizan técnicas y talleres, yconstruyen una red de colaboradores —auténticos resistentes de los oficios antiguos— en distintos puntos del país. Entre los artesanos con los que ya trabajan encontramos a Alberto Simón, un joven bordador formado por maestros de Lagartera y Herreruela, dos pueblos con peso histórico en este tipo de bordados. En otras piezas recurren a bordadores de localidades de Toledo y Extremadura, donde se mantiene el conocimiento del deshilado y los calados. En el otro extremo de la cadena, también han producido obras junto a la Real Fábrica de Tapices, con artesanos como Miguel Ángel Vargas, en diálogo con el artista Antonio Ballester Moreno.
Iloema funciona como comisariado y como mercado: propone a artistas y colaboradores entrar en lenguajes textiles que no forman parte de su repertorio habitual, busca el taller capaz de ejecutarlos y, después, los ofrece en su tienda. El resultado se mueve entre la mantelería y los objetos decorativos, pero el hilo conductor es siempre el mismo: poner nombre y contexto a un trabajo que, durante años, se ha dado por hecho y se ha pagado como si fuera invisible.
A su manera, Delgado de Torres y Muñoz-Rojas son dos heroínas contemporáneas envueltas en una cruzada épica que pelea por preservar nuestro patrimonio y, en definitiva, lo que somos.
Silvia Delgado de Torres y Teresa Muñoz-Rojas junto a un biombo de la artista Blanca Muñoz. (Cortesía)
PREGUNTA. ¿Qué os empujó a enrolaros en la batalla en pos de la artesanía textil española?
Silvia Delgado Torres. Creo que nos metimos en esto desde cierto punto de desconocimiento, el cual hace que te arriesgues mucho más. Lo único de lo que éramos conscientes es de que el camino iba a ser incierto, imposible prever hasta dónde nos llevaría. Entrábamos en un territorio donde, aunque nuestras familias nos educaron con mucha sensibilidad hacia la artesanía española —ya sea textil, cerámica, vidrio, etcétera— ninguna de las dos procedía profesionalmente de este sector.
Lo que nos motivó fue la inquietud, la certeza, de ver que parte del legado cultural se estaba perdiendo por falta de relevo generacional. Decidimos que nuestro papel sería principalmente el de editoras, poniendo en contacto a artistas con diferentes bordadores según la técnica necesaria para crear algo especial y con alma.
“Lo que nos motivó fue la certeza de ver que parte de nuestro legado cultural se estaba perdiendo por falta de relevo generacional”
P. ¿De qué ámbitos profesionales procedéis?
Teresa Muñoz-Rojas. Yo venía de la gestión patrimonial, pero más enfocada al mundo rural y agrícola. Quizá por eso he estado más relacionada con los pueblos por los que hemos viajado para este proyecto. Silvia, en cambio, viene de un mundo totalmente distinto.
Silvia. Sí, yo me he reinventado un par de veces. Empecé en el mundo financiero, en la banca. Después pasé al sector audiovisual, trabajando para Viacom y luego en Televisión Española y Telefónica, siempre en la parte de gestión.
P. Estudiasteis juntas en el Colegio Estudio y, desde entonces, sois grandes amigas. ¿En qué momento decidís romper con todo y crear Iloema, palabra que nace de la contracción de hilo y poema?
Teresa. Fue en un momento de cambio. Silvia estaba dándole vueltas a reinventarse por tercera vez y tenía en mente todo ese legado cultural que se está perdiendo en España. Como siempre hemos hablado el mismo lenguaje y compartimos las mismas inquietudes culturales, nos planteamos intentar elevar la artesanía a la categoría de arte. La fase de creación del proyecto fue, sin duda, la más divertida.
Silvia y Teresa junto a una espectacular pieza de Antonio Ballester. (Manolo Yllera)
P. Iloema es también una plataforma de venta. ¿Qué fue primero: la voluntad de rescate o la idea de la tienda online para dar salida a este tipo de piezas?
Silvia. Empezó con una pregunta: ¿cómo hacemos para elevar la artesanía y darle un nuevo punto de vista? Suele ocurrir que las piezas textiles actuales estén en “terreno de nadie”, con un bordado a mano increíble, pero con una presentación final que no permite valorar el trabajo que hay detrás.
Nuestra primera idea fue unir a un artista con un grupo de bordadores para que dialogaran de tú a tú. Siempre empezamos pensando qué técnica queremos mostrar y qué artista puede funcionar mejor con ella.
