Bárbara Mestanza presenta el documental 'Sucia': “En teatro, se salían hombres gritando "putas feministas”
La actriz sufrió abusos sexuales por parte de un masajista y, años después, convirtió aquella historia en una obra teatral que, finalmente, se ha convertido en un documental que ha pasado por el certamen malagueño
En 2015, la actriz Bárbara Mestanza sufrió una agresión sexual por parte de un masajista, que la retuvo tres horas en una sala. La desafortunada experiencia la colocó en un disparadero incómodo y, con el tiempo, y tras denunciar el caso ante la justicia, lo convirtió en una obra de teatro, ‘Sucia’.
Con los años, aquel título que pasó por teatros como La Abadía, ha derivado en una película documental que se ha estrenado en el festival de Málaga este mismo sábado con un éxito considerable.
Mestanza hace un recorrido por las consecuencias y la intolerancia hacia el abuso, y junto al codirector Marc Pujolar, trata de explicar los porqués de la pregunta que le han hecho desde aquel episodio hasta hoy: ¿por qué no hiciste nada?
PREGUNTA. ¿Cómo has vivido el éxito en el festival de Málaga? Hemos visto que la acogida ha sido extraordinaria
RESPUESTA. Creo que tengo que aterrizar un poquito, porque ha sido una locura. Me pasó una cosa súper curiosa. Estábamos viendo la película y yo me disocié un poco, supongo que por supervivencia. Hasta que de repente se acaba la película, se encienden las luces y un señor se levanta aplaudiendo y toda la gente lo siguió.
Sentí que todos los cogotes que yo había visto en la producción se giraban llorando. Estuvimos haciendo un coloquio después en el que creo que todos estábamos muy emocionados. No me esperaba realmente el impacto. Te das cuenta que estás contando tu historia pero que también es un espejo en el que todo el mundo se puede ver a sí mismo.
P. Hablas un poco del silencio obligado de las generaciones anteriores a la millennial. ¿Se te han acercado muchas señoras mayores?
R. Sí, y eso que hemos hecho solo este pase. En la obra de teatro original, o a través de los años, cuando estuvimos en La Abadía, la mayor parte del público eran chicas jóvenes o hombres gays, gente que a priori tiene un discurso más elaborado en ese aspecto. Es verdad que a través de los años veo que cada vez hay más hombres cis hetero, algo que me hace muy feliz, y gente de todas las edades.
De hecho, creo que las que vinieron el otro día al pase de Málaga, más o menos tenían o rozaban la edad de mi madre. Es como sentir que estás abriendo una puerta o estás dando la oportunidad de que todas esas personas puedan poner encima de la mesa algo que igual no han puesto.
P. ¿Cómo fue el proceso de pasar del teatro a pensar que teníais entre manos una película?
R. Desde el principio tenía muy claro que quería. Necesitaba añadir mucho tema audiovisual a la obra de teatro. En un inicio, en la representación yo no tenía que salir como actriz. Mi idea era que fuese una obra que fuera dividida en dos. Una parte se llamaba ‘Sucia’ y la otra se llamaba ‘Duro’.
Y tú podías ir a ver ‘Sucia’ y al día siguiente podías ir a ver ‘Duro’. ‘Sucia’ era mi historia, pero contada a través de un actor hombre cis y ‘Duro’ tenía narraciones de diferentes agresores que cometían diferentes tipos de maltrato o de violencia machista. Iban a estar interpretados por mí y así había un cambio de roles.
P. ¿Y de ahí a la película?
R. Sí, por eso pensé que tenía mucho sentido que, en el caso de ‘Sucia’, hubiera material audiovisual de mí hablando con expertas, dando toda esa serie de informaciones útiles que a mí me hubiera ido bien tener cuando me pasó esto. Luego empezamos a hacer ‘Sucia’ y los ensayos con el actor y nos dimos cuenta de que todo era mucho más tocho y más grande de lo que nos pensábamos. Y entonces ese ‘Duro’ teatral se quedó en un cajón. De hecho, se convirtió en una película que se estrenó el año pasado, dirigida por Frank Cuellar.
P: ¿Cómo fuisteis añadiendo testimonios?
R. Tenía muy claro que necesitaba dar datos y mostrar a expertas y expertos hablando de esto. Tenía ganas de grabar a hombres hablando sobre el tema. De hecho, la obra de teatro empieza con una especie de corto documental, donde aparezco hablando con hombres sobre el abuso y divagando, debatiendo sobre esto.
En realidad, supongo que las mujeres seguimos pensando que para hablar de lo que nos pasa necesitamos datos. Necesitamos que otras personas secunden nuestra narrativa. Así fue como nació el documental. A través de grabar cosas para la obra de teatro nos dimos cuenta de que no nos cabía en una obra todo lo que iba pasando. Entonces empezamos a grabar sin saber muy bien hacia dónde iría esto. De hecho, tenemos 25.000 escaletas de guión que han tenido que ir cambiando porque también estaba el proceso judicial y todo lo que me iba pasando iba cambiando la narrativa de la historia.