“En otros países, las grandes firmas cuentan con talleres propios y valoran muchísimo a sus artesanos. En España todavía no existe esa cultura”
P. Entendemos que, principalmente, os mueve el amor al arte porque, aunque haya un negocio detrás, el camino es difícil.
Teresa. Así es. Para que haya un relevo generacional de artesanos tiene que haber salidas profesionales. En otros países, grandes firmas como Hermès cuentan con talleres propios y valoran muchísimo a sus artesanos. En España todavía no existe esa cultura.
P. Lo que hacéis es único en España. En Francia, por ejemplo, existe el Comité Colbert que vela por la alta artesanía asociada al lujo. ¿Buscáis también que grandes compañías de moda se impliquen como mecenas?
Teresa. Nos encantaría. España tiene una artesanía riquísima y muy diversa según la zona. Que una gran marca nos apoyase en formación sería estupendo.
Silvia. Es algo a lo que le damos muchas vueltas. El bordado es algo muy exquisito. Chanel, por ejemplo, presentó hace poco en Nueva York un vídeo sobre sus talleres y sus métiers d'art, poniendo en valor toda esa cultura. En España, grandes casas internacionales han comprado talleres recientemente. Es fundamental que nos vinculemos mucho más con nuestro legado artesanal.
Teresa. Sería estupendo que una gran compañía textil apostase por estos artesanos a través de colecciones cápsula, sin olvidar que una pieza puede suponer 300 horas de trabajo de una persona.
Silvia. La herencia cultural textil es la más olvidada, la cerámica o la del vidrio cuentan con más apoyos. La ayuda de una gran compañía sería estupenda para que los preciosos productos de nuestros artesanos llegasen a mucha más gente.
“Sería estupendo que una gran compañía textil apostase por estos artesanos a través de colecciones cápsula, sin olvidar que una pieza puede suponer 300 horas de trabajo de una persona”
P. Respecto al relevo generacional, ¿veis algo de luz?
Teresa. Depende del sector. En el sur, gracias al arte sacro y los bordados en oro, hay talleres, como el de Jesús Rosado, que emplean a mucha gente joven y hay relevo. En otras zonas, donde tradicionalmente eran mujeres las que cosían en casa para la economía familiar, es más difícil. Estamos logrando pequeños avances, cada gota hace el mar.
Silvia. El reto es aprender el oficio y defenderlo como lo que es: una profesión maravillosa.
Teresa y Silvia son Iloema. (Cortesía)
P. ¿La alta artesanía española cuenta con las suficientes ayudas gubernamentales?
Teresa. Hay varias iniciativas del Ministerio de Cultura, pero España, a veces, sigue pareciendo un reino de taifas y cuesta ir todos a una. Deberíamos volver al modelo de gremios y aprendices. Un artesano no puede enseñar a un aprendiz y además pagarle mientras deja de hacer su propio trabajo; las cuentas no salen. Hay una tendencia a valorar esto más ahora, viendo, por ejemplo, que un ebanista puede vivir de su oficio, quizá mejor que un abogado o un periodista en Madrid.
Silvia. Nosotras hemos tenido ayuda para la mentorización en dos proyectos: uno con los dibujos de la Real Fábrica de Tapices y otro con Antonio Ballester Moreno. Pero aún está todo por hacer. A veces nos llaman pensando que formamos bordadores por hobby, pero no, nosotras queremos que sea una profesión. En estos más de seis años hemos aprendido mucho sobre cómo debe valorarse esta formación.
“La alta artesanía lleva intrínseco el concepto sostenibilidad, porque cada pieza que crea está pensada para durar y acompañarte toda la vida”
P. ¿Podemos afirmar que artesanía y sostenibilidad van de la mano desde el origen de los tiempos?
Teresa. Absolutamente. La alta artesanía lleva intrínseco el concepto sostenibilidad, porque cada pieza que crea está pensada para durar y acompañarte toda la vida.
P. ¿Seguiréis peleando desde Iloema?
Silvia. Por supuesto. Humildemente, creemos que estamos creando tendencia porque cada vez son más los artistas que se interesan por el textil artesanal, algo que antes no pasaba. Seguiremos peleando.
Iloema nació en 2019 como un proyecto a medio camino entre la preservación de la memoria, el encargo artístico y la tienda: una plataforma con venta online que comercializa piezas textiles para el hogar hechas en España —a menudo bajo pedido— y que utiliza esa salida comercial para sostener un objetivo bastante difícil de cuantificar: que la artesanía del bordado no se quede sin manos.