P.¿Por qué crees que se sigue cuestionando tanto a las víctimas?
R. Sinceramente, creo que es por supervivencia. Por el mismo motivo por el que nosotras nos bloqueamos cuando sufrimos una situación traumática. Te sale juzgar a la víctima porque tienes miedo a reconocer que la víctima puede ser cualquiera y que pueda pasar en cualquier lugar y la violencia puede estar perpetrada por parte de cualquier hombre. Concebir esto mentalmente es durísimo. Es más fácil juzgar a la víctima que tener que aceptar que todo el mundo puede abusar y ser abusado, porque eso nos obligaría como sociedad a contactar con nosotros mismos y a revisarnos. Y claro, revisarse es algo que te tiene que apetecer mucho.
P. ¿Te costó mucho revivir el abuso como parte del proceso de hacer la película?
R. Yo tengo claro que por un lado tengo que cuidarme y protegerme mucho. O disociarme para sobrevivir. He pactado conmigo misma ver cómo me va sentando el volver a ver el documental. En algún momento dejaré de revisitarlo. Pero al mismo tiempo también me está siendo útil para confirmar lo que he vivido. Es decirle a tu cuerpo que lo que has sentido es válido y ha sido real.
Todavía hoy me da miedo ser una exagerada o ser una dramática cuando al final lo que me ha pasado me ha pasado. Y lo que ha sentido mi cuerpo ha hablado por sí solo.
P. Carrie Fisher decía que había que convertir el dolor en arte. ¿Estás de acuerdo con eso?
R. Fíjate, hace mucho tiempo tuve unos problemas de salud y acabé yendo a un homeópata que me salvó bastante. Me dijo que lo que me pasaba tenía que ver con una somatización, con la ansiedad y mucho estrés por algo traumático que había vivido. Empecé a ver que el efecto de nuestros traumas está muy conectado con lo que le pasa a nuestro cuerpo.
Me dijo, ‘¿tú sabes lo que es una perla, Bárbara?’ Me contó que las perlas se forman porque la ostra, cuando es sacudida por las olas del mar y golpeada, genera una herida dentro. Y de esa herida es de donde nace la perla. Me dijo, ‘tú tienes que hacer tu propia perla’. Cuando coges la herida y la haces útil, deja de estar en manos del agresor. Eres tú quien vuelve a gobernar tu cuerpo y la dueña del relato. Al final la perla es transformar esto que cargas de alguna manera.
P. Cuando hicisteis la obra había cuestionarios anónimos para que las mujeres en el teatro dijesen si habían sufrido abusos o no. Y creo que tuvisteis una respuesta extraordinaria, ¿no?
R. Yo necesitaba pasar de lo particular, que es mi historia, a lo colectivo porque creo que es la única manera de sentirnos menos solos y menos solas. Al principio de la obra, la gente rellenaba un QR. Y al final se iban viendo los resultados y se decía cuántas personas habían sido abusadas en la sala. Claro, la sorpresa era enorme, porque ni yo sabía qué número iba a salir.
Hay personas que han pasado por lo mismo o están pasando por lo mismo que tú. Es una hostia en toda la cara. Dejamos de ser cifras para pasar a ser personas reales, para ser una realidad. Hay 400.000 personas que sufren abuso en España cada año, pero solo son las que han decidido denunciar. No sabemos la cantidad de historias sin contar que hay. No hace falta que haya sido una violación.
P. ¿Tenéis ya fecha de estreno en salas?
R. No la sabemos aún porque el proceso de festivales no sabemos hasta cuándo va a llegar. Pero sí sabemos que lo más probable es que esté en plataformas a final de año.
P. ¿Con qué te gustaría que se quedase la gente al terminar de ver este documental?
R. Me gustaría que generase un movimiento en quien lo observa. Cualquier tipo de movimiento es útil. En la obra de teatro, al principio en La Abadía, recuerdo que había gente que se iba de la sala, hombres gritando ‘putas feministas’.
Incluso una mujer me acuerdo que se levantó y gritó, ‘no existen mujeres violadas, solo mujeres débiles’. Que esa persona necesite levantarse de la sala e irse, o vea la película y se enfade conmigo y le caiga mal, está mostrando que lo que estamos mostrando Marcus, con quien codirijo esto, y yo, remueve. Solo removiendo podremos avanzar.
En 2015, la actriz Bárbara Mestanza sufrió una agresión sexual por parte de un masajista, que la retuvo tres horas en una sala. La desafortunada experiencia la colocó en un disparadero incómodo y, con el tiempo, y tras denunciar el caso ante la justicia, lo convirtió en una obra de teatro, ‘Sucia’.